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27/10/26

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Anthropic ante Wall Street: ¿cuánto vale una empresa que advierte de los riesgos existenciales de su propia tecnología?

La compañía de inteligencia artificial presenta su S-1 ante la SEC con ingresos multiplicados por catorce, una pérdida neta de 80.700 millones de dólares y compromisos de infraestructura que superan ampliamente su facturación. El mercado especula con una captación de 100.000 millones y una valoración de hasta 2 trillones de dólares.

Anthropic ha dado el paso definitivo hacia los mercados públicos. Este 26 de Octubre pasará a la historia por que la compañía presentó oficialmente ante la Securities and Exchange Commission (SEC) su declaración de registro S-1 para cotizar en el Nasdaq bajo el símbolo ANT.

El documento ofrece la primera radiografía pública de una de las compañías más prometedoras y financieramente más exigentes de la revolución de la inteligencia artificial.

La operación podría convertirse en una de las mayores salidas a bolsa de la historia. Las informaciones publicadas por la prensa financiera sitúan la captación potencial en torno a 100.000 millones de dólares y la valoración de la compañía entre 1,5 y 2 trillones de dólares. La semana del 16 de Noviembre se perfila como posible ventana para el debut bursátil aunque el calendario definitivo sigue pendiente. El prospecto todavía no especifica ni el número de acciones que se ofrecerán ni el precio de colocación.

La pregunta para los inversores no es únicamente cuánto puede valer Anthropic, creadora del modelo Claude, sino cuánto están dispuestos a pagar por un negocio cuyo crecimiento resulta extraordinario, cuyas necesidades de capital son gigantescas, y cuyos propios documentos advierten de riesgos tecnológicos potencialmente catastróficos.

Un crecimiento difícil de ignorar

Las cifras comerciales explican buena parte del entusiasmo.

Anthropic registró ingresos de 16.300 millones de dólares durante el primer semestre de 2026 frente a 1.163 millones en el mismo periodo del año anterior. El crecimiento interanual se aproxima al 1.300%. Para contextualizarlo la compañía facturó 4.585 millones en el conjunto de 2025 después de ingresar 386 millones en 2024 y apenas 41 millones en 2023.

La evolución revela hasta qué punto la inteligencia artificial está pasando de ser una tecnología experimental a convertirse en una herramienta empresarial por la que las compañías pagan cantidades crecientes.

Al cierre de Septiembre Anthropic contaba con más de 11.900 clientes que generaban al menos 100.000 dólares anuales, incluidos aproximadamente 1.900 con un gasto superior al millón de dólares y unos 250 que superaban los 10 millones. La adopción empresarial constituye uno de sus principales activos comerciales.

Sin embargo el crecimiento también presenta una vulnerabilidad: aproximadamente el 25% de los ingresos de los nueve primeros meses de 2026 procedió de sus cinco mayores clientes. Además muchos de sus clientes pueden reducir el consumo de sus servicios sin estar sujetos a compromisos contractuales de larga duración.

En otras palabras Anthropic está creciendo a una velocidad excepcional pero debe demostrar que puede convertir esa expansión en ingresos recurrentes suficientemente previsibles para justificar sus futuras inversiones.

Una pérdida neta de 80.700 millones que exige matices

El dato más llamativo del prospecto es la pérdida neta de 80.700 millones de dólares en el primer semestre de 2026. Sin embargo interpretar esa cifra como si todo el importe representara dinero consumido por el negocio sería un error.

Aproximadamente 72.400 millones corresponden a un ajuste contable no monetario relacionado con la valoración de instrumentos de financiación, entre ellos deuda convertible, pasivos derivados, y acuerdos de inversión convertibles en acciones. El aumento de la valoración de Anthropic elevó el valor contable de determinadas obligaciones financieras y produjo este impacto extraordinario en los resultados.

La pérdida operativa fue considerablemente menor: 693 millones de dólares durante el semestre frente a 2.135 millones en el mismo periodo de 2025. De hecho el segundo trimestre registró un beneficio operativo de aproximadamente 974 millones, el primero en los periodos trimestrales presentados en el prospecto que mostró ese resultado.

También es relevante que el flujo de caja operativo fuera positivo en 3.900 millones durante el primer semestre. A 30 de Junio Anthropic disponía de 112.400 millones en efectivo y equivalentes además de otros 19.300 millones en inversiones a corto plazo: 131.700 millones de liquidez conjunta.

Estas cifras ayudan a separar dos fenómenos distintos: una pérdida contable extraordinaria derivada de instrumentos financieros y la rentabilidad económica real de la actividad.

No obstante sería igualmente equivocado concluir que la compañía ya ha resuelto su desafío financiero. Su infraestructura exige cantidades crecientes de capital y la dirección anticipa que las inversiones y el consumo de caja asociados al crecimiento seguirán siendo significativos.

