I. INTRODUCCIÓN
Amanece un lunes que condensa, en apenas veinticuatro horas, casi todas las líneas de fractura que vengo describiendo desde el estallido de la guerra de Irán: la coreografía fúnebre de Teherán —que despide a Ali Jamenei con un boato que pretende disimular el vacío de poder que él mismo dejó al ser abatido—, la reapertura todavía intermitente del estrecho de Ormuz y su reflejo inmediato en un mercado del crudo que se desinfla, la brutal andanada rusa sobre Kiev en la antesala misma de la cumbre de la OTAN, el ensayo balístico chino en pleno Pacífico Sur desnuclearizado y, en el flanco más sombrío, los horrores que se anuncian en Sudán tras la caída de El-Fasher. Cierro la jornada con una nota en apariencia menor —la escandalosa injerencia política en las reglas del Mundial— que, sin embargo, dice mucho del carácter de quien la protagoniza.
Este analista estima que el hilo conductor del día no es la fuerza, sino su reverso: la orfandad de mando. La que exhibe un régimen terrorista que entierra a su líder sin tener quien lo sustituya con autoridad; la que padece una Europa incapaz de defender su propio cielo; y la que, con matices, asoma también en una política exterior norteamericana que alterna aciertos de planificación militar con improvisaciones presididas por el exabrupto.
II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS
1. El funeral de Jamenei y la consolidación del triunvirato de la Guardia Revolucionaria
Hechos.— Teherán celebra este lunes 6 de julio el gran cortejo fúnebre de Ali Jamenei —abatido el 28 de febrero, primer día de la guerra, en un ataque conjunto estadounidense-israelí sobre su residencia—, dentro de unas exequias de una semana (del 3 al 9 de julio) que recorren Teherán, Qom y las ciudades iraquíes de Nayaf y Kerbala antes del entierro en Mashhad. El régimen ha movilizado a representantes de más de cien países —entre ellos el ruso Dmitri Medvédev y el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif—, ha cerrado el espacio aéreo de la capital y ha convertido la ceremonia en un acto de reafirmación ideológica, con cánticos de «muerte a América» y «muerte a Israel» y un poeta que reclamó ante la multitud la muerte de Donald Trump. Lo más revelador, sin embargo, es una ausencia: Mochtabá Jamenei, proclamado sucesor y nuevo «líder supremo», no ha comparecido y su paradero permanece desconocido.
Implicaciones.— Esta ausencia no es anecdótica: es la confirmación empírica de lo que he venido denominando la paradoja del descabezamiento. Mochtabá es un líder marioneta y desaparecido, una figura vacía; el poder real reside en el triunvirato de la Guardia Revolucionaria que encabeza, como primus inter pares, el general Ahmed Vahidi —de lejos la peor de las opciones, tan fanático como los otros pero mucho más despiadado y brutal—, junto a Mohamed B. Zolghadr y a Rezaei. La paradoja, lejos de resolverse, se agrava: quien prevalece es precisamente el más sanguinario, de modo que puede pilotar y dominar las negociaciones, pero carece de la autoridad ideológica, institucional y religiosa —la que sí tuvo Jamenei— para imponer disciplina interna y garantizar el cumplimiento de lo pactado. No un igual sin árbitro, sino un halcón dominante sin la autoridad legítima —ni la voluntad— de cumplir. De ahí la intermitencia caótica de Ormuz, que es la firma física de este vacío. El propio boato del funeral —con los cabecillas de sus organizaciones terroristas satélite desfilando para escenificar la resiliencia del mal llamado «eje de la resistencia»— es teatro de continuidad sobre un vacío de gobierno.
Perspectivas y escenarios.— Escenario base (60%): pervivencia de un statu quo frágil, en el que Vahidi domina por la fuerza, el miedo y el fanatismo, pero no arbitra; con el ala reformista de Pezeshkian sistemáticamente bloqueada y un Ghalibaf que responde al triunvirato, no al presidente. Escenario B (40%): un Teherán envalentonado por la afluencia al funeral que aproveche la previsible distracción de Washington —entre el 250.º aniversario de la independencia y la cumbre de la OTAN— para intentar recuperar influencia regional por vía de sus proxies terroristas. En ninguno de los dos hay un garante fiable de concesiones: esa es la mala noticia estructural.
