El Líbano: Estado mártir
Anatomía histórica, confesional y geopolítica de un país sometido a las depredaciones regionales
«El Líbano no es un país más; es la cifra y compendio de Oriente Próximo, su laboratorio y su martirio. Comprender el Líbano es comprender la naturaleza profunda de la región, sus fracturas, sus glorias y sus tragedias.»
Índice
- Nota personal del autor: una vinculación indeleble
- Marco geográfico, demográfico y confesional
- Génesis institucional: Constitución de 1926 y Pacto Nacional de 1943
- La era dorada: prosperidad, faro cultural y nacionalismo árabe
- La irrupción palestina y el Septiembre Negro de 1970
- La mal llamada «guerra civil» libanesa: rosario interminable de guerras (1975-1990)
- La fátua de Jomeiní y la legitimación de la herejía alauí
- El Líbano como laboratorio del terrorismo internacional
- Acuerdos de Taif (1989) y la reconstrucción inconclusa
- El tándem Al Assad-Hezbollah: magnicidios y captura del Estado
- Hezbollah hoy: oligarquía-yihadista, parásito iraní en suelo libanés
- El sondeo definitivo: una mayoría libanesa contra Hezbollah
- El espinoso tema israelí: defensa legítima y daños colaterales inadmisibles
- La hoja de ruta para una paz verdadera en Oriente Próximo
- Conclusiones del autor
Anexo I. Cronología razonada (1516-2026)
Anexo II. Glosario de actores y siglas
I. Nota personal del autor: una vinculación indeleble
Pocas veces tendré ocasión de escribir sobre algo que me toque tan de cerca, que signifique tanto para quien firma estas páginas y al que mi familia esté tan profunda y entrañablemente ligada. El Líbano no es para mí un objeto de análisis distante: es carne propia, memoria viva y herida abierta.
En el Líbano el régimen de los Al Assad asesinó a mi padre, a su suegro y a su cuñada. Tengo hermanos libaneses, y su familia es también, por elección mutua y por el peso del afecto compartido, mi propia familia. Cuento allí con muchos amigos, no pocos de ellos muertos en circunstancias trágicas: víctimas de las guerras importadas, de los atentados, de la cadena interminable de violencia que ha azotado al pequeño país levantino durante medio siglo. Mi hijo está casado con una libanesa, y nuestro vínculo con ese extraordinario país es —y será— indeleble.
Por todo ello, este texto no aspira a la asepsia académica del observador externo, aunque sí a la honradez intelectual que exige cualquier análisis serio. Quien escribe lo hace con conocimiento de causa, con datos contrastados, con fuentes primarias y secundarias, pero también con la convicción —fruto de décadas de relación con el Líbano— de que existe una verdad histórica que no admite el relativismo de los analistas perezosos ni la complacencia de algunos corresponsales que confunden el rigor con la equidistancia.
II. Marco geográfico, demográfico y confesional
En la historia reciente de Oriente Próximo no hay otro país que haya sufrido tanto y durante tanto tiempo como el Líbano. Un país de 10.452 km² —cifra sagrada para cualquier patriota libanés, aunque no, lamentablemente, para todos los libaneses—, en un territorio casi idéntico en tamaño y forma al Principado de Asturias, alberga hoy alrededor de 5,5 a 6 millones de personas repartidas en dieciocho comunidades religiosas oficialmente reconocidas, agrupadas a grandes rasgos en tres bloques: musulmanes (suníes, chiíes, alauíes, ismailíes), cristianos (maronitas, ortodoxos griegos, melquitas griego-católicos, armenios apostólicos, armenios católicos, sirios ortodoxos, sirios católicos, asirios, caldeos, coptos ortodoxos, latinos y protestantes evangélicos), drusos y la pequeñísima comunidad judía superviviente.
Desde la distancia, el observador ajeno al país creerá que la causa de las constantes guerras civiles es esa partición comunal. Conviene desmontar el lugar común desde el primer párrafo: la causa profunda no es la diversidad confesional, sino, justamente, al contrario, la voluntad sistemática de potencias extranjeras —Siria de los Al Assad antes que ninguna, e Irán después— de instrumentalizar esa diversidad para negarle al Líbano una identidad nacional propia. El Líbano es un país con personalidad fortísima e identidad nacional clara, que le quiso negar Siria, pero sobre todo el régimen asesino de los Al Assad.
Justamente la convivencia milenaria de estas dieciocho comunidades es lo que le da al Líbano su extraordinaria personalidad, que hunde sus raíces en la historia y agrupa a algunas de las comunidades cristianas más antiguas del mundo —los maronitas remontan su tradición al siglo V—, junto con minorías musulmanas heterodoxas como los alauíes y a los drusos, ambos depositarios de un esoterismo religioso único en el mundo árabe.
Cuadro 1. Distribución estimada por confesión religiosa
| Comunidad | Estimación (% pobl.) | Notas |
| Musulmanes suníes | ≈ 31 % | Predominio en costa norte (Trípoli) y oeste de Beirut |
| Musulmanes chiíes | ≈ 32 % | Sur del Litani, valle de la Bekaa, suburbios sur de Beirut |
| Cristianos maronitas | ≈ 20-21 % | Monte Líbano, Kesrouan, Zgharta; presidencia constitucional |
| Ortodoxos griegos | ≈ 7-8 % | Beirut, Koura, Akkar |
| Drusos | ≈ 5 % | Chouf y Aley |
| Otros cristianos (melquitas, armenios, asirios, caldeos, etc.) | ≈ 4-5 % | Comunidades de origen levantino y trasanatólico |
| Alauíes, ismailíes, otras minorías | < 1 % | Akkar, Trípoli |
Fuente: elaboración propia a partir de Statistics Lebanon (2011-2023), Departamento de Estado de EE.UU. (Informe sobre Libertad Religiosa 2023) y estimaciones de la Universidad Saint-Joseph de Beirut. El último censo oficial libanés data de 1932, por razones políticas evidentes.