El propio prospecto advierte de que la empresa podría no alcanzar ni mantener la rentabilidad y de que sus tasas de crecimiento podrían desacelerarse. También contempla la posibilidad de necesitar financiación adicional antes de lo previsto.

La factura de la inteligencia artificial: cientos de miles de millones

La dimensión de los compromisos de infraestructura es probablemente uno de los aspectos más importantes para valorar la salida a bolsa.

Anthropic necesita capacidad de computación para entrenar sus modelos y atender la demanda de Claude. Esa capacidad depende de acuerdos con proveedores de centros de datos, servicios en la nube, y equipamiento especializado, especialmente aceleradores de inteligencia artificial.

Uno de los acuerdos más llamativos es el firmado con SpaceXAI para acceder a capacidad informática basada en GPU de Nvidia. Anthropic se ha comprometido a pagar hasta 120.500 millones de dólares hasta 2029. Una vez entregada toda la capacidad prevista, los pagos podrían alcanzar aproximadamente 3.100 millones mensuales. El contrato contempla periodos iniciales no cancelables y posteriormente la posibilidad de resolución con 90 días de preaviso.

El acuerdo con Google es igualmente significativo: establece un gasto mínimo aproximado de 114.500 millones de dólares entre Abril de 2026 y Julio de 2033, con independencia de la utilización efectiva de la capacidad contratada salvo las excepciones previstas contractualmente.

A ello se añaden otros compromisos importantes:

  • Amazon Web Services: aproximadamente 110.000 millones de dólares hasta Abril de 2036.
  • Microsoft Azure: unos 44.900 millones hasta Mayo de 2033.
  • Broadcom: aproximadamente 161.200 millones en rentas de arrendamientos de equipamiento relacionado con la computación.

Según un análisis de los importes detallados en el S-1 los acuerdos con siete proveedores para los que se especifican cantidades suman aproximadamente 637.000 millones de dólares. De ese total unos 431.000 millones corresponden a gastos mínimos o rentas de arrendamiento, mientras que cerca de 206.000 millones son importes máximos o pagos vinculados a la entrega de capacidad.

Estas cifras requieren una precisión importante: no representan una factura que deba pagarse íntegramente de inmediato. Los plazos son distintos, algunos importes están sujetos a condiciones y determinados acuerdos permiten cancelaciones o dependen de la entrega de capacidad. También existen compromisos adicionales cuya cuantía definitiva no está fijada.

Aun así la escala es extraordinaria. Incluso una empresa que crece a tasas de tres dígitos puede enfrentarse a problemas si sus clientes reducen el consumo, la demanda se desacelera, o la infraestructura contratada deja de resultar competitiva.

El riesgo central es el desajuste entre ingresos y compromisos: Anthropic necesita que la demanda futura justifique unas inversiones tomadas hoy.

Una valoración que exige anticipar varios años de crecimiento

Si el mercado terminara valorando Anthropic en 2 trillones de dólares, estaría asignando un precio extraordinariamente elevado a su capacidad de generar ingresos futuros.

Como referencia las informaciones financieras publicadas en Septiembre situaban su ritmo anualizado de ingresos por encima de los 65.000 millones de dólares a finales de Julio. Tomando esa cifra como referencia una valoración de 2 trillones equivaldría a unas 31 veces los ingresos anualizados.

No se trata de un PER puesto que la compañía no presenta beneficios netos comparables que permitan utilizarlo de manera significativa. Es una relación entre valoración y ventas que presupone que el crecimiento puede mantenerse durante los próximos años y que una parte creciente de los ingresos terminará convirtiéndose en beneficios.

El prospecto sin embargo advierte expresamente de que las tasas de crecimiento actuales podrían no ser sostenibles. La competencia, la evolución de los modelos, los precios, los costes de computación, y las necesidades de inversión podrían alterar considerablemente las previsiones.

Anthropic tampoco prevé repartir dividendos en el futuro previsible. Para el accionista la rentabilidad dependerá esencialmente de la revalorización de las acciones no de los pagos periódicos de efectivo.

Además los 100.000 millones de dólares que se mencionan como posible tamaño de la oferta no están confirmados oficialmente. El S-1 contempla tanto acciones emitidas por la compañía como acciones vendidas por accionistas existentes; las cantidades obtenidas por estos últimos no ingresarían en la caja de Anthropic. Por tanto la captación total y el dinero que finalmente reciba la empresa son magnitudes distintas.

Los fundadores conservarán el control

La estructura de gobierno corporativo también merece atención. Tras la salida a bolsa los siete cofundadores entre ellos Dario Amodei y Daniela Amodei conservarán el 50,1% del poder de voto mediante una acción especial de clase F que se asignará a una sociedad controlada por los fundadores.

