por

14/10/26

Tags:

Informe de geopolítica. Perspectivas y escenarios – Gustavo de Arístegui (14/10/26)

 

I. Introducción

La organización terrorista hutí ha vuelto a golpear el corazón económico del Reino de Arabia Saudí. En la noche del martes 13 de octubre, un misil balístico provocó un incendio «limitado» en un edificio administrativo de Aramco en Dhahran (la sede ejecutiva de la compañía, según Bloomberg), sin víctimas. Sobre Riad, los restos de dos misiles de crucero interceptados hirieron a cuatro personas (dos mujeres, un hombre y un niño) y dañaron quince viviendas. Es el tercer golpe de envergadura en seis días, tras la matanza del sábado 10 en el aeropuerto internacional Rey Jálid: trece muertos y más de trescientos heridos, el atentado más mortífero en suelo saudí desde 2015.

El presidente de Estados Unidos se queda muy corto. Escribir en Truth Social que los hutíes «se están comportando muy mal» es casi ridículo. Hablamos de una organización terrorista sanguinaria y bárbara que lleva décadas actuando: nacida a comienzos de los años noventa como «Juventud Creyente», en guerra contra el Estado yemení desde 2004 y con un grito de guerra que lo dice todo: «Dios es grande, muerte a América, muerte a Israel, maldición sobre los judíos, victoria para el islam». Occidente solo ha reparado en ella hace unos pocos años. Quienes formamos parte del círculo de pensamiento creado por Antoine Pinay y Konrad Adenauer tuvimos la fortuna de contar con algunos de los mejores analistas del mundo, que nos explicaron hace mucho tiempo su verdadera naturaleza. Hay que llamar a las cosas por su nombre. Trump acierta, eso sí, al atribuir los ataques a Irán y al afán de encarecer el petróleo antes de las elecciones; yerra al prometer que estará ahí «después de las elecciones», en coherencia con su compromiso de no atacar Irán antes del 3 de noviembre. El Reino, entretanto, anda escaso de interceptores y el FMI (International Monetary Fund, Fondo Monetario Internacional) pronostica una contracción del 3,3 % de su economía en 2026.

En Youngstown (Ohio), Trump reconoció el lunes lo que venimos analizando desde el primer día de la campaña de descabezamiento: «Quizá hayamos ido demasiado lejos con los líderes, porque ya no sabemos con quién demonios estamos tratando». Washington negocia con interlocutores sin autoridad mientras el poder real queda en manos de Mohsen Rezaei y del general Ahmad Vahidi. Rezaei califica de «insuficiente» la respuesta estadounidense a las siete condiciones iraníes para reabrir Ormuz y amenaza los cables submarinos y los centros de datos del Golfo, mientras Exteriores ofrece con cinismo sus «buenos oficios» entre Riad y sus propios proxies (intermediarios armados): el pirómano que se ofrece de bombero.

En Europa, la declaración conjunta sobre el complot contra la base de Fairford revela grietas tan elocuentes como las firmas. Polonia es el único Estado de la Unión Europea ausente de todas sus versiones, y Turquía, que se proclama hermana de Riad, tampoco firma. España sí lo ha hecho, por boca del mismo Gobierno socialcomunista que en marzo negó «ningún tipo de asistencia» desde Rota y Morón a las operaciones contra Irán. En Roma, el papa León XIV, de setenta y un años, fue operado con éxito de un adenocarcinoma pulmonar y ha pasado «una noche tranquila». El hilo que une las noticias del día es una pregunta tan antigua como la diplomacia: quién manda de verdad y quién protege a quién.

II. Noticias de las últimas 24 horas

1.Dhahran y Riad: los hutíes golpean Aramco y Trump aplaza la respuesta hasta después del 3 de noviembre

Hechos

En la noche del martes 13, las defensas saudíes interceptaron una nueva salva de misiles y drones hutíes. La Defensa Civil informó de que los restos de dos misiles de crucero destruidos sobre Riad hirieron a cuatro personas y dañaron quince viviendas. El Ministerio de Energía reconoció después que un edificio administrativo de Aramco en Dhahran, en la Provincia Oriental, había sufrido un incendio «limitado», sin víctimas. Bloomberg lo identificó como la sede ejecutiva de la compañía, y una fuente de la empresa habló con Reuters de un «complejo de la sede»; ni Aramco ni las autoridades lo han confirmado oficialmente. Un vecino declaró que se trataba de «la explosión más fuerte» que había oído en su vida. La coalición interceptó además un misil balístico antes de que alcanzara Dhahran, otro dirigido contra Haradh y tres drones al norte de Riad.

Poco antes, la coalición liderada por Arabia Saudí había golpeado la estación central de Al Sabaha, en Saná, depósitos subterráneos de combustible y los muelles de carga de Hodeida, Saná y Dhamar, además de objetivos en Saada, tras emitir la primera orden de evacuación en la capital yemení desde julio. Su portavoz, el general Turki al Maliki, acusó a los hutíes de utilizar «bienes civiles y recursos vitales para sostener su esfuerzo de guerra». El Consejo de Ministros saudí advirtió de que «no permitirá» amenazas contra su seguridad ni contra la navegación en el mar Rojo y el Bab el Mandeb. Mohammed al Bujaiti, del buró político hutí, declaró a la AFP (Agence France-Presse) que las instalaciones petroleras y los aeropuertos saudíes «se han convertido ya en objetivos legítimos» y amenazó con «una represalia rápida y dolorosa» contra los intereses estadounidenses si Washington interviene.