Sondeo gráfico: composición confesional aproximada (2024)
| Musulmanes chiíes | 32% | |
| Musulmanes suníes | 31% | |
| Maronitas | 21% | |
| Ortodoxos griegos | 8% | |
| Drusos | 5% | |
| Otros cristianos / minorías | 3% | |
| TOTAL | 100% |
Fuente: Statistics Lebanon, 2023; estimaciones del autor
Esta diversidad no es una rareza sociológica: es la espina dorsal del sistema constitucional libanés. La presidencia de la República corresponde por costumbre constitucional consolidada a un cristiano maronita; la jefatura del Gobierno, a un musulmán suní; la presidencia del Parlamento, a un musulmán chií; la vicepresidencia del Parlamento, a un ortodoxo griego; el alto mando del Ejército, a un maronita; y así sucesivamente, en lo que la doctrina denomina «consociacionalismo» o «confesionalismo libanés».
III. Génesis institucional: Constitución de 1926 y Pacto Nacional de 1943
La primera manifestación estatal de lo que hoy llamamos Líbano fue el Emirato del Monte Líbano, surgido en 1516 al calor de la conquista otomana del Levante por Selim I. Aquel emirato semiautónomo, gobernado durante siglos por las dinastías Maan y Chehab, sentó las bases de una entidad política diferenciada del resto de Bilad al-Sham. Tras la masacre interconfesional de 1860 —que algunos historiadores consideran preludio del genocidio armenio— las potencias europeas impusieron el régimen del Mutasarrifato del Monte Líbano (1861-1918), gobernado por un cristiano otomano no libanés y dotado de un consejo administrativo confesional.
El derrumbe del Imperio otomano tras la Primera Guerra Mundial llevó al Mandato francés (1920-1943), bajo el cual se proclamó el Gran Líbano (1920), ampliando las fronteras del Monte Líbano para incluir Trípoli, Beirut, el sur chií y el valle de la Bekaa. Allí se fragua el Líbano moderno y allí emergen sus dos textos fundacionales:
La Constitución de 23 de mayo de 1926, una de las más antiguas en vigor en el mundo árabe, inspirada en la Tercera República francesa pero adaptada al delicado equilibrio confesional levantino. Reconocía la libertad de conciencia, garantizaba la autonomía de las comunidades en materia de derecho de familia y derecho civil personal, y establecía el principio de representación proporcional confesional.
El Pacto Nacional de 1943, acuerdo no escrito entre el primer presidente Béchara El Khoury (maronita) y el primer ministro Riad Solh (suní), que selló la independencia del 22 de noviembre de aquel año. El Pacto Nacional establecía, entre otros equilibrios, la fórmula de los seis cristianos por cada cinco musulmanes en el Parlamento (proporción que el Acuerdo de Taif de 1989 corregiría a paridad estricta), y la doctrina de la «doble negación»: ni unión con Siria ni alineamiento con Occidente; un Líbano árabe pero independiente, mediterráneo pero oriental.
Ambos textos fueron un ejemplo de gestión y regulación de comunidades distintas, desde el punto de vista religioso, del derecho civil y del derecho de familia. No era perfecta la convivencia, pero existía. Y existía con un nivel de sofisticación jurídica que, en su momento, hizo del Líbano un modelo en todo Oriente Próximo.
IV. La era dorada: prosperidad, faro cultural y nacionalismo árabe
El resultado de aquel pacto fue la prosperidad extraordinaria del pequeño país. En las décadas de 1950 y 1960 el Líbano se convirtió en la Suiza de Oriente Próximo: capital financiera regional, plaza bancaria de referencia (con un secreto bancario codificado en 1956), centro de servicios y de turismo internacional, paraíso editorial. Beirut Oeste albergaba más imprentas que cualquier otra ciudad árabe; sus universidades —la Universidad Americana de Beirut (AUB), fundada en 1866, y la Universidad Saint-Joseph (USJ) de la Compañía de Jesús, fundada en 1875— formaban a las élites de toda la región.
Brillaron en aquellas décadas figuras de la cultura y de la intelectualidad que siguen siendo referencia: Gibran Khalil Gibran (cuyo legado es transversal y trasciende a las generaciones), Charles Malik (embajador y filósofo, redactor con Eleanor Roosevelt y René Cassin de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948), Michel Chiha (padre del constitucionalismo libanés), el periodista, diplomático y brillante novelista Tofic Yousef Aouad, la cantante universal Fairuz y los hermanos Rahbani en la música, Yusuf al-Khal y Adonis en la poesía, Etel Adnan en la pintura.
Y conviene no olvidar un dato que la historiografía superficial pasa por alto: el nacionalismo árabe contemporáneo —el baazismo, el nasserismo, todas las corrientes panárabes del siglo XX— tiene un origen y fundamento ideológico surgido en intelectuales cristianos del Líbano y de Siria. Michel Aflaq, fundador del partido Baaz, era ortodoxo griego damasceno; Antoun Saadeh, fundador del Partido Social Nacionalista Sirio, era ortodoxo libanés; Constantin Zureiq, gran teórico del arabismo era ortodoxo damasceno. La aparente paradoja histórica se presenta a los ojos profanos como brutal, sin embargo, el nacionalismo árabe era una creación intelectual de los cristianos árabes que exacerbaban esa pata de su identidad por carecer de la musulmana. El nacionalismo árabe no es confesional, y mucho menos musulmán es de origen cristiano si bien no pocos de sus dirigentes acabaron siendo agnósticos o ateos, pero de cultura cristiana árabe. La paradoja reside, y no conviene olvidarlo, que las ideologías que después servirían a regímenes que perseguirían a los cristianos de Oriente fueron forjadas, en buena medida, por intelectuales cristianos. Quien no comprende esto no comprende nada de Oriente Próximo.
Cuadro 2. Indicadores socioeconómicos del Líbano (1965 vs 2025)
| Indicador | 1965 (era dorada) | 2025 (post-colapso) |
| PIB per cápita (USD corrientes) | ≈ 580 | ≈ 4.000 |
| PIB per cápita en paridad regional (índice) | 1,4 × media MENA | 0,4 × media MENA |
| Crecimiento anual PIB | + 7-8 % | − 0,8 % |
| Tipo de cambio LBP/USD | 3,1 LBP | ≈ 89.500 LBP (mercado) |
| Inflación anual | < 3 % | > 220 % (2023, en valor pico) |
| Tasa de pobreza | < 10 % | ≈ 80 % (Banco Mundial) |
| Población | ≈ 2,2 mill. | ≈ 5,5 mill. + 1,5 mill. refugiados |
| Esperanza de vida | 65 años | 78-82 años |
Fuente: Banco Mundial, FMI, Banco du Liban, Naciones Unidas; elaboración propia.
