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14/09/26

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Informe de geopolítica. Perspectivas y escenarios – Gustavo de Arístegui (14/09/26)

 

I. BREVE INTRODUCCIÓN

El fin de semana ha dejado una imagen difícil de superar como retrato de nuestro tiempo: el presidente de los Estados Unidos despachando política exterior de primer orden desde el balcón de un torneo de golf celebrado en un campo de su propiedad, en la costa atlántica de Irlanda. En apenas unas horas, y ante un corrillo improvisado de periodistas, Donald Trump reabrió la cuestión más delicada de la política británica e irlandesa —la reunificación de la isla— y pidió a Volodímir Zelenski que dejara de atacar las refinerías rusas de gasóleo. Dos declaraciones, dos terremotos. Ninguna de las dos parecía obedecer a un plan.

Mientras tanto, ocurría lo verdaderamente grave. Los hutíes completaban el control de toda la costa yemení del Mar Rojo y de la isla de Perim, en la propia boca de Bab el-Mandeb, al tiempo que un ataque con drones lanzados desde Irak obligaba a cerrar el oleoducto Este-Oeste saudí, la única arteria que mantenía en pie las exportaciones de crudo del Reino tras el bloqueo de Ormuz. Por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los dos grandes estrangulamientos marítimos de la economía mundial están simultáneamente bajo la amenaza efectiva de un mismo actor y de sus delegados. En Salalah, Omán aplazaba sine die la reunión regional que debía tratar el futuro de Ormuz.

A ello se suman un dron ruso contra la locomotora del tren Kiev-Varsovia a dos kilómetros de la frontera polaca, con un convoy diplomático europeo en esa misma estación minutos antes; un resultado electoral sueco separado por un solo escaño; y una industria aeronáutica europea que sigue recogiendo los escombros del programa FCAS. El hilo que cose todas estas noticias es el mismo: decisiones de enorme calado adoptadas sin arquitectura, sin secuencia y sin previsión del día después. Vayamos por partes.

II. LAS NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS

1.Doonbeg: la reunificación de Irlanda, servida como titular entre golpe y golpe

Hechos

Donald Trump concluyó ayer domingo su visita de dos días a la República de Irlanda. El sábado, en Farmleigh House y junto al taoiseach Micheál Martin, afirmó ante la prensa que la unidad irlandesa sería «fantástica» y que en su opinión debería producirse. El domingo, ya en el complejo de Doonbeg, en el condado de Clare, repitió la idea con mayor contundencia: la reunificación es inevitable y bien podría ocurrir ya. Añadió, con un candor revelador, que se trata de una de esas preguntas para las que no existe una buena respuesta, se diga como se diga. Horas después entregaba el trofeo del Abierto de Irlanda al ganador, el irlandés Shane Lowry, y anunciaba desde el estrado que suprimiría los aranceles al whiskey irlandés.

El taoiseach Martin desactivó públicamente el asunto: recordó que no era la primera vez que Trump decía algo semejante, señaló que el presidente norteamericano considera que la unidad es la configuración lógica de la isla y subrayó que su almuerzo en el complejo no había sido una reunión política. Desde Londres, el entorno del primer ministro británico, Andy Burnham, se remitió a su declaración del miércoles anterior: el Reino Unido sólo contemplaría autorizar un referéndum cuando la opinión pública hubiera cambiado hasta el punto de hacer inevitable esa consideración. Martin se verá con Burnham a finales de la próxima semana. La visita provocó manifestaciones multitudinarias en el centro de Dublín.

Conviene recordar el marco jurídico, porque es exactamente el que la declaración presidencial ignora. El Acuerdo de Viernes Santo de 1998 —en cuya consecución la mediación norteamericana fue decisiva— puso fin a la violencia pero dejó deliberadamente abierto el estatuto final de Irlanda del Norte, y previó la convocatoria de una consulta fronteriza únicamente si el secretario de Estado para Irlanda del Norte aprecia que una mayoría votaría a favor. El principio rector es el del consentimiento. No el del entusiasmo de un tercero.