El aeropuerto Rey Jálid seguirá cerrado al menos hasta el 17 de octubre, según la GACA (General Authority of Civil Aviation, Autoridad General de Aviación Civil). La AP (Associated Press) contabiliza al menos catorce muertos en el conjunto de los ataques recientes. Estados Unidos ha recomendado a sus ciudadanos reconsiderar cualquier viaje al Reino, y Francia, evitar los aeropuertos de Riad, Yeda y Dammam. En Yemen, la OMS (World Health Organization, Organización Mundial de la Salud) alerta de que los casos sospechosos de cólera se han triplicado en tres semanas.

Trump escribió en Truth Social que los hutíes, tras haber sido bombardeados «a fondo» hace un año, han reaparecido «probablemente a instancias de Irán, que es una nación fracasada, sin Armada, sin Fuerza Aérea, con la peor economía del mundo y una inflación del 301 %», para atacar Arabia Saudí e intentar «subir a propósito los precios del petróleo, probablemente antes de las elecciones estadounidenses». Añadió: «Alguien debería explicarles que no me presento a las elecciones; ya he ganado», y prometió estar ahí «después de las elecciones». Sobre Ankara dijo: «El presidente Erdogan, creo, haría lo que yo le pidiera». Erdogan ha declarado que «Turquía está al lado de Arabia Saudí» y que avanza el Acuerdo Conjunto de Defensa entre Arabia Saudí, Turquía y Pakistán, firmado el 7 de agosto. Egipto ofrece «todo tipo de apoyo» y Jordania ha reiterado su respaldo. El Brent cotizaba esta madrugada en 106,58 dólares, según Reuters. «La inquietud por el suministro derivada del conflicto entre los hutíes y Arabia Saudí está empujando los precios al alza», resumió Hiroyuki Kikukawa, estratega jefe de Nissan Securities Investment.

Según la AP, Arabia Saudí es el primer comprador mundial de armamento estadounidense —el 12 % de las exportaciones de armas de Estados Unidos entre 2021 y 2025, según el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute, Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz)—, dedica 83.000 millones de dólares a defensa en 2026 y ha comprado este año 730 misiles Patriot por 9.000 millones. Aun así, el territorio es inmenso —unas tres veces Texas— y la frontera con Yemen supera los 1.300 kilómetros de desierto abrupto. The Wall Street Journal revela que el Reino está desplazando baterías antimisiles para proteger infraestructuras energéticas y palacios, que el príncipe heredero Mohamed bin Salmán se desplaza entre residencias dotadas de búnkeres y que las alertas por mensaje de texto a la población han dejado de enviarse.

Gráfico 1. Muertos y heridos de los ataques hutíes sobre Riad por fecha (8-13 de octubre). El 13 de octubre, cuatro heridos por restos de misiles interceptados; incendio limitado en Aramco-Dhahran, sin víctimas. Fuentes: GACA, Defensa Civil saudí, Ministerio de Energía, AFP, AP.

Implicaciones

Lo ocurrido en Dhahran y Riad es la continuación deliberada de una campaña terrorista contra la aviación civil y la infraestructura energética del Reino, ejecutada por un proxy del régimen oligárquico-yihadista de Teherán. Los informes del Panel de Expertos de la ONU (United Nations, Organización de las Naciones Unidas) sobre Yemen han documentado durante años el origen iraní de componentes clave de sus misiles y drones. Andreas Krieg, del King’s College de Londres, lo resume con precisión: los hutíes «han aprendido a saturar los radares», y ningún escudo por capas puede crear «una cúpula impermeable sobre un país del tamaño de Arabia Saudí». Los terroristas no necesitan perforar el sistema cada vez; les basta con hacerlo de vez en cuando. La matanza del aeropuerto lo demostró: un solo impacto basta para cerrar durante una semana la principal puerta aérea del país y sembrar el miedo entre los inversores y los trabajadores extranjeros de los que depende la economía saudí.

La aritmética es implacable. Cada interceptor Patriot cuesta del orden de doce millones de dólares, apoyo incluido; un dron o un misil de crucero de fabricación local, una fracción de esa cifra. Esa ecuación, que ya desangró a la Armada estadounidense (US Navy) en el mar Rojo, se traslada al territorio saudí. La ONU estima que los hutíes contaban en 2024 con hasta 350.000 combatientes, frente a unos 30.000 en 2015: no es una banda, sino un ejército terrorista con alcance de más de 1.600 kilómetros que controla un tercio de Yemen. Que el mayor arsenal del Golfo se quede sin interceptores frente a él es la mejor prueba de que el Reino no puede defenderse solo.

 

Tabla 2. La aritmética de la defensa saudí frente a la amenaza hutí

IndicadorDatoFuente
Cuota de las exportaciones de armas de EE. UU. (2021-2025)12 % (primer comprador mundial)SIPRI, vía AP
Presupuesto militar saudí 202683.000 millones de dólaresAP
Compra de misiles Patriot (2026)730 unidades por 9.000 M$ (≈12 M$ por misil, apoyo incluido)AP; cálculo propio
Superficie a proteger≈2,2 millones de km² (unas tres veces Texas)AFP; AP
Frontera con YemenMás de 1.300 km de desierto abruptoAP
Alcance del arsenal hutíMás de 1.600 kmAP
Combatientes hutíes≈30.000 (2015) → hasta 350.000 (2024)ONU, vía AP
Territorio yemení bajo control hutíAproximadamente un tercioAP
PIB saudí (previsión FMI)−3,3 % en 2026; +7,9 % en 2027FMI (octubre de 2026)

Las cifras de interceptores disponibles no son públicas; The Wall Street Journal y la AP informan de escasez, según fuentes saudíes y regionales.