Aquel paraíso, evidentemente, era un Estado pequeño objetivamente débil y dividido sectaria —o, mejor, comunitariamente—. Era el candidato perfecto para los depredadores regionales. Cuanto más prosperaba, más codiciado se volvía. Cuanto más libre, más insoportable para sus vecinos autoritarios. Cuanto más plural, más tentador para quienes quisieran instrumentalizar sus fracturas internas.
V. La irrupción palestina y el Septiembre Negro de 1970
Después de la expulsión de la OLP de Jordania en septiembre de 1970 —lo que las organizaciones palestinas llamaron «Septiembre Negro»— por haber intentado crear un Estado dentro del Estado y secuestrar el Reino Hachemita para hacerlo suyo, el Líbano se convirtió en el destino forzoso de aquella fuerza armada. Conviene recordar lo que ocurrió: la operación del rey Hussein I —Hussein bin Talal— fue un acto de legítima defensa de un Reino joven liderado por un monarca extraordinario, que reconquistó la independencia de su país frente a la pretensión de Yasir Arafat de desalojarle del trono. Quien no llame a las cosas por su nombre faltará a la verdad histórica.
La OLP y demás organizaciones satélites se instalaron en el Líbano, donde en pocos meses se hicieron con el control de todo, literalmente: del sur del país (la llamada «Fatahland» en referencia a la organización de Yaser Arafat AL FATAH), de los campos de refugiados, de barrios enteros del oeste de Beirut. La presencia de centenares de miles de palestinos —que en 1970 se estimaba en torno a 250.000 y que pronto pasarían de medio millón— alteró el frágil equilibrio demográfico libanés y plantó la semilla de la discordia. Más bien una bomba de relojería que estallaría en abril de 1975 con el incidente de Ain el-Remmaneh, donde un autobús con militantes palestinos fue tiroteado por miembros de la milicia maronita Kataëb tras un atentado palestino contra el patriarca y fundador del Kataëb, Pierre Gemayel.
Si palestino, no musulmán libanés. Esta distinción es capital: lo que los analistas perezosos llaman erróneamente «la guerra civil libanesa» fue, en realidad, el rosario interminable de guerras en el Líbano, no de los libaneses entre sí. Lo que se inició en 1975 fue el conflicto entre una población autóctona —cristiana en su mayoría, pero también musulmana suní, drusa y chií moderada— y un cuerpo extranjero armado, financiado y equipado por potencias regionales y soviéticas. La distinción no es académica: es ética y política.
VI. La mal llamada «guerra civil» libanesa: rosario interminable de guerras (1975-1990)
Desde 1975 hasta hoy se han dado todas las combinaciones imaginables de conflicto en ese martirizado país. Conviene enumerarlas para entender la magnitud del fenómeno:
Las múltiples líneas de fractura
▪ Musulmanes contra cristianos (eje fundacional 1975-1976).
▪ Drusos y musulmanes contra cristianos (guerra de la Montaña, Chouf, 1983).
▪ Palestinos contra musulmanes libaneses y cristianos libaneses (Karantina, Tel al-Zaatar, Damour 1976).
▪ Chiíes contra suníes (rivalidad creciente desde los años ochenta).
▪ Cristianos maronitas contra cristianos maronitas (Falanges-Kataeb contra los Tigres de Camille Chamoun, escisión de los Kataeb y surgimiento de las Fuerzas Libanesas; ataques de las Fuerzas Libanesas contra la milicia mafiosa y prosiria de los Frangieh, los «Marada»).
▪ Guerra civil intra-Fuerzas Libanesas entre Samir Geagea y Elie Hobeika que formaron una alianza con Sria (la Alianza Tripartita) en contra el comandante de las Fuerzas Libanesas Fuad Abu Nader (1984-1985) -gran amigo de toda la familia- forzado a dimitir y rescatado por mi padre cuando estaba rodeado por las fuerzas de sus rivales Geagea y Hobeika que estaban a punto de liquidarlo. Después Geagea atacó el cuartel de Hobeuka por su excesiva proximidad con Siria, forzándolo a huir. Geagea tomó el control de la Fuerzas Libanesas y Hobeika creó una milicia cristiana proxy de los Al Assad que se encargaba de la operaciones sucias e incofesables como el asesinato de Danny Chamoun.
▪ Sangriento enfrentamiento entre chiíes libaneses, la guerra de los hermanos o guerra de las banderas negras: Amal —apoyada por Siria— contra Hezbollah —apoyada por Irán—, que resultó en la sumisión de Amal a Hezbollah a cambio de cederle la presidencia del Parlamento libanés (Nabih Berri sigue ocupándola desde 1992).
A esta enumeración hay que sumar las guerras que le son completamente ajenas y de las que fue mero campo de batalla: Israel contra la OLP en 1982 (Operación «Paz para Galilea»); Siria contra los libaneses que querían ser independientes y no un protectorado de los Al Assad; Israel contra Hezbollah en 1993 (Rendición de Cuentas), 1996 (Uvas de la Ira), 2006 (Segunda Guerra del Líbano) y, sobre todo, 2024-2025 tras los acontecimientos del 7 de octubre de 2023 y el conflicto en Gaza.
En aquella coalición libanesa anti-OLP de 1976-1982 estaban casi todos los cristianos, todos los suníes y una parte nada despreciable de chiíes, hartos del comportamiento depredador de las milicias palestinas en sus aldeas del sur. La narrativa simplista que reduce el conflicto a «cristianos contra musulmanes» oculta esa realidad.
Cuadro 3. Costes humanos y materiales de las guerras del Líbano (1975-2025)
| Período / conflicto | Muertos (estim.) | Desplazados | Daños materiales |
| Guerras civiles 1975-1990 | 120.000-150.000 | ≈ 1 millón | ≈ 25 mil M USD (val. 1990) |
| Ocupación siria 1976-2005 | — | — | Coste oportunidad incalculable |
| Ocupación israelí del sur 1978-2000 | ≈ 25.000 | ≈ 500.000 | Daños sostenidos |
| Guerra Israel-Hezbollah 2006 | ≈ 1.200 (LB) / 165 (IL) | ≈ 1 millón | 3.600-4.000 M USD |
| Guerra Israel-Hezbollah 2024-2025 | ≈ 4.000 (LB) | ≈ 1,2 millones | ≈ 10 mil M USD |
Fuente: ACNUR, Banco Mundial, gobiernos libanés e israelí, ONG humanitarias; elaboración propia.