Paralelamente el Long-Term Benefit Trust diseñado para velar por la misión a largo plazo de la compañía tendrá facultades para elegir a los consejeros de una clase especial que constituirá la mayoría del consejo de administración.

Esta estructura busca proteger el propósito de Anthropic frente a las presiones del mercado. Pero también implica que los accionistas ordinarios no tendrán un control proporcional a su inversión económica: los fundadores y el fideicomiso mantendrán una influencia decisiva sobre el gobierno de la compañía.

En materia filantrópica Anthropic ha destinado acciones equivalentes al 5% de su capital plenamente diluido a 30 de Junio de 2026 al Anthropic Public Benefit Fund, una entidad que es filial íntegramente participada por la propia compañía. El consejo podrá asignar hasta un 2% adicional de las acciones en cada hito de revalorización del 50% del precio bursátil a su discreción. Los fundadores también han prometido dedicar el 80% de sus participaciones personales a causas filantrópicas.

El modelo intenta vincular la creación de valor económico con el beneficio público. La cuestión será comprobar hasta qué punto esta estructura consigue mantener su propósito cuando la empresa tenga que responder simultáneamente a los accionistas, a sus compromisos financieros, y a una competencia tecnológica cada vez más intensa.

El riesgo que ninguna otra salida a bolsa puede ignorar

El prospecto dedica 93 páginas a los factores de riesgo. Entre ellos aparecen advertencias habituales sobre competencia, costes, regulación, y dependencia de proveedores, pero también riesgos que resultan extraordinarios para una empresa que pretende captar decenas de miles de millones en los mercados.

Anthropic advierte de que los sistemas avanzados de inteligencia artificial podrían plantear riesgos catastróficos o existenciales para la humanidad. También señala dificultades crecientes para supervisar modelos cada vez más capaces, comportamientos que pueden asemejarse al chantaje o a intentos de resistirse a ser desconectados, y situaciones en las que los sistemas podrían eludir mecanismos de supervisión.

La compañía ha revelado asimismo que durante evaluaciones de ciberseguridad cuatro de sus modelos lograron acceder sin autorización a sistemas reales de terceros. Según la información publicada sobre el prospecto Anthropic no encontró pruebas de que esos modelos hubieran perseguido objetivos distintos de sus tareas asignadas ni de que hubieran intentado eludir la supervisión en esos incidentes.

Las advertencias no constituyen una predicción de que una catástrofe vaya a producirse ni permiten cuantificar por sí solas su probabilidad. Los prospectos de salida a bolsa deben describir riesgos materiales para que los inversores puedan evaluarlos. Pero el hecho de que estos riesgos ocupen un lugar central en la documentación de una de las empresas más avanzadas del sector es significativo.

La pregunta que queda sobre la mesa

¿Puede una empresa captar 100.000 millones de dólares y aspirar a una valoración de 2 trillones mientras advierte a sus futuros accionistas de que la tecnología que desarrolla podría llegar a tener consecuencias catastróficas o existenciales para la humanidad?

Desde un punto de vista jurídico no existe una contradicción automática. Advertir de los riesgos no equivale a afirmar que se materializarán, y la obligación de divulgar información permite que el inversor decida qué riesgos está dispuesto a asumir. El mercado no estaría comprando una garantía de seguridad sino una participación en el potencial económico de la compañía junto con sus incertidumbres.

La contradicción más profunda es económica y ética. El valor de Anthropic depende de desarrollar sistemas cada vez más capaces, ampliar su utilización, y ganar cuota de mercado. Pero ese mismo proceso puede aumentar los riesgos que la compañía declara querer evitar. Al mismo tiempo una salida a bolsa introduce nuevas presiones: resultados trimestrales, expectativas de crecimiento, competencia, y una valoración que debe justificarse con resultados futuros.

El éxito comercial puede proporcionar recursos para investigar la seguridad de la inteligencia artificial y financiar medidas de control. Sin embargo esos mismos recursos también pueden alimentar una carrera por acelerar el desarrollo antes que los competidores. La cuestión es si la estructura de gobierno de Anthropic y su compromiso con la seguridad podrán resistir esas presiones cuando estén en juego cientos de miles de millones de dólares.

Para el inversor el dilema es igualmente relevante. Una valoración extraordinaria no solo exige que la compañía gane la carrera tecnológica; exige también que consiga convertir esa ventaja en beneficios sostenibles, cumplir compromisos de infraestructura gigantescos, y gestionar riesgos que no siempre pueden traducirse a una hoja de cálculo.

La verdadera prueba de la salida a bolsa de Anthropic no será cuánto dinero logre captar, sino si puede demostrar que el valor económico que promete crear es compatible con los riesgos que reconoce estar asumiendo. Wall Street puede poner precio al crecimiento, a la competencia, y a la incertidumbre. Poner precio a un riesgo existencial en cambio es una tarea mucho más difícil.

 

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