La promesa de actuar «después de las elecciones» es, a la vez, una amenaza creíble y un regalo de calendario: los hutíes y sus mentores iraníes saben que disponen de tres semanas para seguir golpeando mientras el precio del combustible hace campaña contra los republicanos. La frase «no me presento a las elecciones; ya he ganado» delata, además, una confusión peligrosa entre la suerte personal del presidente y la de su partido, que sí se juega el control del Congreso el 3 de noviembre. Tocqueville advirtió en La democracia en América (1835) que la política exterior no exige casi ninguna de las cualidades propias de la democracia y reclama casi todas aquellas de las que carece. Pocas veces se ha visto tan claro como cuando un calendario electoral dicta el ritmo de la defensa de un aliado.

Egipto, Jordania y Turquía cierran filas, pero eso no exonera a Occidente. El Reino necesita a Estados Unidos, a Israel y a Europa: inteligencia, alerta temprana, interceptores, munición y, si hace falta, fuego directo contra lanzaderas, radares y depósitos. Riad es el ancla de la estabilidad del Golfo, el custodio de los Santos Lugares del islam y un socio imprescindible frente a Teherán; dejarlo solo sería un error estratégico de primer orden. Se atribuye a Henry Kissinger —sin que conste en sus escritos— la idea de que ser enemigo de Estados Unidos puede ser peligroso, pero ser su amigo puede resultar fatal. Washington tiene tres semanas para desmentirla.

El exembajador estadounidense en Riad Michael Ratney, asesor del CSIS (Center for Strategic and International Studies, Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales), habla de un «cambio de paradigma»: el Reino no creyó que los hutíes atacarían aeropuertos civiles. «No pueden dejar de responder: han sido atacados de forma muy brutal por sus archienemigos», advierte, aunque recomienda «ejercer presión militar sobre los hutíes y luego encontrar la manera de desescalar». Describe además una relación simbiótica con Teherán: «No es casualidad que hayan acabado con un enfoque similar». No es una marioneta, sino algo peor: un socio aventajado del régimen iraní. Thomas Juneau, de la Universidad de Ottawa, sostiene que los hutíes quieren «reescribir las reglas del juego» y hacer a Arabia Saudí «lo que Arabia Saudí les hace a ellos», y concluye sin rodeos: «Para Arabia Saudí, esto es un desastre absoluto».

La prensa saudí refleja el estado de ánimo del Reino. En Arab News, su director, Faisal J. Abbas, reprocha a los grandes medios internacionales haber despachado en pocas líneas la matanza del aeropuerto y resume la justificación hutí con un proverbio árabe: «la excusa es peor que el pecado». Chris Doyle reclama en el mismo diario más medios navales para mantener abierto el Bab el Mandeb y ayuda para proteger aeropuertos y plantas desalinizadoras. Es exactamente la agenda que Europa debería hacer suya.

El coste es también económico. El aeropuerto Rey Jálid es el escaparate de la Visión 2030. El FMI ha pasado de prever un crecimiento del 3,1 % en abril a una contracción del 3,3 % para 2026, y fía la recuperación —un 7,9 % en 2027— a la reapertura de Ormuz. La resistencia de la economía mundial «está sometida a tensión», advirtió el martes la economista jefe del Fondo, Silvana Tenreyro. Cada ataque contra la aviación y la energía es un ataque contra la confianza de los inversores en el proyecto de modernización más ambicioso del mundo árabe.

Perspectivas y escenarios

  • Respuesta estadounidense limitada tras el 3 de noviembre (probable): ataques selectivos contra lanzaderas, radares y depósitos hutíes, con Turquía y Egipto en un papel de apoyo político. Su eficacia dependerá de que se golpee también la cadena de suministro iraní.
  • Guerra por delegación sin tropas saudíes en Yemen (probable): ataques aéreos y más apoyo a las fuerzas yemeníes contrarias a los hutíes. «Será una guerra por sustitutos», resume Krieg, con el riesgo de reavivar una guerra a gran escala en la península arábiga. Farea al Muslimi, de Chatham House, advierte: «Es muy difícil convencer a un hombre de que está en el lado equivocado si acaba de avanzar y tiene un arma en la mano».
  • Escalada hutí sobre energía y aviación hasta las elecciones (posible): nuevos impactos en Aramco, refinerías, terminales del mar Rojo o aeropuertos, con el Brent por encima de los 110 dólares.

Mediación iraní aceptada por Riad (muy improbable): sería la victoria política del pirómano convertido en bombero y una humillación estratégica para el Reino.

2.Youngstown: Trump admite la paradoja del descabezamiento

Hechos

En un mitin celebrado en Youngstown (Ohio) el lunes 12 de octubre, Trump pronunció la frase que resume el atolladero con Teherán: «Quizá hayamos ido demasiado lejos con los líderes, porque ya no sabemos con quién demonios estamos tratando». Antes había dicho de los iraníes: «No tienen barcos, no tienen nada; ni siquiera tienen líderes, ése es el problema». Añadió: «Podríamos habernos detenido en el nivel uno», y remató: «Nadie quiere ser presidente de Irán». El líder supremo Alí Jamenei murió en los bombardeos del 28 de febrero; su hijo y sucesor, Mojtaba, resultó herido y no ha vuelto a aparecer en público.