VII. La fátua de Jomeiní y la legitimación de la herejía alauí
El sangriento enfrentamiento entre Amal y Hezbollah, librado entre 1988 y 1990 con miles de muertos en los suburbios sur de Beirut y en el sur del país, terminó con la eliminación casi total de la milicia de Amal como fuerza autónoma. Hafez Al Assad pactó con Irán: a cambio de la sumisión de Amal y de la entrega del control efectivo del sur del Líbano a Hezbollah, el Imán Jomeiní legitimó la herejía alauí o nusayrí, a no confundir con la dinastía marroquí Alaouita, con una fátua religiosa que les reconocía como musulmanes y como una rama legítima del chiísmo, cosa que no son y nunca han sido.
La fátua, emitida en julio de 1973 por Musa al-Sadr, líder espiritual chií libanés, y refrendada con vigor por Jomeiní tras 1979, fue políticamente decisiva: sin ella la dinastía Al Assad —de origen alauí, una secta ismailita-gnóstica con creencias profundamente heterodoxas— no habría tenido legitimidad religiosa para gobernar una Siria mayoritariamente suní. Aquel pacto teológico-político ata a Damasco y Teherán desde hace medio siglo, y explica por qué la suerte de los Al Assad es indistinguible de la suerte de Hezbollah.
El culmen de las tragedias libanesas es que este pequeño país mártir ha sido y es el campo de batalla de otras guerras que le son completamente ajenas. La avidez y expansionismo de los Al-Assad, las ambiciones de Teherán, las querellas palestinas, las represalias israelíes: todo se descarga sobre 10.452 km² de territorio, mientras los libaneses pagan el precio en sangre, en exilio, en pobreza estructural.
VIII. El Líbano como laboratorio del terrorismo internacional
Aquí conviene hacer un poco de historia del terrorismo. El Líbano, además del campo de batalla de sus propias guerras civiles —no pocas veces incitadas, provocadas, aprovechadas y alimentadas por otros—ha sido también el laboratorio del terrorismo moderno. La técnica del coche-bomba y sobre todo el camión-bomba suicida, perfeccionada en Beirut, viajaría después a Argelia, a Madrid, a Londres, a Bagdad, a Kabul, a tantos lugares. Allí se inventó el arquetipo del terrorismo «inspirado por el Estado» y ejecutado a través de proxies y “non-state actors”.
Los grandes atentados fundacionales
18 de abril de 1983. Atentado contra la Embajada de EE.UU. en Beirut Oeste: 63 muertos, entre ellos 17 estadounidenses.
23 de octubre de 1983. Doble atentado suicida contra los Marines estadounidenses (220 muertos) y los paracaidistas franceses (58 muertos) de la Fuerza Multinacional. 307 muertos en total. Atribuido a Hezbollah por mandato directo del régimen iraní (declasificación CIA, 1987).
20 de septiembre de 1984. Atentado contra el anexo de la Embajada de EE.UU. en el este de Beirut.
14 de junio – 30 de junio de 1985. Secuestro del vuelo TWA 847 Atenas-Roma por miembros de Hezbollah; asesinato del buzo de la US Navy Robert Stethem y odisea de 17 días entre Beirut y Argel.
1982-1992. Secuestros sucesivos de occidentales (Terry Anderson, Terry Waite, Jean-Paul Kauffmann, Jean-Louis Normandin, Marcel Carton, Marcel Fontaine, entre otros) para presionar políticamente y obtener concesiones.
Eso es lo que es Hezbollah: una enorme, sanguinaria, eficaz, insaciable e implacable organización terrorista, envuelta en los ropajes y la estructura de una ONG, de un Estado dentro del Estado y de un partido político. La barbarie del yihadismo suní (Al Qaeda y Daesh entre otros) ha hecho que olvidemos la sanguinaria historia y los currícula terrorista de Irán y de Hezbollah, pero ningún análisis riguroso puede pasar esto por alto.
La tragedia es que en demasiadas ocasiones políticos libaneses, partidos políticos y algunas milicias actuaban como marionetas o como proxies de sus amos, generalmente sirios (los Frangieh y los Marada), las alianzas cambiantes de los drusos liderados por la dinastía Joumblatt, la siniestra milicia cristiana ESL —Ejército del Líbano del Sur— del falso general Antoine Lahad, financiada por Israel, entre otros muchos. Pero sobre todo Hezbollah: el número uno de su promoción terrorista, traidor a su país y de lealtad a un enemigo acérrimo de su país, Irán.
IX. Acuerdos de Taif (1989) y la reconstrucción inconclusa
Los Acuerdos de Taif, suscritos el 22 de octubre de 1989 en la ciudad saudí de Taif y ratificados por el Parlamento libanés el 5 de noviembre de aquel mismo año, pusieron fin —de manera más formal que real— a las guerras civiles. Aquel acuerdo, mediado por Riad y avalado por Damasco, recogía cinco compromisos clave:
- Paridad estricta cristiano-musulmana en el Parlamento (64 diputados cada bloque), corrigiendo la antigua proporción 6:5.
- Transferencia de competencias del presidente de la República (maronita) hacia el Consejo de ministros y el primer ministro (suní), debilitando la presidencia.
- Compromiso firme de desarmar a todas las milicias y devolver el monopolio de la fuerza al Ejército Libanés y a sus Fuerzas de Seguridad.
- Repliegue gradual del Ejército sirio (que ocuparía el país hasta 2005, tras el asesinato de Rafic Hariri y la Revolución de los Cedros).
- Aspiración a la abolición progresiva del confesionalismo político como objetivo nacional fundamental.
La única milicia que no ha cumplido el compromiso de desarme es Hezbollah. Bajo la coartada de «la resistencia» —primero contra la ocupación israelí del sur del Líbano (que cesó en mayo de 2000 con la retirada unilateral de Ehud Barak), después contra Israel en general— el Partido de Dios conservó y multiplicó su arsenal hasta convertirse, según estimaciones del Departamento de Defensa estadounidense en 2023, en la mayor fuerza paramilitar no estatal del mundo, con cerca de 150.000 misiles y cohetes apuntando a Israel desde el sur del Líbano antes de la guerra de 2024.