2. La OPEP+ eleva la producción y confirma la frágil reapertura de Ormuz
Hechos.— Los siete socios que gestionan la política de la OPEP+ —Arabia Saudí, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán— acordaron el 5 de julio, en reunión telemática, elevar la producción en 188.000 barriles diarios a partir de agosto, quinto incremento mensual consecutivo. Desde abril han restituido cerca de 800.000 barriles diarios —que con el aumento de agosto se aproximan al millón—, deshaciendo el recorte voluntario de 2023, ahora sin los Emiratos Árabes Unidos, que abandonaron la alianza el 1 de mayo. El Brent cotiza en el entorno de los 70-72 dólares, de vuelta a niveles previos a la guerra, mientras el tráfico por el estrecho de Ormuz se recupera con lentitud —muy por debajo de los cerca de 130 tránsitos diarios de antaño— e Irán ha volcado al mercado unos cincuenta millones de barriles desde que se levantó el bloqueo naval. Diversos analistas advierten ya de un riesgo de sobreoferta (exceso de oferta) a corto plazo.
Implicaciones.— El mercado está descontando una normalización que el régimen de Vahidi no puede garantizar de manera creíble. Los «barriles de papel» —cuotas que durante meses no se materializaban por el cierre de Ormuz— empiezan a convertirse en barriles reales, pero sobre un fundamento político inestable: estamos, de nuevo, ante la fractura sistémica contenida que define hoy la relación entre Irán y Occidente. La salida de los Emiratos reordena además las lealtades internas del cartel y tensiona la disciplina de cuotas.
Perspectivas y escenarios.— Escenario base: sobreoferta gradual y precios blandos, alimentados por una demanda china más floja, mayores exportaciones estadounidenses y rusas y la liberación coordinada de reservas estratégicas de la AIE. Pero la advertencia es capital: un solo incidente en Ormuz reprecia el crudo al instante, precisamente porque no existe en Teherán un mando que ofrezca garantías. La calma de hoy es reversible en cuestión de horas.
3. Rusia golpea Kiev en vísperas de la cumbre de la OTAN
Hechos.— En la madrugada del 6 de julio, Rusia lanzó sobre Kiev una andanada combinada —según las Fuerzas Aéreas ucranianas, 23 misiles balísticos, 39 de crucero, 6 hipersónicos Zircón y 351 drones—, que dejó al menos entre once y catorce muertos y más de sesenta heridos, varios de ellos niños, con edificios residenciales devastados en varios distritos. Es el segundo gran ataque contra la capital en menos de una semana, tras el del 2 de julio, que causó una veintena larga de muertos. El dato militarmente más grave: Ucrania no logró interceptar un solo misil balístico, por la aguda escasez de interceptores Patriot. Zelenski lo resumió con exactitud: «esto es típico de Putin: justo después del Día de la Independencia de Estados Unidos y antes de la cumbre de la OTAN en Ankara». Polonia llegó a activar cazas de forma preventiva; Ucrania, por su parte, golpeó los puertos rusos del Báltico —Vysotsk y Ust-Luga— y dejó a oscuras Sebastopol. Todo ello a horas de que Trump y Zelenski se vean en la cumbre de la OTAN del 8 de julio, y tras una conversación telefónica de noventa minutos entre Trump y Putin.
Implicaciones.— Somos, sin fisuras, contrarios a la agresión rusa y al uso de la fuerza como medio de adquirir territorios. La cronología del ataque —inmediatamente después del 4 de julio y en la antesala de la cumbre— es una provocación deliberada y un mensaje de desprecio. Pero el escándalo mayor es europeo: la escasez de interceptores Patriot es la prueba material de un continente que se niega a tomarse en serio su propia defensa, su seguridad y su destino, rehén de una clase política mediocre y miope. Aquí reaparece el leitmotiv de la jornada, la orfandad de mando, que enlaza el vacío de Teherán con la silla vacía de una Europa —y de una España— que asiste al espectáculo sin capacidad de disuadir. La exclusión de España del directorio de los cinco de Berlín fue, y lo sostengo, una exclusión merecida y con toda razón: del menor gasto en defensa de la OTAN se pasa, inexorablemente, de la irrelevancia a la sospecha. Respecto a Trump, solo moderadamente crítico: su diplomacia transaccional con Putin —una llamada de noventa minutos que se salda, horas después, con una nueva masacre— carece de palanca; la esperanza reside en que la sensatez de quienes le rodean, y muy señaladamente el secretario de Estado Marco Rubio, acabe imponiéndose sobre el impulso.