La vía diplomática está estancada. En la Asamblea General de la ONU, Teherán ofreció reabrir Ormuz en siete días si Washington aceptaba siete condiciones. La respuesta estadounidense llegó por mediadores cataríes. El domingo 11, Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, la calificó de «insuficiente»: «Han aceptado algunas de nuestras condiciones, mientras que otras siguen sin estar claras». Irán, añadió, «ya no está en proceso de responder a los estadounidenses», y el estrecho «no se abrirá para ellos, ni habrá negociación alguna», hasta que se cumplan sus exigencias. Al día siguiente amenazó con que, si se reanudan las hostilidades, «muchos cables, centros de datos e instalaciones de inteligencia artificial» del Golfo quedarán a su alcance. El portavoz de Exteriores, Esmaeil Baghaei, asegura en cambio que los mensajes a través de Catar y Pakistán «continúan».

Sobre el terreno, el general Ahmad Vahidi, comandante en jefe del CGRI (Sepah-e Pasdaran-e Enqelab-e Eslami, Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica), advirtió contra cualquier injerencia extranjera en el golfo Pérsico, y el contraalmirante Alí Azmaei amenazó con hundir los buques estadounidenses que se aproximen. El CENTCOM (United States Central Command, Mando Central de Estados Unidos) replicó que sus fuerzas ayudaron el lunes a sacar del estrecho más de diecinueve millones de barriles. El UKMTO (United Kingdom Maritime Trade Operations, Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido) informó del impacto de un proyectil contra un portacontenedores, y el ISW (Institute for the Study of War, Instituto para el Estudio de la Guerra) señala que Irán ataca los trasbordos de crudo entre buques. El propio Rezaei presume de que sus fuerzas golpean cada noche a unos cinco «barcos de contrabando».

Trump se ha comprometido a no atacar Irán antes del 3 de noviembre, aunque en Alaska prometió: «Esperen a ver lo que le hacemos a Irán». The New York Times informa de que el Pentágono ha preparado opciones de ataque de unos tres días contra objetivos de misiles, drones y energía. La prensa israelí atribuye a Netanyahu presiones para reanudar los combates antes de los comicios estadounidenses, extremo que su oficina desmiente; Israel vota el 27 de octubre.

Implicaciones

La frase de Youngstown confirma lo que venimos sosteniendo: la campaña de descabezamiento ha sido un éxito militar y táctico y un fracaso geopolítico. La literatura académica lo había advertido. Jenna Jordan (Security Studies, 2009; Leadership Decapitation, Stanford University Press, 2019) demostró que eliminar a la cúpula rara vez desarticula a las organizaciones antiguas, grandes y de base religiosa; al contrario, tiende a endurecerlas. El CGRI reúne las tres condiciones. Al suprimir el «nivel uno», Washington ha descabezado a quienes podían firmar y ha dejado intactos a quienes pueden impedirlo.

Quienes mandan de verdad son Rezaei y Vahidi, ambos con notificación roja de la Interpol por el atentado contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) de Buenos Aires, que causó 85 muertos en 1994. A ellos la tensión permanente les conviene: justifica la militarización del poder, neutraliza al presidente Pezeshkian —partidario de una salida negociada pero sin autoridad para imponerla— y sabotea cualquier acuerdo. Hannah Arendt escribió en Sobre la violencia (1970) que el poder y la violencia son opuestos: donde uno de los dos domina de forma absoluta, el otro está ausente. El CGRI ya no gobierna por legitimidad, sino por coerción, y precisamente por eso necesita la guerra.

Hay que tomarse a Trump en serio, pero no al pie de la letra. La estrategia del exabrupto funciona cuando a la exigencia desmesurada sigue un acuerdo con contrapartidas, como en Groenlandia. Negociar con quien no puede firmar, mientras quien puede firmar incendia Ormuz, arma a los hutíes y amenaza los cables submarinos, no es negociación: es teatro, y lo pagan el Brent, la credibilidad de Washington en el Golfo y la seguridad de Europa. Falta, además, lo que siempre ha faltado en esta guerra: un plan para el día después.

La amenaza contra la infraestructura digital merece especial atención. Por el golfo Pérsico y el mar Rojo discurren cables de los que dependen las comunicaciones entre Europa, Asia y África, y Emiratos y Arabia Saudí aspiran a ser potencias mundiales de la inteligencia artificial. Amenazar esos nodos es amenazar la economía del siglo XXI, no solo la del petróleo: la guerra gris llevada al fondo del mar. Que la amenaza la formule el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y no un portavoz de segunda fila, indica que forma parte de la doctrina de disuasión del CGRI para el día en que se reanuden los ataques. Europa, cuyo tráfico de datos con Asia atraviesa esas aguas, haría bien en tomársela al pie de la letra.

Perspectivas y escenarios

  • Negociación paralizada hasta después del 3 de noviembre (probable): mensajes a través de Catar y Pakistán sin avances, incidentes diarios en Ormuz y un Brent por encima de los 100 dólares.
  • Recomposición forzada del interlocutor iraní (posible): Washington exige garantías de que cualquier firma vincule a Rezaei y al CGRI, y no solo a Exteriores.
  • Reanudación de los ataques tras las elecciones (posible): ejecución de las opciones de tres días del Pentágono, con riesgo de represalias contra infraestructuras críticas del Golfo, incluidas las digitales.
  • Incidente mayor antes de las elecciones (menos probable, de altísimo impacto): hundimiento de un superpetrolero con víctimas o corte de cables submarinos.