Es más: cuanto más insisten el actual presidente del Líbano, el general Joseph Aoun (no confundir con su predecesor Michel Aoun), y el primer ministro suní Nawaf Salam —presidente de la Corte Internacional de Justicia hasta su designación en enero de 2025— en aplicar Taif y la Resolución 1559 (2004) del Consejo de Seguridad de la ONU, más brutales y directas son las amenazas iraníes y de Hezbollah. «Quienes insistan en desarmar a Hezbollah tendrán que atenerse a las consecuencias», declaró Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, en septiembre de 2025. No es una amenaza en el aire.
X. El tRIO IRÁN-Al Assad-Hezbollah: magnicidios y captura del Estado
El tándem Al Assad-Hezbollah ha asesinado a dos presidentes de la República, Bashir Gemayel (14 de septiembre de 1982, en plena ofensiva israelí contra la OLP, semanas antes de tomar posesión) y René Moawad (22 de noviembre de 1989, día del 46 aniversario de la independencia, sólo diecisiete días después de su elección por el Parlamento). Asesinó también a tres primeros ministros de la República:
Cuadro 4. Magnicidios atribuibles al eje sirio-iraní en el Líbano
| Víctima | Cargo | Fecha | Modus operandi |
| Bashir Gemayel | Presidente electo | 14 sep 1982 | Bomba en sede Kataeb, Achrafieh; ejecutor: Habib Chartouni (PSNS, prosirio) |
| Rachid Karamé | Primer Ministro | 1 jun 1987 | Bomba en helicóptero militar |
| René Moawad | Presidente | 22 nov 1989 | Coche-bomba (250 kg) en Beirut Oeste; 23 muertos adicionales |
| Omar Karamé | Ex Primer Ministro | (presión sostenida) | Hermano de Rachid; objeto de hostigamiento asesinato de su hijo cuando intentaban matarle a él |
| Rafic Hariri | Ex Primer Ministro | 14 feb 2005 | Coche-bomba > 1.000 kg de TNT en Corniche, Beirut; 22 muertos. Tribunal Especial para el Líbano (TSL) condenó in absentia a Salim Ayyash (Hezbollah) en 2020 y 2022 |
Fuente: Tribunal Especial para el Líbano (sentencias 2020 y 2022), informes Mehlis y Brammertz, Comisión de Investigación de la ONU, prensa contrastada.
Los tres primeros ministros asesinados —Rachid Karamé, Omar Karamé y Rafic Hariri— eran, los tres, amigos personales de mi padre. Y Rafic Hariri nos anunció a Mariano Rajoy y a quien firma estas páginas, en su suite del Hotel Ritz de Madrid —que había sido amenazado por el sanguinario y siniestro «virrey» sirio en el Líbano y jefe del Mukhabarat sirio en el Líbano, Rustum Ghazaleh— que estaba en peligro de muerte. Un mes más tarde moría asesinado con una bomba de más de una tonelada (sí, más de 1.000 kg) de TNT bajo su coche, junto al Hotel Saint George de Beirut. La Comisión de Investigación de Naciones Unidas, dirigida primero por Detlev Mehlis y después por Serge Brammertz, así como el ulterior Tribunal Especial para el Líbano (con sede en La Haya), confirmaron lo que entonces todos sabíamos: el atentado había sido planificado y ejecutado por miembros de la unidad 121 de Hezbollah, con conocimiento y aprobación de los servicios sirios y bendición e inspiración siria.
XI. Hezbollah hoy: oligarquía-yihadista, parásito iraní en suelo libanés
Los militantes terroristas de Hezbollah no son patriotas libaneses, no enseñan el himno nacional a sus hijos, sólo enarbolan la bandera amarilla con el AK-47 verde de Hezbollah. Sólo son fieles al régimen oligárquico-yihadista de Irán. La denominación correcta de la naturaleza ideológica del régimen iraní es central: no es una «teocracia», como reza el lugar común perezoso, sino una oligarquía dictatorial y mafiosa que instrumentaliza la teología chií duodecimana para legitimar un poder cósmicamente corrupto, basado en el saqueo sistemático de los recursos del país y en la exportación de la revolución mediante proxies armados.
Hezbollah, cuyo líder histórico Hassan Nasrallah fue eliminado por las Fuerzas de Defensa de Israel el 27 de septiembre de 2024 en un ataque de precisión sobre su búnker en los suburbios sur de Beirut, fue reemplazado por Naim Qassem, figura de menor envergadura. Pero más allá de la cabeza visible, lo decisivo es la estructura: Hezbollah es a la vez una organización terrorista (designada como tal por EE.UU., Reino Unido, Canadá, Australia, Israel, Argentina, Honduras, Paraguay, Guatemala, los Estados del Golfo, la Liga Árabe en su totalidad, y por la Unión Europea en lo que respecta a su brazo militar), un partido político con representación parlamentaria, una red asistencial paralela al Estado y un imperio económico-mafioso.
Cuadro 5. Presupuestos comparados: Ejército Libanés vs Hezbollah (2024-2025)
| Concepto | Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) | Hezbollah |
| Presupuesto oficial anual | ≈ 700 M USD | ≈ 1.000 M USD (transferencia anual de Irán) |
| Personal | ≈ 80.000 efectivos | ≈ 60.000 milicianos terroristas (estim. pre-2024) |
| Marco legal | Constitución libanesa | Ningún marco legal; Estado dentro del Estado |
| Financiación complementaria | Insuficiente ayuda EE.UU., UE, Arabia Saudí (sólo desde 2025) | «Impuestos» (extorsión), tráfico de armas, droga (opio, hachís, captagon), contrabando, trata de seres humanos, lavado de dinero |
| Cadena de mando | Presidencia de la República | Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), Fuerza Quds, Teherán |
Fuente: presupuesto del Estado libanés 2025; Departamento del Tesoro de EE.UU. (sanciones a al-Qard al-Hassan, 2024); Drug Enforcement Administration (operaciones Cassandra y Lebanon Connection); CSIS, Washington Institute, FDD.
