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02/03/26

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Los mercados digieren la escalada en Oriente Medio con caídas contenidas y un repunte de la energía

La escalada militar entre Israel y Estados Unidos contra Irán, seguida del contraataque iraní a bases militares estadounidenses en Oriente Medio, ha devuelto el riesgo geopolítico al primer plano de los mercados financieros globales. La reacción ha sido rápida, aunque por ahora ordenada: ventas generalizadas en renta variable, repunte de las rentabilidades de la deuda soberana, y una fuerte subida de las materias primas energéticas y de los activos refugio.

En Asia, las bolsas lideraron los descensos. El Nikkei japonés cayó un 1,35%, Hong Kong retrocedió un 2,14% y el índice Nifty 50 de la India perdió un 1,24%, reflejando la sensibilidad de la región a cualquier alteración en los flujos energéticos y comerciales. El movimiento fue especialmente severo en Turquía, donde el principal índice se desplomó un 5,3%, penalizado tanto por la proximidad geográfica al conflicto como por la fragilidad de su marco macroeconómico.

Europa tampoco queda al margen. El Euro Stoxx 50 cede un 2,48%, con los sectores industriales y de consumo liderando las caídas, mientras que los valores ligados a la energía actuaron como amortiguador parcial. El sentimiento es de cautela más que de pánico, con los inversores reduciendo riesgo sin deshacer posiciones de forma indiscriminada.

En Estados Unidos la reacción en los mercados de futuros anticipan una apertura a la baja en Wall Street. Los futuros del S&P 500 retroceden en torno a un 1,03%, mientras que los del Nasdaq caen un 1,31%, señal de una rotación defensiva y de recogida de beneficios tras semanas de comportamiento sólido de los activos de riesgo.

En el mercado de renta fija, el bono del Tesoro estadounidense a 10 años recupera el nivel del 4%, después de haberlo perforado el viernes por primera vez en mucho tiempo. El movimiento refleja un doble factor: el retorno de la prima de riesgo geopolítica y el renovado temor a presiones inflacionistas, especialmente si el encarecimiento de la energía se prolonga.

Ese riesgo se materializó con claridad en las materias primas. El gas europeo se disparó cerca de un 25% y el gasoil en Londres un 19%, ante la posibilidad de disrupciones en el suministro, mientras que el petróleo avanza alrededor de un 8%, en un ajuste que los analistas interpretan más como una revalorización del riesgo extremo que como una señal inmediata de escasez física.

Los metales preciosos refuerzan su papel como refugio. El oro volvió a atraer flujos defensivos y el mercado empieza a poner el foco en el nivel de los 5.500 dólares, un umbral que resume la combinación de tensiones geopolíticas, inflación persistente, y creciente cautela sobre el crecimiento global.

Por ahora, el mensaje de los mercados es claro: preocupación, pero no desorden. La corrección es significativa, aunque controlada, y su evolución dependerá menos del impacto económico inmediato —todavía limitado— que de si el conflicto se estabiliza o deriva hacia una escalada regional más amplia. Como en otras ocasiones, los próximos movimientos estarán guiados menos por los datos macroeconómicos que por los acontecimientos geopolíticos.

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