3.Fairford: las ausencias que hablan más alto que las firmas

Hechos

La declaración conjunta de ministros de Asuntos Exteriores sobre la base de la RAF (Royal Air Force, Real Fuerza Aérea) de Fairford y las amenazas estatales iraníes se publicó el 12 de octubre en varias versiones: veintinueve firmantes en la del Departamento de Estado y las cancillerías sueca y neerlandesa, treinta y dos en la española y treinta y cuatro, más el Alto Representante de la Unión Europea, en la del Foreign Office. Polonia no figura en ninguna. Tampoco Turquía, Montenegro ni Macedonia del Norte, aliados de la OTAN (North Atlantic Treaty Organization, Organización del Tratado del Atlántico Norte).

Los firmantes condenan «en los términos más enérgicos» los complots letales, incendios, sabotajes y ciberataques iraníes, respaldan la atribución británica del incidente del 27 de septiembre y lo vinculan a la campaña del grupo HAYI (Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiya, Movimiento Islámico de los Compañeros de la Diestra) contra comunidades judías, periodistas iraníes e intereses estadounidenses en Europa. «Irán no debe albergar ninguna duda de que estamos unidos», concluyen.

El primer ministro británico, Andy Burnham, declaró ante los Comunes que el complot fue «casi con toda seguridad dirigido» por el CGRI. «No toleraremos estas amenazas en nuestro suelo», afirmó, y consideró «inconcebible que fuera la primera vez». El 27 de septiembre, la policía interceptó tres furgonetas con gasolina junto a la base, utilizada por bombarderos estadounidenses. Los siete detenidos, todos veinteañeros, están en libertad bajo fianza y sin cargos. Estados Unidos retiró sus bombarderos de Fairford la semana pasada; Londres había autorizado su uso para «ataques defensivos» contra misiles y lanzaderas iraníes. El Gobierno británico ha sancionado a Ruhollah Bazghandi, jefe de las operaciones de contraespionaje del CGRI, y a Shahram Ali Reza Tamarzadeh Jakki, facilitador de la red criminal Zindashti, implicada en varios complots contra disidentes iraníes. El embajador iraní, convocado al Foreign Office, negó toda implicación y exigió pruebas. Teherán sostiene que cualquier base utilizada para atacar su territorio es un objetivo legítimo y acusa a Londres de una operación de «bandera falsa». La ministra del Interior, Shabana Mahmood, afirmó que Fairford «responde a una tendencia más amplia».

El director general del MI5 (Military Intelligence, Section 5, Servicio de Seguridad británico), Ken McCallum, confirmó el martes que Fairford «no es único» y que este año se ha producido un giro en las «ambiciones iraníes de ir a por objetivos más duros, como instalaciones militares». Las operaciones vinculadas a Irán han provocado más de cincuenta detenciones en un año en el Reino Unido. McCallum matizó que la capacidad iraní sobre suelo británico sigue limitada por los delincuentes y proxies a los que recurre, pero el Reino Unido, que designó formalmente al CGRI en julio como amenaza para la seguridad nacional, ha visto crecer un 50 % los casos vinculados a Estados hostiles en apenas seis meses.

 

Tabla 1. Firmantes de la declaración sobre Fairford según versión publicada (12 de octubre)

VersiónFirmantesObservaciones
Departamento de Estado / Suecia / Países Bajos29Sin Albania, Chipre, Islandia, Italia ni Malta
Ministerio de Asuntos Exteriores de España32Incluye Italia y Malta; sin Chipre ni Albania
Foreign Office (Reino Unido)34 + Alto Representante de la UELista más completa: añade Albania, Chipre, Islandia, Italia y Malta
Ausentes en todas las versiones (UE)—Polonia, único de los 27 Estados miembros que no firma
Ausentes en todas las versiones (OTAN)—Polonia, Turquía, Montenegro y Macedonia del Norte
EspañaFirmanteGobierno socialcomunista que en marzo negó «ningún tipo de asistencia» desde Rota y Morón

Fuentes: Departamento de Estado, Government Offices of Sweden, Gobierno de los Países Bajos, Foreign Office, Ministerio de Asuntos Exteriores.

Implicaciones

Las discrepancias entre versiones no son un detalle burocrático: revelan quién dudó y quién se sumó a remolque. Italia llegó tarde. Chipre merece un juicio más matizado: en marzo, un dron de fabricación iraní lanzado desde el Líbano —según diversas fuentes, por la organización terrorista Hizbulá— alcanzó la base británica de Akrotiri, y Nicosia reaccionó exigiendo a Londres garantías sobre el uso de unas bases que su presidente llegó a calificar de «coloniales». Malta no tenía ninguna razón para necesitar un segundo borrador.

La ausencia de Polonia, uno de los aliados más firmes de Washington, es la más llamativa: Varsovia, tan elocuente cuando se trata de Rusia, calla cuando se trata de Irán, y esa omisión exige una explicación. La de Turquía es aún más reveladora. Ankara se proclama hermana de Riad frente a los hutíes y se abstiene de condenar el terrorismo de Estado de su patrón. Es la política de las dos barajas que Erdogan ha convertido en seña de identidad.

La ironía española es de antología. El Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez ha firmado la condena del terrorismo de Estado iraní. Bien hecho. Pero ese mismo Gobierno proclamó en marzo su «No a la guerra»; el ministro Albares advirtió de que Rota y Morón no se usarían «para nada que no esté incluido dentro del tratado», y la ministra Robles se jactó de no haber prestado «ningún tipo de asistencia» a las operaciones contra Irán. El resultado fue una amenaza de Trump de cortar el comercio con España y el aislamiento de Madrid entre sus aliados. Firmar ahora, a seis semanas de las elecciones del 29 de noviembre, no borra aquella deslealtad.