Los ingresos mafiosos de Hezbollah merecen párrafo aparte. La organización gestiona un imperio criminal transnacional que combina, entre otros, los siguientes vectores: extorsión sistemática a comerciantes en zonas chiíes y limítrofes; tráfico de captagon (la metanfetamina industrial siro-libanesa, producto estrella del régimen Assad y su periferia); cultivo y exportación de hachís en la Bekaa; tráfico de cocaína a través de células latinoamericanas (la triple frontera Argentina-Brasil-Paraguay, África Occidental); blanqueo a través del Líbano y del África Occidental francófona; tráfico de seres humanos a través del Mediterráneo, Opio procedente del sudeste asiático. La DEA y el Departamento Tesoro estadounidenses estiman los ingresos mafiosos anuales de Hezbollah en otros 1.000-2.000 millones de dólares adicionales además de la subvención iraní directa.
XII. El sondeo definitivo: una mayoría libanesa contra Hezbollah
Los libaneses empiezan a estar hartos de los chiíes que siguen siendo leales a Hezbollah, a su crueldad y violencia mafiosa, a su chulería, y a haberlos metido en un número ya incontable de conflictos. Lo novedoso es que, según las encuestas, ya está en esa posición la mayoría de los libaneses: entre el 73 y el 80 por ciento. No creo que haya ninguna organización más odiada por sus propios compatriotas que Hezbollah. Francamente, que algunos medios la sigan denominando «milicia», «grupo militante» (BBC) o «partido político», además de parcial y erróneo, es profundamente inmoral.
La encuesta más reciente y rigurosa de Gallup, realizada en el Líbano entre el 23 de junio y el 16 de julio de 2025 con una muestra aleatoria de 1.010 adultos —excluyendo, por imposibilidad operativa, las áreas bajo estricto control de Hezbollah en los suburbios sur de Beirut, Hermel, Baalbek y Bint Jbeil—, arroja resultados demoledores:
Sondeo Gallup (junio-julio 2025): «¿Quién debería ostentar el monopolio de las armas en el Líbano?»
| Sólo el Ejército Libanés |
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| Ejército + Hezbollah |
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| No sabe / no contesta |
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Sondeo Gallup: «¿Debe el Líbano apoyar militarmente la causa palestina entrando en conflicto con Israel?»
| No (oposición clara) |
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| Sí |
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| No sabe / no contesta |
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Aprobación del Presidente Joseph Aoun (mayo-junio 2025)
| Aprueba |
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| Desaprueba |
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| No sabe / no contesta |
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Aprobación del Primer Ministro Nawaf Salam (mayo-junio 2025)
| Aprueba |
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| Desaprueba |
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| No sabe / no contesta |
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Datos suplementarios de la misma serie Gallup ilustran el cambio profundo: la confianza en el gobierno nacional pasó del 12 % (2024) al 48 % (2025); la confianza en la limpieza y honestidad de las elecciones, del 17 % al 45 %; la percepción de corrupción gubernamental masiva, del 92 % al 82 %. Y la aprobación al liderazgo del país experimentó un salto de 46 puntos porcentuales en un año (del 16 % al 62 %), uno de los mayores incrementos interanuales jamás registrados por Gallup en cualquier país del mundo.
Hay un número creciente de libaneses —cristianos, suníes, drusos y no pocos chiíes— que hablan sin tapujos de partición de facto, en el sentido de aceptar que los partidarios de Hezbollah se queden el sur del Litani y los suburbios meridionales de Beirut, mientras dejan al resto del país en paz. La fórmula no es jurídica: es un grito de hartazgo. Los militantes terroristas de Hezbollah que se han escondido en barrios suníes o cristianos (Saida, Trípoli, Achrafieh) han sido expulsados literalmente a patadas por los vecinos.
XIII. El espinoso tema israelí: defensa legítima y daños colaterales inadmisibles
Ahora el último y más espinoso tema. No se pone en duda el derecho de Israel a defenderse contra esta bestial organización terrorista, pero no puede ser a costa de los civiles libaneses, que son la primera víctima de Hezbollah, no sus cómplices. La distinción ética y jurídica es absoluta: el civil libanés del sur, del valle de la Bekaa, de los suburbios de Beirut, sufre dos veces: bajo el yugo de Hezbollah, que se incrusta en su barrio para usarlo como escudo humano y caja fuerte, y bajo las bombas israelíes, que destruyen su casa porque debajo había un misil iraní.
Para exigirle al Líbano que desarme a Hezbollah sin que eso abra otra vez el brutal melón de una guerra civil, hay que apoyar al Líbano, a su presidente, a su primer ministro y a su pueblo, con armas, adiestramiento de sus Fuerzas Armadas y financiación. Las Fuerzas Armadas Libanesas tienen un presupuesto de 700 millones de dólares; Hezbollah recibe de Irán 1.000 millones, además de sus ingresos mafiosos descritos. La asimetría es estructural y sólo puede corregirse mediante una transferencia masiva, sostenida y condicionada de recursos militares occidentales y árabes (golfo y Egipto en especial) al Estado libanés.
Israel debe cesar los ataques contra zonas civiles libanesas y evitar, además, con ello, que se fragmente la coalición nacional y el consenso contra Hezbollah, por no hablar de una ocupación a largo plazo de territorio libanés entre la frontera israelí y el río Litani. Justamente donde operaba la siniestra milicia ESL del general Lahad. Cada bombardeo israelí indiscriminado regala a Hezbollah el oxígeno del que carecía: el «rally around the flag» (rally alrededor de la bandera, expresión norteamericana acuñada por John Mueller en 1970) que convierte al perpetrador en víctima.
Israel debe actuar aquí con estrategia y no con táctica operativa o el oportunismo político de turno. Someter el largo plazo y la estabilidad regional a la táctica operativa es un error histórico que ya cometió en 1982 con la invasión del Líbano —que acabó con la matanza de Sabra y Chatila ejecutada por las Fuerzas Libanesas, y con el ascenso de Hezbollah— y de cuyas consecuencias pesan aún en todo el país.