Implicaciones

Impónese aquí una precisión histórica que la mayoría de los medios internacionales sigue despachando con negligencia. El IRA (Irish Republican Army, Ejército Republicano Irlandés) fue la organización que combatió al Imperio británico en toda la isla hasta la independencia, y a la que perteneció, entre otros, Éamon de Valera, más tarde jefe de Gobierno y presidente de Irlanda. La organización que ensangrentó el Ulster durante tres décadas fue el PIRA (Provisional Irish Republican Army, Ejército Republicano Irlandés Provisional), escisión de 1969, la más numerosa y letal de las facciones republicanas. Frente a ella operaron las milicias lealistas, señaladamente la UVF (Ulster Volunteer Force, Fuerza Voluntaria del Ulster) y la UDA (Ulster Defence Association, Asociación de Defensa del Ulster). El conflicto dejó en torno a tres mil quinientos muertos, atentados en la propia Gran Bretaña y una sociedad partida en dos comunidades que todavía hoy conviven separadas por muros que nadie se atreve a derribar.

La partición fue, además, la cesión amarga que los padres de la independencia tuvieron que aceptar en el Tratado anglo-irlandés de 1921 para obtener la libertad del sur, y esa cesión costó al país una guerra civil entre 1922 y 1923. Sobre ese sedimento se pronuncia hoy un presidente extranjero desde el balcón de su propio hotel. Los Estados Unidos no son un actor cualquiera en este expediente: son garante político del Acuerdo de 1998. Cuando el garante toma partido por uno de los dos resultados posibles de una consulta que aún no se ha convocado, deja de ser garante y pasa a ser parte.

El perjuicio es triple. Regala al republicanismo un argumento de autoridad que no había ganado en las urnas; coloca en una posición incómoda a un primer ministro británico recién llegado a Downing Street; y reactiva en el unionismo el temor existencial al abandono, que es precisamente el combustible que alimentó a las milicias lealistas. Todo ello sin contrapartida alguna para Washington. Es torpeza diplomática en estado puro, del género que no busca ventaja sino aplauso inmediato.

Perspectivas y escenarios

—  Escenario más probable (60%): el episodio se diluye en el ruido. Dublín lo entierra con elegancia, Londres lo ignora y la reunión Martin-Burnham de la próxima semana se centra en comercio, energía y la frontera. El coste queda en la cuenta de la credibilidad, no en la de los hechos.

—  Escenario de fricción (30%): el unionismo lee la declaración como un giro norteamericano, el DUP (Democratic Unionist Party, Partido Unionista Democrático) endurece posiciones y la gobernabilidad de Stormont vuelve a resentirse en un otoño ya complicado.

—  Escenario improbable (10%): la Casa Blanca convierte la ocurrencia en política y presiona por un calendario de consulta fronteriza. Sería un error de primera magnitud y encontraría enfrente al Foreign Office y a la práctica totalidad del establishment (clase dirigente) británico.

2.El diésel manda: Trump pide a Zelenski que deje de atacar las refinerías rusas

Hechos

En esa misma comparecencia improvisada de Doonbeg, y preguntado por si había hablado con Zelenski tras su conversación con Vladímir Putin del día anterior, Trump formuló una petición que difícilmente puede calificarse de menor. Según recogió Reuters, el presidente afirmó que el ucraniano tiene que hacer una cosa: «tiene que dejar de destruir el combustible diésel en Rusia». Añadió que hay muchos otros objetivos disponibles y que golpear el gasóleo está perjudicando al mundo entero.

El contexto económico explica el arrebato. El precio medio del gasóleo en los Estados Unidos superó al final de la semana los seis dólares por galón por primera vez en la historia; la AAA (American Automobile Association, Asociación Americana del Automóvil) situó la media en 6,20 dólares, alrededor de un 68% por encima del nivel de hace un año. El Brent cotiza por encima de los cien dólares por barril. Las elecciones legislativas de mitad de mandato —los midterms (comicios intermedios)— se celebran en noviembre, y el precio del combustible es, en la política norteamericana, el más implacable de los indicadores.

Los datos de la AIE (International Energy Agency, Agencia Internacional de la Energía) publicados el viernes son elocuentes: las exportaciones netas de gasóleo y destilados medios de los países del Golfo en agosto apenas superaron la cuarta parte de lo que eran antes del inicio de la guerra contra Irán en febrero, y las alteraciones del sistema de refino ruso, junto con la práctica parálisis de sus exportaciones de productos refinados tras la intensificación de los ataques ucranianos, han agravado esas pérdidas. En febrero, Golfo y Rusia sumaban cerca del 45% de las exportaciones mundiales de este producto. Rusia prohibió sus exportaciones de gasóleo en julio y sufre racionamiento interno de carburantes. El domingo mismo, drones ucranianos alcanzaron Nizhnekamsk, uno de los grandes complejos de refino y petroquímica de Tartaristán, con dos muertos y doce heridos según las autoridades regionales.