Perspectivas y escenarios.— La cumbre de Ankara es un test: o los aliados cierran de una vez la brecha antimisil ucraniana con Patriots y sistemas de interceptación, o consagran otra ronda de esta «guerra de temperatura variable» —de baja resolución pero altísima destrucción— que nadie puede ganar ni permitirse perder. Sin defensa aérea creíble, cada noche de Kiev será una noche de cementerio.
4. China dispara un misil balístico submarino en el Pacífico Sur desnuclearizado
Hechos.— La Armada del Ejército Popular de Liberación efectuó este lunes 6 de julio, a las 12:01 hora local, el lanzamiento de prueba de un misil balístico «estratégico» desde un submarino de propulsión nuclear, con una ojiva simulada, en aguas del Pacífico Sur. Pekín, a través de la agencia Xinhua, lo presentó como parte «rutinaria» de su entrenamiento anual, conforme al derecho internacional y sin dirigirse contra ningún país. La realidad es más incómoda: el ensayo se produjo en el interior de la Zona Desnuclearizada del Pacífico Sur —el Tratado de Rarotonga de 1986, cuyos protocolos China ratificó en 1987, comprometiéndose a no ensayar armas nucleares en la región—. Japón «instó enérgicamente» a Pekín a reconsiderarlo; el ministro neozelandés Winston Peters denunció haber sido avisado apenas unas horas antes. Y el lanzamiento coincidió, el mismo día, con la firma de un tratado de defensa mutua entre Australia y Fiyi orientado a contrarrestar la influencia china, que la ministra australiana Penny Wong calificó de «desestabilizador».
Implicaciones.— Somos muy vigilantes con el expansionismo chino en Asia, en el mar de la China Meridional y en el Pacífico. No se trata de una nueva Guerra Fría —marco que rechazo—, sino de una competición sistémica entre una potencia establecida y otra emergente con modelos incompatibles; la conocida «trampa de Tucídides», en la formulación de Graham T. Allison. La violación del espíritu de Rarotonga y la coincidencia calculada con el pacto Australia-Fiyi revelan una intimidación de manual sobre los microestados del Pacífico, donde China cultiva socios transaccionales, nunca aliados verdaderos. Es la misma lógica —«jardín pequeño, valla alta»— que Occidente aplica a las tecnologías críticas y las tierras raras, ahora reflejada como en un espejo.
Perspectivas y escenarios.— Asistimos a una carrera armamentística nuclear en el Pacífico —Pekín ronda ya los 600 cabezas y superará las 1.000 antes de 2030, según el Pentágono, hasta el punto de que el propio Rubio ha advertido de que Estados Unidos podría enfrentarse pronto a «dos pares nucleares»—. La respuesta razonable no es el apaciguamiento, sino la disuasión: AUKUS, el Quad y una arquitectura de defensa que devuelva credibilidad a la palabra dada.
5. Sudán: los horrores inminentes tras la caída de El-Fasher
Hechos.— Amnistía Internacional publicó a finales de junio el informe «City Under Siege, Children Under Fire» («Ciudad sitiada, niños bajo el fuego»), que concluye que las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) del general Mohamed Hamdan Daglo, «Hemedti», cometieron crímenes contra la humanidad y limpieza étnica durante la toma de El-Fasher, capital de Darfur del Norte, caída el 26 de octubre de 2025 tras un asedio de dieciocho meses. La misión independiente de investigación de la ONU había apreciado ya, en febrero, «indicios de genocidio» contra las etnias zaghawa y fur, con al menos tres actos constitutivos del crimen; más de seis mil personas habrían sido asesinadas en solo tres días. La guerra, iniciada en abril de 2023 entre el Ejército sudanés y las RSF, ha causado decenas de miles de muertos y cerca de catorce millones de desplazados. Amnistía advierte de que el mismo «manual de atrocidades» se prepara ahora sobre El-Obeid, en Kordofán —los horrores inminentes a los que apunta The Economist—, y documenta el suministro de armas a las RSF desde varios países, señalando a los Emiratos Árabes Unidos como su principal valedor militar y diplomático.