XIV. La hoja de ruta para una paz verdadera en Oriente Próximo
No habrá verdadera paz en Oriente Próximo sin que el Líbano recupere su soberanía plena, sin que se respeten sus fronteras e integridad territorial, y sin que se desarme a Hezbollah y se quite para siempre el brutal yugo iraní sobre el pequeño país levantino. Quien escribe sostiene una hoja de ruta articulada en seis puntos:
- Cese inmediato y verificable de las hostilidades. Respeto estricto del alto el fuego del 27 de noviembre de 2024 y del cese de hostilidades posterior, con repliegue israelí de las cinco posiciones tácticas en el sur del Litani.
- Despliegue íntegro del Ejército Libanés al sur del Litani. Conforme a la Resolución 1701 (2006) y a la Resolución 1559 (2004) del Consejo de Seguridad. Refuerzo cuantitativo y cualitativo de las FAL, con financiación condicionada de EE.UU., UE, Arabia Saudí, Emiratos y Catar.
- Aplicación efectiva de Taif: desarme integral de Hezbollah. Calendario público, hitos verificables, mecanismo internacional de seguimiento (UNSCOL ampliada). Integración voluntaria de combatientes en las FAL, sin perpetuar estructuras de mando paralelas.
- Reforma económica y bancaria. Auditoría forense del Banque du Liban; reestructuración de deuda; recuperación de los depósitos confiscados a la población; ingreso del Líbano en un programa FMI con condicionalidad de gobernanza, no sólo macroeconómica.
- Diálogo bilateral Líbano-Israel. Tras la delimitación marítima de octubre de 2022 (acuerdo Hochstein-Berri), abrir una vía de delimitación terrestre y de gestión de las Granjas de Sheba’a, posiblemente con mediación estadounidense y francesa.
- Aislamiento estratégico de Irán. Mantenimiento de la presión de máximas sanciones contra el régimen oligárquico-yihadista; apoyo decidido —diplomático, mediático— a la disidencia interna iraní; ruptura del puente terrestre Teherán-Damasco-Beirut tras la caída del régimen Assad en diciembre de 2024.
La caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, tras una ofensiva relámpago de Hayat Tahrir al-Sham liderados por el actual hombre fuerte de Siria Ahmad Al-Sharaa y aliados desde Idlib, ha alterado profundamente el tablero. Por primera vez en medio siglo, Hezbollah ha perdido su retaguardia siria, su corredor logístico y su santuario fronterizo. La oportunidad estratégica para liberar al Líbano del yugo iraní es histórica. Desperdiciarla sería imperdonable.
XV. Conclusiones del autor
El Líbano es un Estado mártir, pero no un Estado fallido. La diferencia es esencial. Los Estados fallidos son fruto de la debilidad de sus instituciones; el Líbano lleva un siglo siendo víctima de la fortaleza depredadora de sus vecinos y de quienes los instrumentalizan.
La diversidad confesional libanesa no es una maldición: es un patrimonio único en el mundo árabe-musulmán y un ejemplo —imperfecto, doloroso, pero real— de que las comunidades religiosas distintas pueden coexistir bajo el imperio de la ley. El confesionalismo libanés ha producido más beneficios que males; lo que ha fallado no es la fórmula consociativa sino su parasitación por agentes externos.
Hezbollah no es un actor político libanés legítimo entre otros. Es una organización terrorista al servicio de una potencia extranjera, con un historial documentado de magnicidios, atentados internacionales, narcotráfico industrial y trata de personas. Llamarla por cualquier otro nombre es complicidad, voluntaria o por pereza intelectual.
Israel tiene derecho a defenderse, pero la defensa legítima exige proporcionalidad, distinción y precaución conforme al Derecho Internacional Humanitario. Los bombardeos sobre zonas civiles libanesas no debilitan a Hezbollah: lo refuerzan. Quien quiera derrotar al Partido de Dios debe abrazar al pueblo libanés, no castigarlo.
España debe estar a la altura. Nuestra Brigada Multinacional Este de la FINUL en Marjayoun (que yo conozco muy bien, visité la base Cervantes cuando aún estaban en tiendas de campaña, fui de hecho el primer político español que visitó la Base Cervantes) no es un compromiso menor: es la presencia más visible de nuestro país en Oriente Próximo y un capítulo de honor de nuestras Fuerzas Armadas. La diplomacia española —que en otros tiempos supo jugar un papel singular en el Levante— debe reactivar su presencia, su análisis y su acción. La equidistancia forzada del actual Gobierno entre agresores y agredidos, más hostil hacia EE.UU. que hacia el régimen iraní, es un acto de profunda irresponsabilidad.
«Pequeño país, grande en martirio. Cuna de las primeras letras del alfabeto, hogar de los cedros bíblicos, faro de la inteligencia árabe, laboratorio del horror moderno. El Líbano sobrevivirá, como ha sobrevivido siempre, porque su personalidad es indestructible. Pero merece, por fin, vivir y no sólo sobrevivir.»
