I. Introducción
Los tres socios del Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca —el pacto de defensa mutua que el Reino de Arabia Saudí, Turquía y Pakistán firmaron en agosto— fueron ayer a Teherán y volvieron sin nada concreto. El príncipe Jálid bin Salmán, ministro de Defensa saudí, el mariscal Asim Munir, jefe del Ejército pakistaní, e Ibrahim Kalın, jefe de la inteligencia turca, se sentaron frente al presidente Masud Pezeshkian, al ministro Abbas Araghchí y, sobre todo, frente a Mohsen Rezaei, que presidió el encuentro y celebró una «nueva atmósfera» en la región. Las partes solo acordaron seguir hablando. The New York Times revela que Catar busca un intercambio de concesiones en cinco días: la reapertura de Ormuz a cambio del levantamiento del bloqueo naval estadounidense. Israel Hayom publica que Riad habría ofrecido 1.000 millones de dólares a los hutíes a través de Irán, extremo que nadie ha confirmado. Pezeshkian, entretanto, está en Moscú, donde hoy le recibe Putin.
La organización terrorista hutí, instrumento del régimen oligárquico-yihadista de Teherán, siguió atacando al Reino de Arabia Saudí: la coalición derribó tres drones sobre Riad y el sur del país y destruyó lanzadores y depósitos de misiles en la provincia de Saná. La novedad estratégica llega de El Cairo. La Cámara de Representantes egipcia autorizó por mayoría de dos tercios al presidente Abdelfatah al Sisi a adoptar las «medidas necesarias» para defender el territorio, la soberanía y los lugares santos del Reino de Arabia Saudí. Es la primera vez que el país árabe más poblado se compromete por ley con la defensa saudí en esta guerra.
Israel vota hoy en sus primeras legislativas desde el 7 de octubre de 2023, con 22.000 policías desplegados y ningún bloque con mayoría en las encuestas. Jordania bombardeó el sur de Siria en represalia por la matanza de cristianos en una iglesia ortodoxa griega de Karak; Damasco niega cualquier coordinación, cuenta siete muertos, tres de ellos niños, y ha cerrado el paso fronterizo de Nassib. En América, Trump califica de «amañadas» las elecciones brasileñas sin aportar pruebas, mientras el propio Partido Liberal de los Bolsonaro reconoce el resultado y la Bolsa de São Paulo se desploma cerca de un 14 %. En Venezuela, María Corina Machado ha regresado del exilio con el amparo explícito de Marco Rubio y frente a la burla de Delcy Rodríguez.
II. Noticias de las últimas 24 horas
1.Irán: los socios de La Meca van a Teherán y vuelven sin acuerdo
Hechos
Teherán acogió el lunes la primera reunión conjunta entre Irán y los tres firmantes del Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca. Jálid bin Salmán, Asim Munir e Ibrahim Kalın, jefe de la MIT (Millî İstihbarat Teşkilatı, Organización Nacional de Inteligencia) turca, se reunieron con Pezeshkian, Araghchí y Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, que presidió el encuentro. Según la televisión estatal iraní, las partes «acordaron continuar las conversaciones» para reforzar la cooperación y la seguridad regionales. No se anunció ningún acuerdo concreto (AFP, Agence France-Presse). Pezeshkian pidió «unidad regional».
Rezaei se mostró eufórico: las conversaciones fueron «muy buenas». «Siento que está surgiendo un nuevo ambiente en la región», dijo, e insistió en que la seguridad debe lograrse «por los propios países» de la región, para «impedir cualquier tipo de intervención extranjera». El Ministerio de Exteriores saudí explicó, a través de la SPA (Saudi Press Agency, Agencia de Prensa Saudí), que la visita busca «rebajar la escalada entre las partes de la crisis actual» y apoyar la mediación de Catar y Pakistán, y confió en que todas las partes respondan «de forma positiva y constructiva».
Lo que se negocia de verdad está en otra parte. Dos diplomáticos citados por The New York Times aseguran que los mediadores cataríes buscan que Washington y Teherán hagan «una serie de concesiones en un plazo de cinco días», empezando por la reapertura de Ormuz a cambio del levantamiento del bloqueo. Un funcionario del Golfo explicó que la visita pretendía «instar a Irán a mostrar flexibilidad». Según el ISW (Institute for the Study of War, Instituto para el Estudio de la Guerra), las partes no se ponen de acuerdo sobre el orden de las concesiones. Israel Hayom publica, con fuentes diplomáticas del Golfo, que el Reino de Arabia Saudí habría ofrecido a los hutíes 1.000 millones de dólares a través de Irán a cambio de un alto el fuego; Riad no lo confirma y su posición oficial, según el mismo diario, sigue siendo no pagar nada antes de que los hutíes devuelvan el territorio conquistado.