Implicaciones.— Debemos exponer la barbarie allí donde se produzca, sin coartadas geoestratégicas. Sudán es el reproche moral más descarnado a una clase política internacional del siglo XXI mediocre y miope: Europa y Estados Unidos recortaron la ayuda humanitaria mientras se consumaba la matanza, y las instituciones africanas —Unión Africana incluida— han sido incapaces de una respuesta unificada. Que el principal penholder del Consejo de Seguridad sobre Sudán, el Reino Unido, cediera —según se ha denunciado ante su propio Parlamento— a presiones para no divulgar los apoyos externos a las RSF es la medida exacta de esa abdicación.
Perspectivas y escenarios.— El-Obeid puede ser el próximo El-Fasher si la comunidad internacional no pasa de la retórica a la protección efectiva de civiles, el respeto al embargo de armas y la rendición de cuentas de los responsables, ya nombrados por Amnistía. Es, además, la prueba de credibilidad de todo el andamiaje occidental de «prevención de atrocidades».
6. La escandalosa injerencia política en las reglas del Mundial
Hechos.— El delantero Folarin Balogun, máximo goleador de la selección estadounidense en el Mundial, fue expulsado el 1 de julio ante Bosnia-Herzegovina, con la sanción automática de un partido que le habría impedido jugar los octavos ante Bélgica. Donald Trump telefoneó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para pedir la revisión de la roja; y el domingo 5 de julio la FIFA, invocando el artículo 27 de su código disciplinario, suspendió la sanción —sometiéndola a un año de prueba— y habilitó al jugador. Trump lo celebró en su red social como la reparación de «una gran injusticia». La federación belga se declaró «atónita» y estudia recurrir. Es, según recuerdan los especialistas, la primera vez desde 1962 —el caso de Garrincha— que una expulsión en un Mundial no acarrea suspensión. No es ocioso recordar que Infantino entregó a Trump el año pasado un «premio de la paz» y le regaló entradas por valor de 15.000 dólares, ni que Estados Unidos coorganiza este Mundial.
Implicaciones.— He escrito sobre la geopolítica del fútbol lo suficiente como para no engañarme: el deporte es un formidable instrumento de poder blando (soft power) y, a la vez, un espejo del carácter de quien lo maneja. Este episodio retrata al peor Trump —el errático, transaccional, presidido por el exceso y el exabrupto—, capaz de doblegar a un organismo internacional para forzar la letra de sus propias reglas y corroer el juego limpio. Y conviene el matiz que siempre reclamo: estoy a favor de una política exterior norteamericana pragmática y realista, la que ha cosechado éxitos diplomáticos cuando actúa con prudencia y aconsejada por Rubio; pero la injerencia caprichosa de un presidente en la tarjeta roja de un futbolista pertenece, sin duda, a la otra columna del balance.
Perspectivas y escenarios.— El daño reputacional para la FIFA es notable y sienta un precedente envenenado: si el poder político puede reescribir una sanción deportiva por una llamada, la integridad del torneo queda en entredicho. Habrá que seguir la reacción de la UEFA y de la federación belga —y el eventual recurso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo—, en lo que ya es un nuevo teatro de la vanidad política.
III. RACK DE MEDIOS
Síntesis del tratamiento informativo por bloques regionales. Cada entrada recoge, en paráfrasis, el enfoque dominante de la cabecera sobre las noticias del día.