Firmar, además, no basta. En Madrid, en noviembre de 2023, Alejo Vidal-Quadras estuvo a punto de ser asesinado en un atentado que él mismo atribuyó al régimen iraní. Rota y Morón son objetivos potenciales del mismo CGRI que organizó Fairford. La designación del CGRI como organización terrorista por la Unión Europea sigue siendo el paso que Europa se resiste a dar. John Stuart Mill lo dejó escrito en St Andrews (1867): los malvados no necesitan nada más para lograr sus fines que el que los buenos se queden mirando sin hacer nada.

Perspectivas y escenarios

  • Ampliación de firmantes y presión para designar al CGRI (posible): consolidación de Italia, Chipre y Malta, explicación pública de Polonia y debate en el Consejo de Asuntos Exteriores sobre la lista terrorista de la Unión.
  • Declaración simbólica sin consecuencias operativas (probable): sanciones individuales, comunicados y escasa coordinación real sobre la protección de bases, comunidades judías y disidentes.
  • Nuevo incidente híbrido en Europa (menos probable a corto plazo, de alto impacto): otro complot de redes criminales al servicio del CGRI contra instalaciones que acogen fuerzas estadounidenses.

4.León XIV: cirugía con éxito y diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar

Hechos

El papa León XIV, de setenta y un años, primer pontífice estadounidense de la historia, fue operado en la tarde del martes 13 de octubre en el Policlínico Gemelli de Roma. Según el parte del doctor Luigi Carbone y del profesor Stefano Margaritora, se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante técnica videoasistida «para garantizar una resección radical», y el examen intraoperatorio «confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar». La intervención duró unos noventa minutos y transcurrió «sin complicaciones».

Esta mañana, la Santa Sede ha informado de que «el Papa ha pasado una noche tranquila». En los próximos días se analizará el tejido extirpado, de cuyo resultado dependerá cualquier tratamiento complementario. El propio León XIV había anunciado el domingo, tras el Ángelus, que los controles habían detectado un nódulo pequeño y localizado, y que los médicos aconsejaban extirparlo. Las audiencias quedan suspendidas hasta el 20 de octubre y se prevé una semana de hospitalización. Por ahora, el Vaticano mantiene el viaje de noviembre a Uruguay, Argentina y Perú, el país donde el entonces padre Robert Prevost fue misionero y obispo de Chiclayo.

Implicaciones

Quienes admiramos a León XIV —y quien escribe estas líneas lo hace sin reservas— seguimos con preocupación y esperanza su convalecencia. Un pontífice estadounidense en plena guerra entre Washington y Teherán, con Rusia presionando sobre Ucrania y Europa fracturada, es un factor de estabilidad moral en un sistema internacional que la ha perdido. Sus primeras palabras desde la logia de San Pedro, el 8 de mayo de 2025, pidieron una paz «desarmada y desarmante». Esa voz importa ahora más que nunca, en un momento en que la diplomacia vaticana es uno de los pocos canales que todavía hablan con todos los actores de Oriente Próximo.

La transparencia del Vaticano contrasta brutalmente con la opacidad de los regímenes a los que dedicamos estas páginas. La Santa Sede ha comunicado un diagnóstico de cáncer, con nombre y equipo médico, en menos de veinticuatro horas. En Teherán, nadie sabe a ciencia cierta en qué estado se encuentra el líder supremo Mojtaba Jamenei, desaparecido desde el 28 de febrero. La diferencia entre una autoridad que rinde cuentas y un poder que se esconde no puede ilustrarse mejor.

Churchill relata en The Gathering Storm (1948) que Stalin, cuando Pierre Laval le sugirió en 1935 que tuviera en cuenta al Papa, replicó con sorna: «¿Cuántas divisiones tiene el Papa?». La historia contestó por él: Juan Pablo II, con su «¡No tengáis miedo!» de 1978, contribuyó más a la caída del imperio soviético que muchas divisiones acorazadas. La Santa Sede no tiene ejércitos, pero sí la red diplomática más antigua del mundo y una autoridad moral que pesa en Oriente Próximo, en Ucrania y en la Iberoamérica que el Papa se dispone a visitar.

III. Rack de Medios

AP (Associated Press). Publica el análisis más completo sobre por qué Arabia Saudí, primer comprador de armas estadounidenses, no logra frenar a los hutíes (12 % de las exportaciones según el SIPRI, 730 Patriot, frontera de 1.300 kilómetros), con Ratney, Krieg y al Muslimi.

AFP (Agence France-Presse). Recoge la amenaza de al Bujaiti contra petroleras y aeropuertos saudíes y el análisis de Krieg y Juneau sobre la imposibilidad de una «cúpula impermeable».

Reuters. Sitúa el Brent en 106,58 dólares y difunde el «insuficiente» de Rezaei a la respuesta estadounidense.

Bloomberg. Identifica el edificio alcanzado como la sede ejecutiva de Aramco.

The Wall Street Journal. Revela la escasez de interceptores saudíes y el traslado de baterías a infraestructuras energéticas y palacios.

The New York Times. Informa de las opciones de ataque de unos tres días preparadas por el Pentágono contra Irán.

Arab News. Pone el acento en la unidad nacional y la solidaridad exterior: heridos en Riad, testimonios del aeropuerto, respaldo del Consejo de Ministros, apoyo egipcio y llamada de Erdogan. Faisal J. Abbas acusa a los medios internacionales de minimizar la matanza («la excusa es peor que el pecado») y Chris Doyle exige una respuesta que vaya más allá de la condena. Es la lectura de un país que se siente atacado y poco acompañado por Occidente.