Tres días antes, el viernes 23, se habían reunido en Estambul los ministros de Exteriores de Turquía, el Reino de Arabia Saudí, Egipto y Pakistán con sus homólogos del Reino Unido, Francia, Alemania e Italia. El turco Hakan Fidan resumió la posición común: «La intervención militar no es una solución». Exigieron la reapertura de Ormuz y el fin de los ataques contra el Reino de Arabia Saudí, y acordaron reunirse con regularidad (The National). España no estaba. En su rueda de prensa semanal, el portavoz iraní Esmaeil Baghaei afirmó que Washington «confunde negociar con dictar condiciones» y ofreció a Teherán como «facilitador» entre Riad y los hutíes. Pezeshkian llegó el lunes a Moscú para la cumbre del GECF (Gas Exporting Countries Forum, Foro de Países Exportadores de Gas), el cártel gasista que agrupa a Rusia, Irán, Catar y otros grandes productores. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, pronostica que la economía iraní se contraerá más de un 25 % entre marzo de 2026 y marzo de 2027, previsión que ningún organismo independiente ha contrastado. El Brent bajaba esta madrugada un 0,87 %, hasta 114,80 dólares (CNBC). Desde El Cairo, el secretario general de la ONU (United Nations, Organización de las Naciones Unidas), António Guterres, pidió evitar «a toda costa» tanto un ataque abrumador contra Irán como uno de Irán contra el Golfo.
Tabla 1. Qué se dijo sobre la reunión de Teherán del 26 de octubre
| Quién | Qué dijo | Fuente |
| Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional | Conversaciones «muy buenas»; «un nuevo ambiente en la región»; seguridad sin «intervención extranjera» | Televisión estatal iraní, vía Saudi Gazette y Anadolu |
| Ministerio de Exteriores saudí | Visita para «rebajar la escalada» y apoyar la mediación de Catar y Pakistán | SPA, Saudi Gazette |
| Dos diplomáticos | Catar busca concesiones mutuas en cinco días: Ormuz a cambio del bloqueo | The New York Times, vía ISW |
| Fuentes diplomáticas del Golfo | Oferta saudí de 1.000 millones de dólares a los hutíes a través de Irán (sin confirmación independiente) | Israel Hayom |
| Esmaeil Baghaei, portavoz de Exteriores iraní | Washington «confunde negociar con dictar condiciones»; Irán, «facilitador» entre Riad y los hutíes | Anadolu, vía IRNA |
| Hakan Fidan, ministro turco (Estambul, 23 de octubre) | «La intervención militar no es una solución»; reabrir Ormuz y parar los ataques contra el Reino de Arabia Saudí | The National |
IRNA: Islamic Republic News Agency (Agencia de Noticias de la República Islámica). Fuentes indicadas en la tabla.
Implicaciones
La foto de Teherán confirma dónde reside el poder. Quien recibe, preside y habla en nombre del régimen es Mohsen Rezaei, que comparte con el general Ahmad Vahidi, comandante en jefe del CGRI (Sepah-e Pasdaran-e Enqelab-e Eslami, Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica), la notificación roja de la Interpol por el atentado contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) de Buenos Aires, que mató a 85 personas en 1994. Pezeshkian estuvo en la mesa y por la tarde voló a Moscú: el presidente se ocupa del gas y del protocolo; el aparato de seguridad, de la guerra y de la paz. La «nueva atmósfera» de Rezaei tiene un significado preciso, seguridad regional sin Estados Unidos, y ayer lo vendió ante tres aliados de Occidente.
El ofrecimiento de Baghaei como «facilitador» es un insulto grave a la inteligencia y a la decencia. Quien arma, adiestra, financia y suministra misiles y drones a la organización terrorista hutí no puede presentarse como mediador de la guerra que alimenta. Se atribuye a Henry Kissinger la idea de que Irán debe decidir si es una nación o una causa. El régimen ha decidido hace tiempo: es una causa que utiliza la diplomacia como prolongación de la guerra por otros medios.
Si Bessent acierta, la economía iraní se hundirá más de una cuarta parte en un año, y aun así el régimen recibe a ministros y generales de tres potencias regionales y se presenta como garante de la estabilidad. El Reino de Arabia Saudí tiene sus razones: como subraya el ISW, quiere evitar a toda costa una guerra en dos frentes, con los hutíes al sur e Irán al noreste. Pero si se confirmara lo que publica Israel Hayom, pagar 1.000 millones a los terroristas a través de su patrón sería premiar el chantaje. Rudyard Kipling lo dejó escrito en Dane-Geld (1911): una vez que se paga el tributo al danés, ya nunca se libra uno de él.
La reunión retrata también los límites del Pacto de La Meca. Según Israel Hayom, Pakistán y Turquía solo han enviado asesores militares al Reino de Arabia Saudí pese a las obligaciones de defensa mutua, y ayer sus representantes se sentaron con el patrón de quien ataca a su aliado. Un pacto defensivo que no golpea el origen de la agresión sirve para poco; uno que, además, acaba legitimando al agresor, sirve todavía para menos. Islamabad y Ankara juegan a la mediación porque les conviene ser imprescindibles en todas las mesas, pero el Reino de Arabia Saudí necesita aliados que disuadan, no intermediarios que gestionen su desgaste. Que Pezeshkian se reúna hoy con Putin completa el cuadro: Moscú se ofrece también como mediador mientras sus técnicos vuelven a Bushehr.