Implicaciones

Que un mandatario norteamericano se preocupe por el precio de la energía es legítimo y hasta obligado. Lo que resulta difícil de explicar es la asimetría. Las refinerías son objetivo militar legítimo con arreglo al derecho internacional humanitario cuando sostienen el esfuerzo bélico del agresor, y Ucrania lleva meses sosteniendo con razón que la industria energética rusa financia y alimenta literalmente la máquina de guerra que la está destruyendo. No se ha escuchado, en cambio, una condena de parecida contundencia, ante ese mismo corrillo de medios internacionales, de los bombardeos rusos sistemáticos contra barrios residenciales, hospitales, colegios y la red eléctrica ucraniana en vísperas del invierno.

Formalmente, el alza del gasóleo en Europa Occidental no debería guardar relación con estos ataques, puesto que el gasóleo ruso está sometido a embargo. En la práctica sí la guarda, y mucho: buena parte del producto llegaba al mercado europeo por vías grises, mediante mezcla y reetiquetado en terceros países, y ese flujo actuaba como amortiguador de precios. La factura del transporte se traslada de inmediato a la inflación de alimentos y bienes de consumo. Es decir: el problema es real. La solución propuesta, no.

El fondo del asunto es la naturaleza transaccional de esta política exterior. Se pide a la víctima de una agresión que renuncie a su instrumento de presión más eficaz —el único que ha obligado a Moscú a racionar carburante en su propio territorio— a cambio de nada, y se hace además en público, lo que priva a Kiev de cualquier margen de negociación discreta. Moscú toma nota de que su campaña energética contra Ucrania no tiene coste diplomático mientras que la ucraniana sí lo tiene. Ese es, exactamente, el mensaje que no convenía enviar.

Perspectivas y escenarios

—  Escenario más probable (50%): Kiev acusa recibo sin comprometerse formalmente, reduce el ritmo de golpes contra refinerías de producto de exportación y desplaza el esfuerzo hacia depósitos, bombeo, subestaciones y logística militar. Gesto suficiente para Washington, daño mantenido para Moscú.

—  Escenario negociado (25%): la moratoria parcial se cambia por defensa antiaérea e interceptores, de los que Ucrania anda escasa. Sería la única versión aceptable de esta petición, y exigiría que la diplomacia profesional —el secretario de Estado Marco Rubio— tomara las riendas del expediente.

—  Escenario de fricción (25%): Kiev rehúsa y mantiene la campaña. Se abre un nuevo episodio de tensión entre la Casa Blanca y Bankova, con el riesgo, ya visto en otras ocasiones, de que la ayuda militar se convierta en moneda de cambio.

3.Bab el-Mandeb y Ormuz: por primera vez desde 1945, los dos estrangulamientos de la economía mundial en manos del mismo actor

Hechos

Los hutíes completaron el viernes 11 de septiembre el control de la totalidad de la costa yemení del Mar Rojo. La ofensiva, desarrollada en cuestión de días, incluyó la toma del puerto de Mocha el jueves 10, el avance sobre la localidad costera de Dhubab y la ocupación de la isla de Perim —Mayun—, situada en la propia boca del estrecho de Bab el-Mandeb, tras la retirada de las fuerzas del Gobierno yemení internacionalmente reconocido y respaldado por Riad. Diversos analistas citados por la prensa internacional califican este avance como el desarrollo regional más significativo desde que los Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán el 28 de febrero.

El mismo viernes, y en paralelo, un ataque con drones lanzados desde territorio iraquí obligó a cerrar el oleoducto Este-Oeste saudí, conocido como Petroline. El Ministerio de Energía del Reino confirmó la parada. La diplomacia saudí anunció que, atendiendo la petición del primer ministro iraquí, no tomará represalias por ahora, si bien se reserva el derecho de adoptar cuantas medidas sean necesarias para proteger su soberanía, su seguridad y sus instalaciones críticas. Bagdad condenó el ataque y agradeció la contención de Riad.

La importancia de ese oleoducto no admite discusión. Con sus 1.200 kilómetros entre el complejo de Abqaiq y el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, el Petroline se convirtió, tras el cierre de facto de Ormuz, en la única vía de salida operativa del crudo saudí: alrededor de cinco millones de barriles diarios desviados desde el Golfo, con un récord histórico de siete millones alcanzado en marzo. Según datos de Kpler difundidos por la AFP, Yanbu concentró en junio en torno al 92% de las exportaciones marítimas saudíes de crudo. El propio consejero delegado de Aramco, Amin Nasser, había señalado que el oleoducto estaba contribuyendo a mitigar la disrupción del mercado más que la liberación de reservas estratégicas de emergencia.

