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04/03/26

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Asia sufre la mayor sacudida bursátil tras los ataques a Irán, con Corea del Sur en el epicentro

 

Los mercados asiáticos registraron su mayor corrección del año tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, en un movimiento que disparó los precios del petróleo y desencadenó una ola de ventas en activos de riesgo. El epicentro se situó en Corea del Sur, donde el índice Kospi se desplomó un 12% en la sesión de hoy, acumulando una caída superior al 20% desde el pasado viernes y entrando formalmente en territorio de mercado bajista.

El ajuste resulta especialmente abrupto si se recuerda que el Kospi fue el índice bursátil de mejor comportamiento global el año pasado, con una revalorización cercana al 75%, impulsado por el auge de la inteligencia artificial y la recuperación del ciclo de semiconductores.

Alta concentración tecnológica

El desplome del mercado surcoreano responde a un doble golpe: el encarecimiento del crudo —que penaliza a una economía altamente dependiente de las importaciones energéticas de Oriente Medio— y el enfriamiento de la demanda de chips para centros de datos.

El índice está fuertemente concentrado en un reducido grupo de gigantes tecnológicos. Entre las compañías con mayor peso destacan:

  • Samsung Electronics (aprox. 30%–35% del índice)
  • SK Hynix (en torno al 10%–12%)

En conjunto, Samsung Electronics y SK Hynix concentran cerca de la mitad del Kospi. Ambas registraron caídas de doble dígito desde el viernes, amplificando el impacto en el índice general. La elevada ponderación convierte cualquier ajuste en el sector de chips en un movimiento sistémico para el mercado surcoreano.

Contagio al resto de Asia

La presión vendedora se extendió rápidamente al resto de la región, aunque con menor intensidad que en Seúl.

Desde el viernes, las caídas acumuladas aproximadas son:

  • Nikkei 225 (Japón): 7% a 9%
  • Hang Seng Index (Hong Kong): 6% a 8%
  • Shanghai Composite (China continental): 4% a 5%

Japón se ha visto afectado por el encarecimiento del petróleo —clave para su balanza comercial— y por la apreciación del yen como activo refugio, que penaliza a los exportadores. En Hong Kong, el ajuste refleja tanto la exposición tecnológica como la sensibilidad a flujos internacionales en un entorno de aversión global al riesgo.

La vulnerabilidad estructural de Asia radica en que la región es el principal importador mundial de crudo de Oriente Medio. Cualquier riesgo sobre el suministro —especialmente si se cuestiona la seguridad del Estrecho de Ormuz— se traduce inmediatamente en presión sobre inflación, márgenes empresariales, y crecimiento.

Wall Street resiste

En contraste, los principales índices estadounidenses han mostrado una resiliencia notable. El S&P 500, el Nasdaq Composite, y el Dow Jones Industrial Average, han registrado correcciones moderadas – del orden del 2% al 3% desde el viernes -, relativamente contenidas dada la magnitud de los acontecimientos.

La mayor autosuficiencia energética de Estados Unidos y la percepción del dólar como activo refugio han contribuido a amortiguar el impacto.

De la euforia al ajuste

El giro del Kospi —de liderar las subidas globales en 2025 a entrar en mercado bajista en cuestión de días— ilustra la rapidez con la que el capital internacional puede replegarse ante un shock geopolítico combinado con dudas sobre el ciclo tecnológico.

La evolución del conflicto en Oriente Medio y la trayectoria del petróleo marcarán ahora el ritmo de los mercados. Para Asia, altamente dependiente de energía importada y con fuerte concentración tecnológica, el entorno se ha vuelto súbitamente mucho más frágil.

 

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