Para España, la lectura es humillante. En Estambul se sentaron los cuatro grandes europeos con las cuatro potencias regionales que más pesan en esta crisis, y España, con Rota y Morón en el centro de cualquier operación aliada, no fue convocada. No es un descuido protocolario, sino la consecuencia de ocho años de una política exterior errática, de gestos hacia Teherán y de desprecio a nuestros aliados. Si Washington e Israel lanzan una nueva ronda de ataques después del 3 de noviembre, el Gobierno de Pedro Sánchez seguirá sin voz en la mesa donde se decide la seguridad del Golfo. Italia, con un peso militar comparable al nuestro, estaba en Estambul; España, que fue durante décadas un interlocutor privilegiado del mundo árabe, ha dilapidado ese capital en apenas unos años.
Perspectivas y escenarios
Nuevas rondas de contactos y mediación catarí sin acuerdo antes del 3 de noviembre (muy probable): con el bloqueo naval y el cierre de Ormuz como moneda de cambio y el crudo por encima de los 110 dólares.
Acuerdo parcial y escalonado sobre Ormuz y el bloqueo (posible): si Washington acepta el orden de concesiones que propone Doha y Teherán frena a la organización terrorista hutí.
Nuevos ataques estadounidenses e israelíes tras las legislativas (posible): con represalias iraníes contra la infraestructura energética del Golfo, como Teherán ha advertido.
2.La organización terrorista hutí sigue golpeando al Reino de Arabia Saudí y Egipto da el paso
Hechos
El portavoz de la coalición, el general de división Turki al Maliki, informó de que el domingo la aviación destruyó cuatro plataformas de lanzamiento de misiles balísticos, entre ellas la que disparó contra el aeropuerto Rey Jálid de Riad, y cinco depósitos de misiles en la provincia de Saná. El lunes, la coalición interceptó tres drones sobre la región de Riad y el sur del país, y France 24 informó de nuevas explosiones en Riad durante la noche. El portavoz militar hutí, Yahya Sarea, reivindica impactos en el aeropuerto, en estaciones de bombeo de petróleo y en depósitos de armas del Gobierno yemení cerca de Adén, sin confirmación independiente.
En tierra, los partes se contradicen. Fuentes próximas a los hutíes y analistas de OSINT (Open Source Intelligence, inteligencia de fuentes abiertas) sostienen que los terroristas tomaron las alturas de Kahboub, en el oeste de Lahj, junto al estrecho de Bab el Mandeb, tras la retirada de unidades de los Gigantes del Sur, la fuerza yemení respaldada por Emiratos que defiende la costa occidental. La prensa saudí y el portal Yemen Monitor aseguran que el ataque fue repelido. La importancia de Kahboub no es local: desde esas alturas se domina la entrada sur del mar Rojo, un estrecho de apenas 29 kilómetros por el que pasaba, antes de la campaña hutí de 2023-2024, en torno a una décima parte del comercio marítimo mundial. Una posición hutí estable sobre la costa de Lahj convertiría cada buque que se dirige a Suez en un rehén potencial. En Taiz, las fuerzas gubernamentales dicen haber avanzado hacia una colina que domina Al Dhabab. El ISW, que no puede confirmarlo, advierte de que los hutíes han ganado terreno de forma significativa desde el 9 de septiembre, también en la llanura costera del mar Rojo.
En El Cairo, la Cámara de Representantes, presidida por Hisham Badawi, aprobó el lunes por mayoría de dos tercios el mandato que pidió Al Sisi. Le autoriza a adoptar las «medidas necesarias», en coordinación con Riad, para defender el «territorio, la soberanía y los lugares santos» del Reino de Arabia Saudí «frente a cualquier agresión exterior». La votación se apoya en el artículo 152 de la Constitución, que exige dos tercios de los diputados para declarar la guerra o enviar fuerzas a misiones de combate en el exterior, y en una resolución del Consejo de Defensa Nacional del 18 de octubre. Fue a puerta cerrada y no se ha publicado el recuento. El Partido Socialdemócrata Egipcio, con 11 escaños, se abstuvo por considerar el mandato abierto e impreciso. El ministro de Exteriores, Badr Abdelatty, subrayó su carácter defensivo. Egipto ya participó en 2015, con medios aéreos y navales, en la coalición árabe contra los hutíes, aunque sin tropas sobre el terreno.
Las versiones sobre el alcance del mandato no coinciden. El vicepresidente de la comisión legislativa dijo a Reuters que Egipto enviará fuerzas al Reino de Arabia Saudí; un responsable regional citado por la AP (Associated Press) aseguró que no habrá tropas terrestres. Al Sisi ya había dicho que su apoyo es para «defender el territorio saudí» y «no incluye un ataque contra Yemen», y Riad no ha presentado todavía una petición formal. El presidente del Parlamento hutí de Saná, Yahya al Raei, advirtió a Egipto de un «grave peligro».
Implicaciones
El voto egipcio es la noticia estratégica de la semana. El país árabe más poblado, con el Ejército más numeroso del mundo árabe, se compromete por ley a defender al Reino de Arabia Saudí, y lo hace cuando, según Israel Hayom, Pakistán y Turquía solo han enviado asesores pese a las obligaciones del Pacto de La Meca. Egipto tiene además un interés directo: un avance hutí sobre Bab el Mandeb amenaza el tráfico del canal de Suez, su principal fuente de divisas, que ya perdió más de la mitad de sus ingresos durante la campaña hutí contra el mar Rojo de 2024.
