En un movimiento que subraya la creciente politización de la política monetaria estadounidense, el Departamento de Justicia de EEUU (DOJ) ha decidido retirar la demanda penal contra el presidente de la Reserva Federal Jerome Powell, allanando el camino para un relevo inminente al frente del banco central.
Según fuentes familiarizadas con la decisión, la retirada del caso responde menos a consideraciones jurídicas que a cálculos políticos: evitar que el proceso judicial obstaculizara la confirmación en el Senado de Kevin Warsh, candidato respaldado por el presidente Donald Trump para liderar la Fed.
La presión en el Capitolio había aumentado en los últimos días. El senador republicano Thom Tillis había advertido públicamente que bloquearía cualquier proceso de confirmación mientras el DOJ mantuviera abierta la investigación contra Powell. En un Senado con mayoría republicana, su postura amenazaba con paralizar la transición en un momento clave para la política monetaria.
El mandato de Powell expira el próximo 15 de Mayo, lo que deja una ventana estrecha para asegurar un relevo ordenado. Con el obstáculo judicial eliminado, la Casa Blanca y los aliados republicanos confían en acelerar la confirmación de Warsh en las próximas semanas.
El posible giro en la dirección de la Fed no es menor. Warsh, exgobernador del banco central, ha defendido en repetidas ocasiones la necesidad de reducir el balance de la institución y devolver a los tipos de interés un papel central como herramienta de política monetaria. Su enfoque contrasta con el periodo reciente, marcado por el uso intensivo de compras de activos y una gestión más expansiva del balance.
Los mercados interpretan su eventual nombramiento como una señal de cambio, aunque con matices. Si bien su retórica sugiere una normalización más ortodoxa, algunos inversores anticipan que, en la práctica, podría favorecer una relajación de los tipos en el corto plazo para sostener el crecimiento, especialmente en un entorno político que prioriza la actividad económica.
La salida de Powell en este contexto, además, plantea interrogantes sobre la independencia de la Reserva Federal. La intervención indirecta del poder político – a través del sistema judicial y las dinámicas del Senado – podría sentar un precedente incómodo para futuras transiciones en el banco central.
Por ahora, la atención se centra en el calendario. Con la fecha de finalización del mandato de Powell acercándose rápidamente, Washington parece decidido a evitar cualquier vacío de poder en la institución encargada de pilotar la economía estadounidense. El desenlace, sin embargo, podría redefinir no solo la orientación de la política monetaria, sino también los límites entre técnica y política en la gobernanza económica del país.