Estos hechos no son un episodio aislado, sino el remate de una campaña sostenida. Los hutíes declararon el 20 de julio un embargo marítimo contra los puertos saudíes y contra los buques que carguen o descarguen en ellos. Desde entonces han incendiado la refinería de Aramco en Jizan —400.000 barriles diarios de capacidad—, han lanzado misiles balísticos contra las instalaciones petroleras de Yanbu, interceptados por una batería Patriot operada en territorio saudí por militares griegos en virtud de un acuerdo con Riad, han alcanzado con misil balístico al buque Amzan de la naviera estatal Bahri frente a Yanbu, y han ejecutado un ataque doble contra el carguero Tihamah en Bab el-Mandeb con seis muertos, las primeras víctimas mortales del tráfico marítimo desde el inicio de la guerra. En los días inmediatamente anteriores a los ataques de septiembre, la ofensiva contra instalaciones energéticas y objetivos civiles saudíes dejó más de setenta heridos.

En el otro estrangulamiento, el panorama es igualmente sombrío. El Sultanato de Omán anunció ayer domingo el aplazamiento de la reunión regional que debía celebrarse hoy lunes en Salalah entre Irán y los países del Golfo para tratar el futuro del estrecho de Ormuz. La agencia oficial omaní explicó que se posponía a una fecha posterior para crear condiciones propicias a un diálogo constructivo, y el ministro de Asuntos Exteriores, Badr Albusaidi, lo formuló en su cuenta de X con una fórmula reveladora: el aplazamiento se produce «en interés del consenso». Teherán había anunciado la asistencia de Irak y de los Estados del Golfo, pero ningún gobierno de la región confirmó su participación y Baréin la descartó expresamente. El encuentro debía examinar un plan omaní para habilitar un corredor temporal de navegación; según fuentes citadas por la CNN, la idea de peajes iraníes sigue rechazada de plano, aunque se estudian contribuciones voluntarias por servicios de seguridad de la navegación. Los Estados Unidos no iban a estar presentes, y han trasladado en privado a sus interlocutores del Golfo que desean reorientar cualquier negociación futura hacia el programa nuclear.

Para situar la magnitud: antes de la crisis, por Bab el-Mandeb transitaban del orden de cuatro millones y medio de barriles diarios de crudo y productos refinados, y por Ormuz circulaba cerca del 20% del petróleo mundial. El CENTCOM (United States Central Command, Mando Central de los Estados Unidos) afirmó el 12 de septiembre que en sesenta días ha desviado un centenar de buques mercantes y que ninguno ha transitado sin autorización norteamericana. Washington asiste además a Riad en el desarrollo y la coordinación de objetivos dentro de Yemen. El 7 de agosto, Arabia Saudí firmó con Turquía y Pakistán un pacto de defensa que estipula que un ataque armado contra cualquiera de los tres será considerado ataque contra todos.

Implicaciones

Digámoslo con la solemnidad que el dato merece: por primera vez en ochenta y un años, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, dos puntos de estrangulamiento esenciales del comercio y de la energía mundiales están simultáneamente cerrados o amenazados de cierre por un mismo actor y por sus organizaciones delegadas. No se trata de una anécdota marítima. Es una cuestión geoeconómica y geoestratégica de primerísimo orden, con efectos directos sobre el precio del crudo, sobre los fletes, sobre las primas de seguro y, al final del recorrido, sobre la cesta de la compra de cualquier familia europea.

Conviene desterrar de una vez la coartada de la autonomía. Los hutíes no son actores independientes. Disponen de cierto margen operativo, sí, pero dependen de Teherán para su financiación, su armamento, su adiestramiento, su inspiración ideológica y su proyección exterior. Son, de hecho, el más eficaz de los proxies (fuerzas interpuestas) del régimen iraní, y lo son precisamente porque Irán no controla Ormuz en solitario ni puede ya operar en el Mediterráneo Oriental como lo hacía a través del régimen esbirro y terrorista de Bashar al-Ásad. La implosión de aquel régimen redujo de manera sustancial la capacidad iraní de financiar, armar y adiestrar a Hizbulá, y complicó notablemente su relación logística con Hamás y con la Yihad Islámica Palestina. Redujo: no anuló. En plena guerra, Teherán sigue reconstruyendo canales y redes en Siria y en Irak, y sigue empleando a sus milicias iraquíes contra intereses occidentales. Recordemos que buena parte de los misiles y drones que han atacado posiciones norteamericanas y aliadas en Irak y en Jordania partieron de suelo iraquí, no iraní. El ataque del viernes contra el Petroline, lanzado desde Irak, es la enésima confirmación de ese patrón.