Pero el mandato nace con una debilidad que conviene señalar sin rodeos. Un compromiso que excluye expresamente atacar Yemen se queda a medias, y en estrategia quedarse a medias es casi peor que no hacer nada: consume recursos sin alterar el cálculo del agresor. Las defensas antiaéreas, las fragatas y los asesores protegen, pero no disuaden. Disuadir exige golpear el origen de la agresión: las lanzaderas, los depósitos y los talleres de montaje hutíes, y la cadena de suministro iraní. La destrucción de cuatro plataformas y cinco depósitos en Saná demuestra que es posible. Se cuenta que Nasser llamó a la intervención egipcia en Yemen de los años sesenta «mi Vietnam», y El Cairo hace bien en no repetir aquel error de ocupación. Pero entre empantanarse en Yemen y limitarse a parar misiles sobre Riad hay un amplio espacio para la disuasión activa.
Perspectivas y escenarios
Continuación de los ataques diarios contra Riad y la infraestructura petrolera (muy probable): mientras los hutíes crean tener la iniciativa en Lahj y Taiz.
Despliegue egipcio limitado a defensa aérea, naval y de asesoramiento (probable): sin tropas terrestres y tras una petición formal saudí.
Tregua comprada con dinero a través de Teherán (poco probable a corto plazo): por el rechazo oficial saudí a pagar antes de recuperar el territorio.
3.Israel vota y Jordania golpea en Siria tras la matanza de Karak
Hechos
Los colegios electorales abrieron a las 7.00 y cerrarán a las 22.00, hora israelí; las televisiones publicarán sus proyecciones al cierre y los resultados oficiales llegarán en los días siguientes. Unos 7,3 millones de israelíes están llamados a votar en unos 12.000 colegios. Son las primeras legislativas desde el 7 de octubre de 2023, un plebiscito sobre Benjamín Netanyahu, de 77 años y diecinueve al frente del Gobierno, que ha prometido «terminar el trabajo» en Irán. Su rival es el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, cuyo partido, Yashar, encabeza los últimos sondeos con 22 o 23 escaños, frente a 19 a 21 del Likud. Ningún bloque llega a los 61, y los partidos árabes, con 14 a 16, pueden ser decisivos. La Policía ha desplegado unos 22.000 agentes, 5.000 más que en 2022, ante el temor a disturbios tras los resultados; The Jerusalem Post informa de que se prepara incluso para un escenario como el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, esta vez en la Knéset.
En el norte, fuentes de seguridad libanesas citadas por Reuters aseguran que la organización terrorista Hizbulá ha aprovechado el alto el fuego de junio para rearmarse con fondos iraníes, aunque su arsenal no está completo. Su diputado Hassan Fadlallah sostiene que Irán «no ha pedido» a Hizbulá que entre en guerra, y su oficina de prensa asegura no querer dar a Israel «ninguna justificación» para escalar. El Gobierno libanés, que se comprometió a desarmar a la organización terrorista, sigue sin poder hacer cumplir ese compromiso al sur del río Litani.
En Jordania, la Real Fuerza Aérea bombardeó el lunes «guaridas» de grupos terroristas en el sur de Siria en represalia por el ataque del viernes contra los asistentes a un funeral en una iglesia ortodoxa griega de Karak, a unos 90 kilómetros al sur de Amán, en el que murieron nueve personas. Amán asegura que la operación se hizo «en coordinación con el Gobierno sirio» y causó muchas bajas. Damasco lo niega: su Ministerio de Exteriores habló de una operación «sin coordinación ni notificación previa», abrió una investigación y un funcionario la calificó de «ataque traicionero». Horas antes, la policía jordana había detenido, gravemente heridos tras un tiroteo de unas tres horas en la aldea de Al Jadida, a tres sospechosos: dos hermanos y su cuñado.
La Defensa Civil siria contó siete muertos en cuatro puntos de las provincias de Deraa y Sueida: tres hombres, una mujer y tres niños. Cinco eran de una misma familia, muertos en una tienda de campaña en Al Tai. Siria cerró en ambos sentidos el paso de Nassib, el único abierto a viajeros y mercancías entre los dos países. El rey Abdalá II había prometido las «penas más duras» para los responsables de Karak. Los cristianos son unos 300.000 de los 11,5 millones de jordanos.
Tabla 2. Bombardeos jordanos del 26 de octubre en el sur de Siria, según la Defensa Civil siria (balance preliminar)
| Lugar | Objetivo alcanzado | Víctimas |
| Al Tai (Deraa) | Tienda de campaña | 5 muertos de una familia (un hombre, una mujer y tres niños) y 3 heridos |
| Al Shayyah (Deraa) | Sin precisar | 1 muerto, un hombre de 80 años |
| Muzayrib, zona de Ain al Basal (Deraa) | Edificio residencial | Sin víctimas |
| Shahba (Sueida) | Edificio residencial | 1 muerto, un hombre de 60 años |
| Total | 4 puntos | 7 muertos; Anadolu da una cifra algo inferior |
Fuentes: Defensa Civil siria, vía Al Jazeera; Anadolu. Jordania afirma haber atacado «guaridas» de grupos terroristas.
