por

08/12/25

Tags:

La IA podría superar la inteligencia humana y escapar a nuestro control

 

Cuando Geoffrey Hinton habla, el mundo tecnológico tiende a detenerse. Considerado uno de los padres de la inteligencia artificial moderna, Hinton dedicó décadas a desarrollar las redes neuronales que hoy impulsan la revolución de la IA generativa. Sin embargo, en su reciente conversación con Gustavo Entrala, el científico ofrece una de sus valoraciones más inquietantes hasta la fecha: la inteligencia artificial está evolucionando con mayor rapidez de la prevista y el mundo no está preparado para las consecuencias.

Sus palabras destacan por una mezcla inusual de rigor científico y advertencia moral. Lo que hace que su mensaje sea particularmente contundente es la paradoja que encierra: los mismos avances que él contribuyó a crear constituyen ahora gran parte del riesgo que insta a gestionar.

De la esperanza al desasosiego

Hinton reconoce que, hasta hace pocos años, pensaba que una inteligencia artificial de nivel humano o superior estaba a décadas de distancia. El salto desde los laboratorios a la vida cotidiana se ha producido de forma mucho más acelerada de lo que él mismo anticipaba. “Hemos construido algo cuyas implicaciones no comprendimos del todo”, admite, subrayando que la capacidad de los modelos está creciendo más rápido que nuestra capacidad para regularlos o incluso entenderlos.

Aunque el debate público suele centrarse en los riesgos inmediatos —como la desinformación, las falsificaciones digitales o los ciberataques automatizados—, Hinton dirige la atención hacia amenazas más profundas: la posibilidad de que sistemas altamente avanzados desarrollen metas propias y dejen de actuar conforme a los valores humanos.

El gran punto ciego estratégico

Una de sus críticas más incisivas es que gobiernos y empresas permanecen atrapados en una lógica competitiva que dificulta la reflexión a largo plazo. Los países temen perder terreno frente a sus rivales; las compañías temen quedarse atrás en un mercado dominado por la velocidad. Este incentivo colectivo a avanzar sin pausa, señala Hinton, crea un punto ciego: nadie tiene motivos para frenar, incluso cuando la prudencia sería la opción racional.

El científico compara esta dinámica con la proliferación nuclear, aunque subraya una diferencia crucial: la inteligencia artificial no requiere materiales escasos ni infraestructuras complejas. Es, por naturaleza, replicable y escalable. Un modelo con potencial destructivo podría copiarse, filtrarse o reutilizarse sin control, haciendo extremadamente difícil cualquier intento de contención.

Un cambio estructural ya en marcha

Más allá del riesgo existencial, Hinton enfatiza el profundo impacto socioeconómico de la IA. Las herramientas actuales automatizan tareas cognitivas que antes se consideraban exclusivamente humanas. Este proceso, afirma, transformará los mercados laborales con una rapidez que los responsables políticos aún no interiorizan. Los aumentos de productividad podrían ser colosales, pero también la concentración de riqueza y poder en manos de quienes controlen la tecnología.

Su preocupación no es únicamente la sustitución del empleo, sino la posibilidad de crear una brecha irreversible entre una élite que se beneficia del capital asociado a la IA y una mayoría desplazada por su eficiencia.

Un llamamiento a la responsabilidad global

Hinton no ofrece soluciones mágicas, pero sí un marco de actuación: mayor transparencia, regulación internacional coordinada y un esfuerzo serio por desarrollar sistemas “alineados” que, en sus palabras, no solo obedezcan órdenes, sino que actúen con principios compatibles con el bienestar humano. Diseñar máquinas que “se preocupen”, insiste, podría ser una vía más realista que intentar controlarlas por la fuerza cuando ya superen nuestras capacidades.

Su advertencia final es tan sencilla como contundente: no se trata de frenar el progreso, sino de evitar que el progreso avance sin un plan. La inteligencia artificial, argumenta Hinton, no es peligrosa por sí misma; lo peligroso es un mundo que la adopta sin comprenderla.

 

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.