Le Figaro. Dedica amplio espacio a Fairford y a la atribución de Burnham; sigue la convalecencia de León XIV y las reacciones en el Elíseo.

Euronews. Titula con el «not nice» (nada bonito) de Trump y, con despacho de la AFP, recoge la orden de evacuación en Saná, la recomendación francesa sobre los aeropuertos saudíes y el cólera en Yemen. Sin análisis ni voces expertas: refleja una mirada europea que lee la crisis saudí en clave de Trump, no como amenaza a la seguridad del continente.

Fox News. Reproduce el Truth Social presidencial y la frase sobre Erdogan («haría lo que yo le pidiera»).

CBS News. Publica la carta de doce senadores contra el acuerdo de gasóleo ruso.

The Jerusalem Post. Titula con la admisión de Trump de haber ido «demasiado lejos» con los dirigentes iraníes.

L’Orient-Le Jour. Recoge la oferta de Baghaei de mediar entre Riad y los hutíes.

Asharq Al-Awsat. Subraya la previsión del FMI de un rebote saudí del 7,9 % en 2027, condicionado a la reapertura de Ormuz.

Kyiv Post. Detalla la Licencia General 135 y la reacción de Zelenski al acuerdo de gasóleo.

Vatican News. Publica el parte oficial de la cirugía y la «noche tranquila» del Papa.

IV.Semáforo de Riesgos

  • Rojo: riesgo alto ● Ámbar: riesgo medio ● Verde: riesgo bajo
RiesgoNivelTendenciaComentario
Terrorismo hutí contra energía y aviación saudíes🔴🔴 Muy altoAscendenteAramco-Dhahran alcanzada; 4 heridos en Riad; Rey Jálid cerrado hasta el 17 de octubre.
Ventana de impunidad hasta el 3 de noviembre🔴 AltoAscendenteTrump: «después de las elecciones»; sin ataques a Irán antes de los comicios.
Escasez de interceptores saudíes🔴 AltoAscendenteBaterías desplazadas a energía y palacios (WSJ, AP).
Parálisis negociadora con Irán (descabezamiento)🔴 AltoAscendente«No sabemos con quién demonios tratamos»; Rezaei: respuesta «insuficiente».
Navegación en Ormuz🔴 AltoEstablePortacontenedores alcanzado (UKMTO); ataques a trasbordos; Brent ≈106 $.
Infraestructura digital del Golfo🟠 Medio-altoAscendenteRezaei amenaza cables, centros de datos e IA si se reanuda la guerra.
Terrorismo de Estado iraní en Europa🔴 AltoAscendenteFairford; HAYI; Burnham: «inconcebible» que fuera la primera vez.
Cohesión europea y atlántica ante Irán🟠 Medio-altoAscendentePolonia, único Estado de la UE ausente; Turquía tampoco firma.
Acuerdo de gasóleo ruso🔴 AltoAscendenteLicencia General 135 hasta el 7 de abril de 2027; carta de 12 senadores.
Contracción económica saudí🟠 Medio-altoAscendenteFMI: −3,3 % en 2026; Visión 2030 bajo presión.
Crisis humanitaria en Yemen🔴 AltoAscendenteOMS: casos sospechosos de cólera triplicados en tres semanas.
Salud del papa León XIV🟡 MedioEstableCirugía con éxito; adenocarcinoma; noche tranquila; análisis pendientes.
Intervención terrestre saudí en Yemen● BajoEstableConsenso: guerra aérea y por sustitutos, sin tropas saudíes sobre el terreno.

V. Comentario Editorial

Quién manda de verdad

Hay frases que no son un desliz, sino un diagnóstico. Cuando Donald Trump dijo en Youngstown que «quizá hayamos ido demasiado lejos con los líderes, porque ya no sabemos con quién demonios estamos tratando», confirmaba desde la tribuna del poder estadounidense la paradoja del descabezamiento que venimos analizando desde el inicio de esta guerra: éxito militar y táctico, fracaso geopolítico. Se eliminó a Alí Jamenei y a sucesivos escalones del aparato; se apostó por Ghalibaf, por Araghchí y por un presidente Pezeshkian sin autoridad para imponer un acuerdo; y se descubrió, con un retraso costosísimo, que quienes mandan de verdad son Rezaei y Vahidi, a quienes la Interpol busca por la matanza de la AMIA. Ambos sabotean la negociación porque la tensión permanente es su modelo de negocio. Trump ha descrito el síntoma; falta que Occidente trate la enfermedad.

La enfermedad tiene nombre y geografía. Mientras Washington se pregunta con quién habla, la organización terrorista hutí —proxy del régimen oligárquico-yihadista de Teherán— incendia un edificio de Aramco en Dhahran y hiere a civiles en Riad. Decir que esos terroristas «se están comportando muy mal» es tan insuficiente como aplazar la respuesta hasta «después de las elecciones». La estrategia del exabrupto —pedir lo imposible para obtener lo razonable— dio frutos en Groenlandia. Anunciar al adversario la ventana de impunidad que le regala el calendario electoral es exactamente lo contrario: la inversión de la «teoría del loco» (madman theory) que H. R. Haldeman atribuyó a Nixon en The Ends of Power (1978). El loco resulta temible porque nadie conoce su límite; quien publica su límite en Truth Social se vuelve previsible.