Implicaciones
Israel elige hoy entre la continuidad de Netanyahu y un cambio de liderazgo que no promete un cambio de rumbo frente a Irán: Eisenkot no es un pacifista. El riesgo inmediato es interno. Un recuento ajustado, unos partidos árabes decisivos y una policía que se prepara para defender la Knéset dibujan una jornada que pondrá a prueba las instituciones de la única democracia de la región. Hizbulá, mientras tanto, se rearma con dinero iraní y asegura no querer pretextos: la táctica de siempre, ganar tiempo para reconstruirse.
La aritmética de los partidos árabes será el gran asunto de la noche. Un gobierno de Eisenkot que dependa, siquiera por abstención, del apoyo de formaciones árabes sería una novedad de enorme calado simbólico y, a la vez, el principal argumento de Netanyahu para deslegitimarlo. El precedente existe: en 2021, el partido islamista moderado Ra’am, de Mansur Abbas, formó parte de la coalición de Bennett y Lapid, la primera con un partido árabe en la historia del país. Aquel experimento duró apenas un año, pero demostró que la integración política de la minoría árabe es posible cuando se separa con nitidez de quienes justifican el terrorismo.
Jordania, el socio más estable de Occidente en Oriente Próximo, tiene todo el derecho a defenderse del terrorismo yihadista que ha asesinado a cristianos en un funeral, y su respuesta ha sido rápida y firme. Precisamente por eso, la muerte de tres niños en una tienda de campaña exige una investigación transparente: la legitimidad de la respuesta depende también de su precisión. Lo más preocupante es la contradicción entre Amán y Damasco. Deraa fue la cuna de la revuelta de 2011, y Sueida, el feudo de la minoría drusa, vivió el año pasado choques sangrientos entre milicias tribales, fuerzas gubernamentales y combatientes drusos que el nuevo poder de Damasco no ha logrado apaciguar. O el nuevo poder sirio no controla el sur del país, o no quiere que se sepa que colabora con Jordania. En ambos casos, Deraa y Sueida siguen siendo un santuario de redes yihadistas y de contrabando de captagón, la droga sintética que financió durante años al régimen de Asad y que inunda el Golfo a través de Jordania.
Perspectivas y escenarios
Ningún bloque alcanza los 61 escaños y empiezan semanas de negociación (muy probable): con Netanyahu en funciones y el riesgo de unas nuevas elecciones si nadie forma gobierno.
Nuevos bombardeos jordanos si aparecen vínculos con células en Siria (posible): con el cierre prolongado de Nassib y tensión diplomática con Damasco.
Incidentes graves de orden público tras los resultados (posible): en un clima de polarización extrema.
4.Trump ve «amaño» en Brasil y Rubio ampara el regreso de Machado a Venezuela
Hechos
Trump habló el lunes de Brasil: «Pareció otra elección amañada, francamente. A mí me pareció terrible. No tomé partido. Las elecciones tienen que ser indiscutibles, y a mí me pareció muy mal». No aportó pruebas. Lula ganó con el 51,79 % y una ventaja de unos 4,4 millones de votos. El presidente del TSE (Tribunal Superior Eleitoral, Tribunal Superior Electoral), Kassio Nunes Marques, nombrado para el Supremo por Jair Bolsonaro, aseguró que la ampliación del horario de votación en dos horas, que pidieron las dos campañas, no alteró nada. El lunes por la noche, el Partido Liberal reconoció los resultados, aunque Flávio Bolsonaro, que primero calificó de «imposible» el reconocimiento, dice ahora que «organizará la oposición».
Flávio Bolsonaro denunció en un vídeo que la Policía Federal le había notificado una orden del juez del Supremo Alexandre de Moraes para entregar sus pasaportes y le prohibía salir del país. La Bolsa de São Paulo cayó cerca de un 14 %, activó el mecanismo de suspensión automática de la cotización y el real sufrió su mayor caída en décadas. Lula, que cumple hoy 81 años, ha sido felicitado por la mayoría de los líderes europeos y por el chileno José Antonio Kast, mientras el argentino Javier Milei guarda silencio. En su discurso de victoria proclamó que Brasil «no aceptará ser el patio trasero de nadie».
En Venezuela, María Corina Machado, premio Nobel de la Paz de 2025, volvió el domingo tras más de diez meses en el exilio y viajó en caravana de Barquisimeto a Caracas entre multitudes. La presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, lo calificó de «show» y dijo esperar de Machado «remordimiento y arrepentimiento» (Anadolu). Marco Rubio explicó que Washington había dicho a las autoridades interinas «hace semanas y semanas» que Machado «debe poder regresar sin ser molestada», que la infraestructura electoral montada por Maduro estaba diseñada para amañar elecciones y que debe sustituirse cuanto antes: «Nuestro objetivo es que haya elecciones» (AP). El Departamento de Estado prevé la renovación del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral antes de fin de año y unas elecciones en 2027, todavía sin fecha. Las conversaciones entre el Gobierno interino y una parte de la oposición, sin embargo, siguen excluyendo a Vente Venezuela, el partido de Machado, cuyo candidato, Edmundo González, ganó las presidenciales de julio de 2024 según las actas recogidas por la oposición y verificadas por observadores independientes.