De ahí se sigue la advertencia más importante de este informe. Permitir que Irán institucionalice el cobro de un peaje por el tránsito de Ormuz —un chantaje travestido de tasa de servicio, canalizado a través de agencias marítimas occidentales, despachos de abogados e intermediarios opacos— equivaldría a dotar al régimen de un flujo de ingresos de una magnitud que, según nuestras propias estimaciones de orden de magnitud, podría situarse entre cien mil y doscientos mil millones de dólares anuales. Conviene subrayar que se trata de una estimación propia y no de una cifra oficial; pero aun descontándola a la mitad, el destino de ese dinero no ofrece duda alguna: rearme propio, rearme de los proxies, recuperación de posiciones hegemónicas en Irak, Siria y Líbano, reconstrucción del arsenal de Hamás y preparación de una guerra mayor que la presente. No se estaría comprando estabilidad: se estaría financiando la siguiente guerra.

Cabe recordar, por último, cuántas veces hemos escuchado a medios occidentales y a partidos políticos anestesiados por su propio bienestar criticar los ataques contra los hutíes de años anteriores. Aquellas operaciones fueron insuficientes —sus capacidades operativas, lamentablemente, no quedaron destruidas—, pero la lección que algunos extrajeron fue la contraria de la correcta: en lugar de exigir más eficacia, exigieron menos firmeza. El resultado está hoy a la vista en la boca del Mar Rojo.

Perspectivas y escenarios

—  Escenario más probable (50%): campaña saudí de ataques selectivos en Yemen con asistencia norteamericana en la selección de objetivos, sin recuperación territorial. Bab el-Mandeb queda de facto cerrado para todo tráfico vinculado a Arabia Saudí, se consolida el rodeo por el Cabo de Buena Esperanza, con quince a veinte días adicionales de travesía, y las primas de seguro se disparan.

—  Escenario de extensión (30%): un nuevo ataque de origen iraquí al que Riad decida responder abre un frente en Irak, con riesgo de arrastrar al Gobierno de Bagdad y de activar consultas en el marco del pacto saudí-turco-paquistaní. Sería la regionalización definitiva del conflicto.

—  Escenario de claudicación (20%): se consolida un régimen de peajes de facto en ambos estrechos, con aquiescencia tácita de los grandes consumidores asiáticos y europeos a cambio de estabilidad de suministro. El peor de todos los mundos posibles, y hoy por hoy no el menos probable.

4.Yahodyn: el dron ruso contra el tren de Varsovia y la línea que nadie debía cruzar

Hechos

El domingo 13 de septiembre, un dron ruso de propulsión a reacción alcanzó la locomotora de un tren de viajeros Kiev-Varsovia en la estación de Yahodyn, en la región de Volinia, a unos dos kilómetros de la frontera polaca. Otro impacto incendió una gasolinera junto al paso fronterizo de Yahodyn-Dorohusk. Según la operadora ferroviaria estatal Ukrzaliznytsia, poco antes del ataque había estado en esa misma estación un tren diplomático con asesores de seguridad de varios Estados miembros de la Unión Europea y antiguos dirigentes europeos a bordo, entre ellos el exprimer ministro británico Boris Johnson; Der Spiegel situó también en ese convoy al asesor del canciller alemán Günter Sautter. En otro tren detenido en la estación en el momento exacto del impacto viajaba el exdirector de la CIA (Central Intelligence Agency, Agencia Central de Inteligencia), el general David Petraeus.

Ukrzaliznytsia considera que el tren diplomático pudo ser el objetivo, y señala que había salido antes de la hora prevista por los ajustes de horario que impone la amenaza permanente de ataques. No hubo heridos entre sus ocupantes. Johnson regresaba de la reunión anual de la Yalta European Strategy celebrada en Kiev los días 11 y 12. El ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radosław Sikorski, resumió el episodio en dos palabras: «Putin escala». El primer ministro Donald Tusk convocó un gabinete de crisis. El jefe de la diplomacia ucraniana, Andrii Sybiha, escribió que el terror de Putin llama ya directamente a las puertas de la Unión Europea y de la OTAN. El servicio ferroviario a Varsovia se restableció horas después con retrasos.