El Reino no puede esperar al 4 de noviembre con los brazos cruzados. Egipto, Jordania, Turquía y Pakistán ofrecen pólizas alternativas que no sustituyen a Estados Unidos, pero sí señalan la erosión de su monopolio estratégico en el Golfo. Hace falta una coalición clara —Estados Unidos, Israel y Europa— que aporte inteligencia, intercepción, munición y, si es preciso, fuego directo contra lanzaderas y depósitos hutíes. Dejar solo a Arabia Saudí sería un error de primer orden, y no solo por solidaridad: si el terrorismo hutí logra paralizar los aeropuertos y la energía del Reino, ninguna capital del Golfo se sentirá segura y todas buscarán en Pekín, Ankara o Islamabad las garantías que Washington no les dé. Quien crea que el precio del Brent es un asunto de encuestadores ignora que Ormuz y el Bab el Mandeb son las arterias de la economía mundial. La Visión 2030 no se defiende con comunicados, y lo dice la aritmética, no la retórica: el primer comprador mundial de armas estadounidenses se está quedando sin interceptores frente a una organización terrorista que controla un tercio de Yemen. Tucídides puso en boca de los atenienses, en el diálogo de Melos, que los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben. El Golfo está aprendiendo que un aliado sin munición se vuelve débil muy deprisa.

En Teherán, la contradicción entre Rezaei y Baghaei es la radiografía del poder dual. Exteriores habla de mensajes que siguen fluyendo y se ofrece a mediar entre Riad y los hutíes; el Consejo Supremo de Seguridad Nacional declara «insuficiente» la respuesta estadounidense y amenaza los cables y centros de datos del Golfo. George Kennan escribió en el Telegrama Largo de 1946 que el poder soviético era impermeable a la lógica de la razón y muy sensible a la lógica de la fuerza. La frase describe hoy al CGRI con exactitud. Negociar con quien no puede vincular al CGRI es firmar con tinta invisible. Nuestra tesis central se confirma una vez más: al éxito de las bombas se contrapone el fracaso de no haber previsto quién quedaría al mando cuando las bombas hubieran hecho su trabajo.

Europa, entretanto, exhibe en Fairford sus virtudes y sus miserias. Burnham ha tenido el coraje de señalar al CGRI ante los Comunes. Pero las versiones del texto delatan quién dudó: Italia se sumó a última hora, Chipre y Malta necesitaron un segundo borrador y Polonia falta en todas. Turquía, tan solidaria con Riad, tampoco firma contra el patrón de quienes atacan Riad. A ello se suma la ironía española: un Gobierno socialcomunista que en marzo negó a nuestro principal aliado «ningún tipo de asistencia» desde Rota y Morón, y que hizo del «No a la guerra» un eslogan, firma ahora, a seis semanas de las urnas. Bien está, pero firmar no absuelve de lo demás. Rota y Morón están en nuestro suelo y son objetivos potenciales del mismo CGRI que organizó Fairford. Vidal-Quadras estuvo a punto de morir en una calle de Madrid, y la designación del CGRI como organización terrorista por la Unión Europea sigue siendo la asignatura pendiente.

Nada de esta crítica es antiamericanismo, la enfermedad crónica de cierta progresía europea que confunde la censura a un presidente con el rechazo a la nación que liberó el continente. Los mejores antídotos contra los impulsos transaccionales están en el propio Senado de Estados Unidos. Republicanos como Susan Collins, Lisa Murkowski, Thom Tillis, Mitch McConnell y John Cornyn, junto a demócratas como Jeanne Shaheen y Richard Blumenthal, piden a la Casa Blanca que rescinda el acuerdo que permite vender gasóleo ruso al amparo de la Licencia General 135 de la OFAC (Office of Foreign Assets Control, Oficina de Control de Activos Extranjeros), vigente hasta el 7 de abril de 2027. «Este acuerdo es un regalo a nuestro adversario y una traición a nuestros aliados», escriben. Zelenski lo dice con la misma claridad: es «una inversión en una guerra que hay que terminar, no prolongar». Cabe confiar en que el criterio de Marco Rubio y de las instituciones acabe imponiéndose. La Alianza Atlántica es, como quisieron Louis St. Laurent y Lester Pearson al introducir el artículo 2 del Tratado de Washington de 1949, una comunidad de instituciones libres, y esa comunidad se defiende también negándose a financiar al agresor con su gasóleo y a regalar calendarios al CGRI.

La conclusión cabe en pocas líneas. Occidente necesita decisiones, no más listas de firmantes a destiempo. Primera: que la Unión Europea declare de una vez organización terrorista al CGRI. Segunda: que Estados Unidos, Israel y Europa doten al Reino —y a nuestras propias bases— de la defensa antiaérea que la saturación de Riad ha revelado imprescindible, sin esperar al 4 de noviembre. Tercera: que Washington deje de negociar con figurantes y exija interlocutores capaces de vincular a Rezaei y a Vahidi. Cuarta: que la Casa Blanca escuche a su propio Senado y no alivie con gasóleo la maquinaria de guerra rusa. Churchill lo advirtió por radio el 20 de enero de 1940, cuando los neutrales aún creían salvarse a fuerza de concesiones: cada uno de ellos espera que, si alimenta lo bastante al cocodrilo, el cocodrilo se lo comerá el último. El cocodrilo que ataca con saña Ormuz, Riad y el resto de las monarquías del Golfo tiene la misma memoria y el mismo apetito. Frente a quien solo entiende la lógica de la fuerza, la debilidad calculada no es prudencia: es complicidad.

Gustavo de Arístegui

Diplomático

Exembajador de España

Escritor

Analista geopolítico

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.