Implicaciones
Decir que una elección es «amañada» sin aportar pruebas no es estrategia del exabrupto, sino un error, y de los caros: resta autoridad a Washington justo cuando tiene que exigir elecciones limpias en Venezuela. Las instituciones brasileñas han respondido como deben. Un presidente del tribunal electoral nombrado por Bolsonaro certifica la victoria de Lula y el partido del derrotado la reconoce. Al Gore dio en diciembre de 2000 la lección que hoy olvida Flávio Bolsonaro: aceptó una decisión judicial con la que discrepaba profundamente «por la unidad de nuestro pueblo y la fortaleza de nuestra democracia». Nada de ello convierte el cuarto mandato de Lula en una buena noticia. El silencio de Milei y la felicitación medida de Kast muestran, por su parte, que el nuevo mapa político sudamericano, con gobiernos de centroderecha en Argentina, Chile, Bolivia o Ecuador, no prestará a Lula el liderazgo regional que reclama. El hundimiento de la Bolsa y del real es el veredicto de los mercados sobre un Gobierno que ha normalizado al chavismo y ha hecho de Pekín el eje de su diplomacia económica.
Rubio vuelve a ser la voz sensata de la Administración: defiende el derecho de Machado a volver, exige desmontar el aparato electoral chavista y fija como objetivo unas elecciones. El regreso de Machado, a quien Diosdado Cabello había amenazado con una «sorpresa», es una victoria de la presión estadounidense y de la tenacidad de la oposición democrática. Pero el proceso tiene una grieta: la exclusión de Vente Venezuela de las negociaciones con el Gobierno interino de Delcy y Jorge Rodríguez. Una transición que deja fuera a la ganadora moral de 2024 y mantiene al frente a los herederos del régimen narcodictatorial no es una transición, sino una mudanza de fachada.
Perspectivas y escenarios
Lula asume el 5 de enero con un Congreso hostil y relaciones tensas con Washington (muy probable): con presión de los mercados sobre su política fiscal.
Nuevo Tribunal Supremo y nuevo Consejo Nacional Electoral en Venezuela antes de fin de año (posible): como prevé el Departamento de Estado, con elecciones en 2027 sin fecha fijada.
Choque abierto entre Delcy Rodríguez y Machado que paralice el proceso (posible): si Vente Venezuela sigue excluida de las negociaciones.
III. Rack de Medios
The New York Times. Revela, con dos diplomáticos, que Catar busca un intercambio de concesiones en cinco días entre Washington y Teherán: Ormuz a cambio del bloqueo.
Reuters. Informa de que Hizbulá se rearma con fondos iraníes, recoge el anuncio de envío de fuerzas egipcias que matiza la AP y las declaraciones de Rubio sobre el sistema electoral venezolano.
AFP (Agence France-Presse). Relata la reunión de Teherán sin acuerdos concretos y recoge la advertencia de Guterres desde El Cairo contra un nuevo ataque sobre Irán y contra los ataques iraníes en el Golfo.
Arab News. Titula que el Parlamento egipcio autoriza a Al Sisi a «actuar para defender a Arabia Saudí» y subraya, con el ministro Abdelatty, su carácter estrictamente defensivo y constitucional; recoge también el «amaño» denunciado por Trump en Brasil. Su enfoque, apoyado casi solo en fuentes oficiales egipcias, refleja el alivio de Riad por un aliado que da el paso, sin entrar en el debate sobre el envío de tropas.
Le Figaro. [PENDIENTE: completar con los titulares y el editorial de Le Figaro del 27 de octubre; la web del diario no ha sido accesible para su verificación.]
Euronews. Destaca que Trump habló de elecciones «amañadas» en Brasil «sin aportar pruebas» y sitúa la acusación en el contexto de la celebración estadounidense de las victorias de la derecha sudamericana. Correcto en los hechos, aunque más centrado en la reacción de Trump que en las consecuencias del cuarto mandato de Lula.
Al Jazeera. Detalla los bombardeos jordanos en Deraa y Sueida con las víctimas por localidad, la negativa siria a reconocer coordinación y el cierre de Nassib.
Saudi Gazette. Publica el comunicado del Ministerio de Exteriores saudí y las declaraciones de Rezaei sobre una «nueva atmósfera» en la región.
Israel Hayom. Publica, con fuentes del Golfo, la supuesta oferta saudí de 1.000 millones de dólares a los hutíes a través de Irán, que Riad no confirma.
The National. Recoge las conclusiones de Estambul, con el «la intervención militar no es una solución» de Fidan, y explica el artículo 152 de la Constitución egipcia.
The Jerusalem Post. Informa de que la policía israelí se prepara para un escenario de asalto a la Knéset tras los resultados.
Anadolu. Recoge la rueda de prensa de Baghaei, la llegada de Pezeshkian a Moscú, el despliegue de 22.000 policías en Israel y la respuesta de Delcy Rodríguez a Machado.