| PRENSA DE ESTADOS UNIDOS | |
| The New York Times | Cobertura en directo del funeral de Jamenei y del misterioso paradero de Mochtabá; abre también con la injerencia de Trump en la FIFA y con el ensayo nuclear chino en el Pacífico. |
| The Washington Post | Enmarca el lanzamiento del misil chino como ruptura de la zona desnuclearizada del Pacífico Sur y foco de protestas regionales. |
| The Wall Street Journal / CNBC / Bloomberg | Ponen el acento en la OPEP+, el riesgo de sobreoferta y un Brent en niveles prebélicos; Bloomberg subraya que Kiev no interceptó un solo balístico. |
| CNN / Fox News / AP / Axios / Politico / The Hill | El desafío iraní a Trump desde el funeral y la polémica FIFA-Balogun dominan; Fox realza la mano dura y el 250.º aniversario. |
| PRENSA DEL REINO UNIDO | |
| The Guardian / BBC | Recogen los cánticos de venganza contra Trump en el funeral y el clamor por más defensa aérea para Ucrania. |
| The Times / The Telegraph | Lectura estratégica del vacío de poder en Teherán y de la provocación rusa en vísperas de la cumbre. |
| Financial Times | Mercado del crudo, salida emiratí de la OPEP+ y sobreoferta como eje económico del día. |
| The Economist | Alerta sobre los horrores inminentes en Sudán y sobre lo que Irán deberá enterrar además de Jamenei. |
| PRENSA DE EUROPA CONTINENTAL | |
| Le Monde / Le Figaro / Libération | Atención a la coreografía del régimen iraní y a la nueva andanada sobre Kiev; debate sobre la autonomía estratégica europea. |
| FAZ / Die Welt / Die Zeit | Énfasis en la brecha de defensa aérea y en la responsabilidad alemana dentro de la OTAN. |
| Corriere della Sera | Perspectiva mediterránea sobre Irán y el Golfo. |
| L’Osservatore Romano | Mirada humanitaria sobre las víctimas civiles de Sudán y de Ucrania. |
| ORIENTE MEDIO, GOLFO E ISRAEL | |
| Al Jazeera / Al Arabiya | Amplia cobertura del funeral como escenografía de la «resistencia» y de los líderes de las organizaciones proiraníes presentes. |
| Jerusalem Post / Haaretz | Analizan el próximo movimiento de Teherán y la incógnita del liderazgo pos-Jamenei. |
| Asharq Al-Awsat / Arab News | Enfoque en la estabilidad del Golfo y en la recuperación del tráfico por Ormuz. |
| Gulf News / Times of Oman | Seguimiento del comercio marítimo y de la producción de la OPEP+. |
| ASIA-PACÍFICO | |
| The Japan Times / Yomiuri Shimbun | Tokio «instó enérgicamente» a China a no lanzar el misil; preocupación por la opacidad del rearme chino. |
| South China Morning Post / China Daily | Reproducen la versión oficial: ensayo «rutinario» conforme al derecho internacional. |
| The Times of India / WION / The Straits Times | Encuadran el lanzamiento en la carrera armamentística del Indo-Pacífico y el pacto Australia-Fiyi. |
| RUSIA, ESPACIO POSTSOVIÉTICO Y UCRANIA | |
| TASS / Russia Today | Presentan el ataque como respuesta «de precisión» a golpes ucranianos y airean la presencia de Medvédev en Teherán. |
| Kyiv Independent / Ukrainska Pravda / Ukrinform | Detallan el balance de víctimas en Kiev, la falta de Patriots y la advertencia previa de Zelenski. |
| IBEROAMÉRICA, AGENCIAS Y THINK TANKS | |
| Reuters / AFP / AP / DPA | Teletipos de referencia sobre el funeral, la OPEP+, Kiev y el misil chino, contrastados con múltiples fuentes. |
| Clarín / El Mercurio / Reforma | Eco de la injerencia en el Mundial y del rearme del Pacífico. |
| RUSI / IISS / CSIS / IFRI / EIU | Análisis sobre la disuasión en el Indo-Pacífico, el vacío de mando iraní y la sobreoferta petrolera. |
V. SEMÁFORO DE RIESGOS
- Estrecho de Ormuz e Irán pos-Jamenei: riesgo máximo. Sin un mando capaz de garantizar concesiones, la reapertura es reversible en horas; el triunvirato de Vahidi domina por la fuerza, pero no arbitra.
- Rusia-Ucrania: brecha antimisil: riesgo máximo. Kiev no interceptó ni un balístico; la escasez de Patriots convierte cada noche en una amenaza directa sobre la población civil.
- Sudán / El-Obeid: riesgo máximo. El «manual de atrocidades» de las RSF apunta a un nuevo genocidio si no hay protección efectiva de civiles.
- Pacífico: carrera nuclear china: riesgo elevado y creciente. El ensayo en zona desnuclearizada y el pacto Australia-Fiyi tensan un Indo-Pacífico ya volátil.
- Mercado del crudo: riesgo moderado. La sobreoferta presiona los precios a la baja, pero un incidente en Ormuz los dispararía de inmediato.