Anexo I. Cronología razonada (1516-2026)
| Fecha | Acontecimiento |
| 1516 | Selim I derrota a los mamelucos en Marj Dabiq. Comienzo del Emirato del Monte Líbano, semiautónomo dentro del Imperio otomano. |
| 1860 | Masacre interconfesional en el Monte Líbano y Damasco. Rescate de los cristianos por el Emir ʿAbd al-Qādir al-Yazāʾirī. |
| 1861 | Mutasarrifato del Monte Líbano, gobierno semi-internacional bajo presión franco-británico-rusa. |
| 1920 | Proclamación del Gran Líbano por el general Henri Gouraud. Comienzo del Mandato francés. |
| 1926, 23 de mayo | Promulgación de la Constitución libanesa, una de las más antiguas del mundo árabe en vigor. |
| 1943, 22 de noviembre | Independencia del Líbano. Pacto Nacional Bechara El Khoury – Riad Solh. |
| 1958 | Primera crisis: desembarco de los Marines estadounidenses bajo la doctrina Eisenhower. |
| 1970, septiembre | Septiembre Negro en Jordania. Expulsión de la OLP. Hussein I salva su trono. |
| 1975, 13 de abril | Incidente de Ain el-Remmaneh (autobús palestino tiroteado). Inicio de las guerras del Líbano. |
| 1976, junio | Entrada del Ejército sirio en el Líbano con aval de la Liga Árabe (Operación FAS). |
| 1978, marzo | Operación Litani de Israel. Creación de la FINUL (Resolución 425). |
| 1982, 6 de junio | Operación «Paz para Galilea»: invasión israelí del Líbano. 14 de septiembre: asesinato de Bashir Gemayel. 16-18 sept: matanza de Sabra y Chatila. Despliegue de la Fuerza Multinacional. |
| 1983, 18 de abril | Atentado contra la Embajada de EE.UU. en Beirut: 63 muertos. |
| 1983, 23 de octubre | Doble atentado suicida contra los Marines (220 †) y los paracaidistas franceses (58 †). |
| 1985, 14-30 de junio | Secuestro del vuelo TWA 847 por Hezbollah. |
| 1989, 22 de octubre | Acuerdos de Taif. 5 de noviembre: ratificación parlamentaria. 22 de noviembre: asesinato del presidente René Moawad. |
| 1990, 13 de octubre | Caída del general Aoun. Fin formal de las guerras civiles. |
| 2000, mayo | Retirada israelí del sur del Líbano (cese de la zona de seguridad). |
| 2005, 14 de febrero | Asesinato de Rafic Hariri. 14 de marzo: Revolución de los Cedros. Retirada siria definitiva. |
| 2006, 12 de julio – 14 de agosto | Segunda Guerra del Líbano (Israel-Hezbollah). Resolución 1701. |
| 2020, 4 de agosto | Explosión del puerto de Beirut: > 220 muertos, 7.000 heridos, 300.000 desplazados. Causa: nitrato de amonio almacenado por Hezbollah. |
| 2024, 27 de septiembre | Eliminación de Hassan Nasrallah por las FDI. |
| 2024, 8 de diciembre | Caída del régimen de Bashar al-Assad. |
| 2025, 9 de enero | Joseph Aoun elegido Presidente de la República tras dos años de vacancia. |
| 2025, 13 de enero | Nawaf Salam, Presidente de la CIJ, designado Primer Ministro. |
| 2025, agosto | El Gobierno libanés aprueba por mayoría el plan de desarme de Hezbollah para fin de año. |
| 2026, abril | Alto el fuego Líbano-Israel y apertura de negociaciones directas, las primeras en décadas. |
Anexo II. Glosario de actores y siglas
| Sigla / actor | Definición |
| AMAL | «Movimiento de los Desheredados», milicia y partido chií fundado por el carismático Imam iraní-libanés Musa al-Sadr (1974) “desaparecido” (eliminado) en un viaje a Libia a petición de Hafed Al-Assad a través de su aliado Abu Nidal que tenía estrechos vínculos con Muamar El-Gaddafi. Hoy AMAL es un aliado subordinado de Hezbollah; preside Nabih Berri, presidente del Parlamento desde 1992. |
| CGRI / IRGC | Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica iraní (Sepāh-e Pāsdārān-e Enghelāb-e Eslāmi). Brazo militar paralelo del régimen oligárquico-yihadista de Teherán. |
| DAESH | Acrónimo árabe del autoproclamado «Estado Islámico» suní yihadista (al-Dawla al-Islāmiyya). |
| DRUSOS | Comunidad religiosa esotérica derivada del ismailismo, fundada por al-Hakim bi-Amr Allah en el siglo XI. Concentrada en el Chouf y Aley. Liderada políticamente por la dinastía Joumblatt. |
| ESL | Ejército del Líbano del Sur. Milicia cristiana auxiliar de Israel comandada por el falso general Antoine Lahad. Disuelta tras la retirada israelí en 2000. |
| FAL / LAF | Fuerzas Armadas Libanesas (Lebanese Armed Forces). Único cuerpo militar legalmente reconocido. |
| FALANGES / KATAEB | Partido cristiano-maronita fundado por Pierre Gemayel en 1936, inspirado por las falanges españolas y por las experiencias corporativas europeas. |
| FINUL / UNIFIL | Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (Resolución 425, 1978; ampliada por la Resolución 1701, 2006). España aporta la Brigada Multinacional Este (Marjayoun). |
| FRANGIEH / MARADA | Dinastía maronita prosiria del norte del Líbano. Su milicia, los Marada, fue aliada del régimen Assad. Líder actual: Sleiman Frangieh Jr. |
| FUERZAS LIBANESAS (FL) | Coalición militar y política maronita surgida en 1976. Tras la guerra civil intra-cristiana, lideradas por Samir Geagea (encarcelado 1994-2005). |
| HEZBOLLAH | «Partido de Dios» (Ḥizb Allāh). Organización terrorista chií duodecimana fundada en 1982 con apoyo iraní y sirio. Estado dentro del Estado libanés. |
| MAARADA | Variante grafía de Marada. Véase Frangieh. |
| MAARONITAS | Iglesia católica oriental sui iuris en comunión con Roma desde el siglo XII. Patriarca actual: Béchara Boutros al-Rahi. |
| MUKHABARAT | Servicios secretos sirios; en sentido amplio, los servicios de inteligencia del régimen Assad y sus despliegues en países satélite. |
| OLP / PLO | Organización para la Liberación de Palestina, fundada en 1964; presidida por Yasir Arafat hasta 2004. |
| PSNS / SSNP | Partido Social Nacionalista Sirio, fundado por Antoun Saadeh (1932). Defiende la «Gran Siria». Implicado en el magnicidio de Bashir Gemayel. |
| RUSTUM GHAZALEH | General sirio, jefe del Mukhabarat sirio en el Líbano (2002-2005). Implicado en el asesinato de Hariri. Muerto en circunstancias oscuras en abril de 2015. |
| TAIF | Acuerdos firmados en Taif (Arabia Saudí) el 22 de octubre de 1989 que pusieron fin formal a las guerras civiles libanesas. |
| TIGRES (DE CHAMOUN) | Milicia maronita liderada por Camille Chamoun y Dany Chamoun. Aniquilada por las Fuerzas Libanesas de Bashir Gemayel en julio de 1980 (operación «Día del Cuchillo Largo»). |
| TSL | Tribunal Especial para el Líbano (con sede en Leidschendam, Países Bajos), constituido por Resolución 1757 (2007) del Consejo de Seguridad para juzgar el asesinato de Hariri. |
Gustavo de Arístegui y San Román
Diplomático; embajador; escritor; analista geopolítico y articulista
Rabat, 1 de mayo de 2026