CNN. Narra el regreso de Machado a Venezuela entre multitudes tras más de diez meses de exilio.
ISW (Institute for the Study of War). Con el Critical Threats Project del American Enterprise Institute, sostiene que el Reino de Arabia Saudí quiere evitar una guerra en dos frentes y documenta los avances hutíes desde el 9 de septiembre.
IV. Semáforo de Riesgos
- Rojo: riesgo alto ● Ámbar: riesgo medio ● Verde: riesgo bajo
| Riesgo | Nivel | Tendencia | Comentario |
| Reanudación de la guerra contra Irán | ● Muy alto | Estable | Diálogo regional sin acuerdo; ataques posibles después del 3 de noviembre. |
| Terrorismo hutí contra el Reino de Arabia Saudí | ● Muy alto | Estable | Tres drones derribados el lunes; explosiones nocturnas en Riad. |
| Avance hutí en Lahj y Taiz | ● Alto | Ascendente | Partes contradictorios sobre Kahboub, junto a Bab el Mandeb. |
| Implicación militar egipcia | ● Medio-alto | Ascendente | Mandato aprobado por dos tercios; sin petición saudí formal. |
| Pago de tributo a los hutíes vía Teherán | ● Medio-alto | Estable | Oferta de 1.000 millones según Israel Hayom; Riad no confirma. |
| Rearme de Hizbulá | ● Alto | Ascendente | Fondos iraníes, según fuentes libanesas citadas por Reuters. |
| Jornada electoral en Israel | ● Alto | Ascendente | 22.000 policías; ningún bloque con 61 escaños en las encuestas. |
| Tensión entre Jordania y Siria | ● Medio-alto | Ascendente | Siete muertos en Deraa y Sueida; paso de Nassib cerrado. |
| Precio del crudo | ● Alto | Descendente | Brent a 114,80 $ (−0,87 %) por la esperanza diplomática. |
| Mercados y crisis postelectoral en Brasil | ● Medio-alto | Estable | Bolsa −14 %; el PL reconoce los resultados; Trump habla de «amaño». |
| Transición en Venezuela | ● Medio-alto | Estable | Machado regresa; Vente Venezuela sigue fuera de las negociaciones. |
| Aislamiento diplomático de España | ● Alto | Ascendente | Ausente del formato de Estambul sobre la crisis del Golfo. |
V. Comentario Editorial
Negociar con el pirómano
El ministro de Defensa del Reino de Arabia Saudí, el jefe del Ejército de la única potencia nuclear del mundo islámico y el jefe de la inteligencia de un país de la OTAN (North Atlantic Treaty Organization, Organización del Tratado del Atlántico Norte) se sentaron ayer frente a Mohsen Rezaei. Salieron sin acuerdo y con una sola promesa: seguir hablando. Rezaei, en cambio, salió con lo que buscaba. Habló de una «nueva atmósfera» en la región y de una seguridad garantizada «por los propios países», sin «intervención extranjera». Traducido del lenguaje del régimen: sin Estados Unidos.
No hay que leer esta reunión con indignación, sino con frialdad. Cada actor ha ido a Teherán con su propia lógica. El Reino de Arabia Saudí tiene su principal aeropuerto bajo fuego casi diario desde el 1 de octubre y ve cómo la organización terrorista hutí avanza en Lahj, a la vista de Bab el Mandeb. Pakistán, mediador histórico entre Washington y Teherán, no quiere perder ese papel. Turquía, que todavía ratifica el Pacto de La Meca, aspira a ser imprescindible en todas las mesas. Catar, con el aval de Washington, busca su intercambio de concesiones en cinco días. Todos tienen razones; ninguno tiene la llave.
La llave la tiene el aparato de seguridad del régimen. Ayer no saboteó la negociación: la administró. Recibió a tres aliados de Occidente, se dejó pedir flexibilidad y no concedió nada, mientras su presidente volaba a Moscú a hablar de gas con Putin y su portavoz se ofrecía, sin el menor pudor, como «facilitador» entre Riad y los terroristas que Teherán arma. El reparto de papeles es tan antiguo como el propio régimen: un rostro amable para las cancillerías y un aparato que decide en la sombra. Es la expresión más acabada de un régimen que ha aprendido a convertir su propia amenaza en su principal activo diplomático. Al éxito militar de Washington —una Armada iraní inexistente, un bloqueo que asfixia la economía, dos escalones de dirección eliminados— no le ha seguido un éxito político, porque nadie pensó qué haría con la victoria.
Ese vacío tiene un precio, y amenaza con pagarse en efectivo. Si fuera cierto que Riad ha ofrecido 1.000 millones a los hutíes a través de Irán, sería un error grave, por comprensible que resulte la tentación de un país bajo fuego. Pagar al pirómano a través de quien le vende las cerillas no apaga el incendio: lo encarece. Cada dólar que pase por manos iraníes reforzará la red de intermediarios armados del régimen, como demuestra el dinero que, según Reuters, sigue llegando a Hizbulá para rearmarse. El tributo, como el Dane-geld de Kipling, nunca se paga una sola vez.