- Cohesión europea y España: riesgo moderado y estructural. La orfandad de mando y el infragasto en defensa perpetúan el tránsito de la irrelevancia a la sospecha.
- Injerencia política en el deporte: riesgo reputacional. El precedente FIFA-Balogun erosiona la integridad institucional del torneo.
- Tráfico marítimo por Ormuz: en recuperación gradual, con precios del crudo de vuelta a niveles prebélicos: única nota de alivio, aunque precaria.
VI. COMENTARIO EDITORIAL
Hay días en que la geopolítica se deja leer con una sola clave, y la de hoy es la orfandad de mando. Teherán entierra a Ali Jamenei con un fasto desmesurado precisamente porque no tiene con qué llenar el hueco que él deja: un hijo proclamado sucesor y a la vez desaparecido, y un triunvirato de generales ultras en el que se impone el más brutal, Ahmed Vahidi, que puede aterrorizar pero no puede prometer nada que el aparato esté obligado a cumplir. Esa es la razón última de la intermitencia de Ormuz y del nerviosismo de los mercados: no hay interlocutor fiable, solo un halcón dominante sin autoridad legítima. El régimen oligárquico-yihadista de Irán —Estado terrorista y exportador de inestabilidad a través de sus organizaciones terroristas satélite— sobrevive, pero como una estructura descabezada que confunde la venganza con la estrategia.
La misma orfandad, con otro rostro, se abate sobre Occidente. Que Ucrania no logre derribar un solo misil balístico mientras Rusia elige la fecha —el día después del 4 de julio, la víspera de la cumbre de la OTAN— para castigar a la población civil de Kiev no es solo una tragedia ucraniana: es el certificado de la abdicación europea. Llevo tiempo denunciando a una clase política del siglo XXI incapaz de tomarse en serio su propia defensa; hoy esa denuncia tiene nombre técnico —déficit de interceptores Patriot— y nombre político: una Europa, y una España, que asisten al drama sin capacidad de disuasión. La exclusión de España del directorio de los cinco de Berlín fue merecida y con toda razón; de nada sirve el discurso altisonante cuando se es el aliado que menos invierte en la Alianza. Con Trump mantengo el matiz de siempre: aplaudo su política exterior cuando es pragmática y la modera Rubio, y la critico cuando se rinde al impulso —una llamada de noventa minutos a Putin que se salda con una masacre horas después es diplomacia sin palanca—.
En el Pacífico, China dispara un misil desde un submarino nuclear en una zona que se comprometió a mantener desnuclearizada, y lo hace el mismo día en que Australia y Fiyi firman su pacto defensivo: no es casualidad, es coreografía de intimidación. No es la Guerra Fría —esa comparación es perezosa—, sino una competición sistémica entre modelos incompatibles, la trampa de Tucídides que describió Graham T. Allison, en la que Pekín cultiva socios transaccionales y jamás aliados verdaderos. Y en Sudán, la barbarie de las Fuerzas de Apoyo Rápido —crímenes contra la humanidad, limpieza étnica, indicios de genocidio— nos interpela sin coartadas: mientras Europa y Estados Unidos recortaban la ayuda humanitaria, El-Fasher ardía, y El-Obeid puede ser el siguiente. Somos contrarios a las dictaduras y a la barbarie de cualquier color, y esta exige nombre, rendición de cuentas y protección efectiva de los inocentes.
Queda la nota final, en apariencia frívola y en el fondo reveladora: la injerencia de un presidente en la tarjeta roja de un futbolista. He escrito sobre la geopolítica del fútbol lo bastante como para saber que el deporte es un espejo del carácter. Trump, que ha logrado éxitos diplomáticos innegables cuando gobierna con prudencia, se retrata de cuerpo entero cuando dobla el brazo de la FIFA por capricho y llama «gran injusticia» a que se apliquen las reglas. Somos atlantistas de corazón y europeístas convencidos, situados en la sensatez y el sentido común; y desde esa convicción sostengo que el mayor peligro de este tiempo no es la fuerza de los adversarios, sino la orfandad de mando de quienes deberían liderar el mundo libre y no siempre están a la altura. La sensatez, confío, acabará imponiéndose; pero no llegará sola, y desde luego no llegará gratis.
Rabat, 6 de julio de 2026
Gustavo de Arístegui
