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16/11/25

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Salud. Un derecho en España y un lujo en Estados Unidos

Sanidad: entre el derecho y el lujo. Una reflexión sobre dos modelos que evidencian sus excesos

La comparación entre los sistemas sanitarios de España y Estados Unidos muestra dos concepciones radicalmente distintas sobre la salud: en España es un derecho que garantiza igualdad; en Estados Unidos, un producto de mercado cuyo acceso depende del nivel de ingresos. Ambos modelos presentan ventajas y también excesos que generan tensiones sociales, económicas, y políticas.

España: un derecho que garantiza igualdad, pero que a veces no se valora

España dispone de un sistema sanitario público y universal financiado mediante impuestos. Cualquier ciudadano puede acceder a atención primaria, especialistas, cirugías, pruebas diagnósticas y tratamientos avanzados sin riesgo económico. Esta cobertura garantiza una igualdad real que protege especialmente a los colectivos más vulnerables.

Además, para quienes desean atención más rápida o servicios adicionales, existe la posibilidad de contratar un seguro privado. Una familia de tres miembros puede obtener cobertura completa por unos 350 euros al mes, un coste moderado comparado con otros países.

Sin embargo, la percepción de gratuidad puede llevar a un uso indiscriminado del sistema, lo cual incrementa los niveles de saturación y dificulta la sostenibilidad. La ausencia de conciencia sobre el coste real de la sanidad hace que algunos ciudadanos no valoren un servicio que en otros países es un privilegio reservado a unos pocos.

Estados Unidos: un sistema avanzado, pero donde la salud puede convertirse en un lujo

En Estados Unidos el acceso a la salud depende fundamentalmente de los seguros privados, cuyos precios varían según edad, ingresos, región, y tipo de cobertura. Las cifras son reveladoras:

  • Un seguro para una familia de tres miembros con deducibles pequeños ronda los 500 USD al mes.
  • Un seguro sin deducibles, con cobertura más amplia y mayor previsibilidad, supera los 000 USD mensuales.

Esto implica un gasto anual de entre 30.000 y 36.000 USD, cifras inasumibles para muchas familias de ingresos medios.

La medicina defensiva —impulsada por el miedo a demandas millonarias por mala praxis— y las altísimas primas de responsabilidad profesional contribuyen aún más al encarecimiento del sistema. La consecuencia directa es que cualquier hospitalización puede traducirse en decenas de miles de dólares, incluso para quienes cuentan con seguro.

Obamacare: acceso facilitado, pero a un precio fiscal insostenible

Ante la inaccesibilidad de los seguros privados, surgió el Affordable Care Act (Obamacare), cuyo objetivo es permitir que millones de estadounidenses puedan contratar una póliza mediante subsidios federales. Gracias a este sistema, personas que jamás podrían pagar 2.500 o 3.000 dólares mensuales pueden acceder a un seguro a un coste reducido. Hoy son 24 millones de personas que cuentan con planes de salud de Obamacare.

Sin embargo, esta solución tiene un impacto fiscal enorme. Dado que los precios de las pólizas son tan elevados, el gobierno debe aportar una parte significativa del coste para que las familias puedan asumirlo. El resultado ha sido un aumento continuo del déficit público. Se estima que el coste para el Gobierno americano asciende a unos 120-130 mil millones de dólares al año

Esta realidad ha provocado un enfrentamiento político profundo:

  • Los demócratas defienden mantener y ampliar los subsidios, argumentando que retirarlos dejaría a millones de ciudadanos sin cobertura médica. Aunque reconocen el coste fiscal, lo consideran un mal menor frente al riesgo de que la salud vuelva a ser un privilegio.
  • Los republicanos, por el contrario, sostienen que el sistema es económicamente insostenible, que agrava el déficit, y que no puede seguir financiándose mediante deuda. Proponen reducir los subsidios, aunque ello implique que una parte significativa de la población quede sin acceso a un seguro y sin posibilidad de afrontar facturas médicas potencialmente arruinadoras.

El desacuerdo ha sido tan intenso que el Obamacare se convirtió recientemente en uno de los puntos de bloqueo que llevó al cierre parcial del gobierno federal, evidenciando lo central —y lo polémico— que es hoy el acceso a la salud en la política estadounidense.

La deuda médica: el síntoma más claro del problema

En EEUU enfermar no solo afecta al cuerpo: afecta a la estabilidad financiera. La magnitud del problema es alarmante:

  • Más de 100 millones de estadounidenses tienen deudas médicas.
  • El 66% de las bancarrotas personales está relacionado con gastos sanitarios.

El sistema, tal como está diseñado, convierte la enfermedad en un riesgo económico tan grande como la propia patología.

Dos modelos, dos excesos, y un desafío común

El sistema español garantiza la igualdad, pero su percepción de gratuidad puede llevar a un uso excesivo y a tensiones de sostenibilidad. El sistema estadounidense ofrece tecnología y eficiencia, pero convierte la salud en un bien inaccesible para muchos, obligando al Estado a endeudarse para subsidiar un mercado de seguros desorbitado.

Ambos modelos deben corregir sus excesos:

  • España necesita reforzar la eficiencia y la corresponsabilidad.
  • Estados Unidos debe garantizar acceso real sin depender de que la deuda pública sostenga un sistema de precios inflado.

La salud no debería ser un lujo, pero tampoco un recurso tratado como ilimitado. El reto del futuro será encontrar un equilibrio que combine solidaridad, responsabilidad, y sostenibilidad.

 

 

Aspecto España Estados Unidos

 

AccesoUniversal y gratuito para todos los ciudadanos;

acceso inmediato a atención primaria y especializada.

Depende del seguro: muchos carecen de cobertura; acceso limitado si no se puede pagar la prima.
Coste para la familia promedioSeguro privado complementario para familia de 3: ~350 €/mes.Seguro con deducibles pequeños:

~2.500 USD/mes; sin deducibles y cobertura amplia: ~3.000 USD/mes.

EquidadAlta: la atención no depende de ingresos.Baja: la calidad y rapidez de atención dependen de capacidad de pago o empleo.
Cobertura de emergencia / hospitalizaciónTotalmente cubierta por el sistema público; copagos mínimos o nulos.Cobertura limitada: incluso asegurados pueden enfrentar copagos y facturas altas; riesgo de deudas millonarias.
Subsidios / ayuda estatalNo necesarios: sanidad pública universal.Obamacare facilita acceso mediante subsidios (~5.200 USD/persona/año), pero genera un coste fiscal elevado y contribuye al déficit.
BurocraciaSencilla: citas, derivaciones y hospitalizaciones centralizadas por la Seguridad Social.Compleja: múltiples seguros, deducibles, copagos, redes de proveedores y autorizaciones previas
Mala praxis y medicina defensivaBaja incidencia; costes      legales moderadosAlta incidencia: elevadas primas de

responsabilidad profesional; médicos realizan medicina defensiva, encareciendo el sistema

Impacto económico de enfermarMuy bajo: la mayoría de los tratamientos cubiertos; casi imposible que una

enfermedad genere quiebra familiar.

Muy alto: gastos hospitalarios y tratamientos pueden arruinar a una familia; deuda médica es principal causa de bancarrota.
Resultados de saludEsperanza de vida alta, mortalidad infantil baja, acceso preventivo universal.Desigual: grandes diferencias entre grupos socioeconómicos; salud depende del seguro y capacidad de pago.
SostenibilidadCostes controlados y previsibles; financiación mediante impuestos.Costes crecientes, sistema fiscalmente insostenible sin subsidios; debate político constante sobre cobertura y déficit.

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