La buena noticia llega de El Cairo, y conviene subrayarla. La Cámara de Representantes egipcia ha autorizado a Al Sisi a defender el territorio, la soberanía y los lugares santos del Reino de Arabia Saudí. Por una vez, un aliado árabe ha estado a la altura antes de que se lo pidieran formalmente. Pero sería un error confundir la solidaridad con la disuasión. Un mandato que excluye atacar el origen de la agresión protege, pero no disuade; y una alianza defensiva, como la de La Meca, que acaba sentada en Teherán felicitando al patrón del agresor, disuade todavía menos. Los terroristas hutíes solo dejarán de disparar cuando disparar les cueste más de lo que les rinde, y eso exige golpear sus lanzaderas, sus arsenales y sus rutas de suministro. La coalición lo ha hecho este fin de semana en Saná. Ése es el camino.
Europa, mientras tanto, mira desde la grada. Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido se sentaron el viernes en Estambul con las cuatro potencias regionales para buscar una salida a la guerra, y lo único que acordaron fue rechazar una nueva intervención militar y reunirse con regularidad. Es la Europa de siempre: pródiga en llamamientos a la contención, avara en capacidades y en voluntad. Pero al menos estuvieron. España no fue invitada, y no es un detalle protocolario. Un país que tiene en Rota y Morón dos piezas esenciales del dispositivo aliado y miles de compatriotas en el Golfo ha quedado fuera de la única mesa euro-regional sobre la crisis. Es la factura de un Gobierno socialcomunista que en marzo negó a su principal aliado «ningún tipo de asistencia», que coquetea con Teherán y con Moscú a través de sus socios de extrema izquierda y que ha reducido la política exterior a un instrumento de supervivencia doméstica. Quien no está en las mesas donde se decide la seguridad del Golfo no podrá luego quejarse de lo que se decida en ellas.
Israel vota hoy, y su elección pesará en todo lo anterior. Gane quien gane, nadie espera un cambio de rumbo frente a Irán; Eisenkot fue el jefe del Estado Mayor que diseñó la doctrina de golpear sin descanso las redes iraníes en Siria. Lo que está en juego es otra cosa: la solidez de las instituciones de la única democracia de la región en una jornada en la que la policía se prepara para defender la Knéset, y la capacidad del próximo gobierno de coordinarse con Washington y con Europa en la fase decisiva de la guerra. Hizbulá, entretanto, se rearma con dinero iraní, y Jordania, el socio más fiable de Occidente en la región, ha tenido que bombardear el sur de Siria para responder al asesinato de cristianos en un funeral. Todo forma parte del mismo tablero, y en todas sus casillas aparece la misma mano.
Washington tiene también su parte de responsabilidad. La amenaza permanente contra Irán se ha convertido en rutina, y la rutina en señal de debilidad. El mismo día, el presidente llamó «amañadas» a las elecciones brasileñas sin aportar pruebas, mientras un presidente del tribunal electoral nombrado por Bolsonaro certificaba la victoria de Lula y el propio partido del derrotado la reconocía. Quien quiera exigir elecciones limpias en Caracas no puede sembrar dudas sin fundamento en Brasilia. Marco Rubio lo entiende: defiende el regreso de Machado «sin ser molestada» y exige desmontar el aparato electoral del chavismo. Ésa es la línea correcta, y debe aplicarse también para que Vente Venezuela no quede fuera de las negociaciones con Delcy y Jorge Rodríguez. Los herederos de Maduro han cambiado de rostro, pero no de naturaleza: siguen controlando las Fuerzas Armadas, los tribunales y las cárceles donde aún hay presos políticos. Ninguna transición será creíble mientras quienes sostuvieron el régimen narcodictatorial decidan quién puede negociar su final. En Brasil, por su parte, la respuesta a la deriva de Lula no está en sembrar dudas sobre el recuento, sino en una oposición que gane en el Congreso y en las urnas, y en unos aliados regionales —Chile, Argentina, Ecuador, Bolivia— que ofrezcan a Iberoamérica un modelo alternativo de prosperidad y libertad.
Nuestra propuesta es clara. Primera: que la inclusión del CGRI en la lista terrorista de la Unión Europea, aprobada el 19 de febrero, se traduzca por fin en expulsiones de sus agentes con cobertura diplomática y en el cierre de sus redes financieras en Europa, porque es ese aparato, y no el presidente que viaja a Moscú, el que decide. Segunda: que Europa ofrezca al Reino de Arabia Saudí capacidades reales de defensa y de respuesta, y no solo comunicados. Tercera: que cualquier acuerdo sobre Ormuz incluya el fin verificable de los ataques hutíes contra el Reino de Arabia Saudí, porque un pacto que deje a Riad bajo el fuego sería una tregua para Washington y una capitulación para sus aliados. Cuarta: que España vuelva a las mesas de las que se ha ausentado. Se puede negociar con el pirómano cuando no hay más remedio. Lo que no se puede es pagarle, felicitarle y encima darle las gracias por ofrecerse a apagar el fuego que él mismo encendió.
Gustavo Manuel de Arístegui y San Román
Diplomático
Exembajador de España
Escritor
Analista geopolítico