El episodio se inscribe en una jornada de castigo generalizado. La Fuerza Aérea ucraniana cifró en 453 los drones lanzados contra el país, de los que afirma haber interceptado 405. El balance nacional del día fue de seis muertos y cuarenta y tres heridos. En Odesa, un ataque el sábado contra un edificio residencial de gran altura mató a dos personas e hirió a veintiséis, y el domingo ardieron almacenes logísticos y resultó dañada una subestación eléctrica. Cuatro bombas planeadoras cayeron sobre Kramatorsk con seis heridos civiles; en la región de Jersón hubo dos muertos y trece heridos; en Sumy murió un trabajador del sector eléctrico. Lituania activó una alerta amarilla por amenaza aérea en las proximidades de Vilna.

Implicaciones

Existía sobre el corredor ferroviario que une Polonia con Kiev algo muy parecido a una tregua tácita. Por esa línea circulan jefes de Estado y de Gobierno, ministros, parlamentarios, funcionarios internacionales y periodistas, y hasta ahora Moscú había entendido que atacarla equivalía a golpear a países que, sin ser neutrales, tampoco son beligerantes. Ese entendimiento se ha roto. Si el objetivo era el convoy diplomático —y la operadora ferroviaria sostiene que pudo serlo—, estaríamos ante un salto cualitativo de primer orden: la agresión deliberada contra ciudadanos de Estados de la OTAN en territorio de un país agredido.

Aun en la hipótesis más benigna, la del error de designación de blanco, el resultado es idéntico en términos de disuasión: Rusia demuestra que puede alcanzar, con drones de bajo coste, un punto situado a dos kilómetros de la frontera de la Alianza, y comprueba la reacción. La respuesta europea —un gabinete de crisis en Varsovia, una alerta en Vilna, comunicados— no altera esa ecuación. Merece subrayarse el contraste: el mismo día en que Washington pedía públicamente a Kiev que moderase sus ataques, Moscú bombardeaba una estación fronteriza por la que acababan de pasar antiguos primeros ministros europeos.

Perspectivas y escenarios

—  Escenario más probable (55%): Polonia eleva consultas en el seno de la Alianza sin invocar formalmente el artículo 4, se refuerza la cobertura antiaérea del corredor occidental y los convoyes oficiales alteran rutas y horarios. Coste logístico y de seguros al alza; sin cambio estratégico.

—  Escenario de escalada controlada (30%): nuevos impactos en el perímetro fronterizo en las próximas semanas como tanteo deliberado. La Alianza se vería obligada a decidir si establece alguna forma de cobertura antiaérea sobre el oeste de Ucrania, debate que hasta hoy ha eludido por pura falta de voluntad política.

—  Escenario grave (15%): impacto con víctimas mortales en territorio de un Estado miembro o contra personal oficial europeo identificado como tal. Invocación del artículo 4, y probablemente del 5 en su versión más elástica. Es el escenario que toda Europa dice temer y para el que muy pocas capitales se han preparado.

5.Suecia: empate a un escaño y el primer frenazo histórico de los Demócratas de Suecia

Hechos

Suecia eligió ayer a los 349 miembros del Riksdag, junto con sus asambleas regionales y municipales. Con cerca del 92% de los votos escrutados en la madrugada de hoy, el bloque de las cuatro formaciones de la oposición encabezado por Magdalena Andersson, del S (Socialdemokraterna, Partido Socialdemócrata Sueco), sumaba 175 escaños frente a los 174 del bloque gubernamental del primer ministro Ulf Kristersson, del M (Moderaterna, Partido Moderado). La mayoría absoluta está fijada, precisamente, en 175. Los socialdemócratas rondan el 27-28% de los sufragios y los moderados se quedan por debajo del 20%.

El dato más significativo de la noche es otro: el SD (Sverigedemokraterna, Demócratas de Suecia) cayó hasta el entorno del 17,5%, su primer retroceso desde que entró en el Parlamento. El resultado definitivo no se conocerá antes del miércoles, cuando se computen el voto exterior y el voto anticipado pendiente, y las juntas provinciales practican después un recuento automático que suele prolongarse una semana. Kristersson anunció que, si el resultado se confirma, respetará el intento de Andersson de formar gobierno, aunque añadió que explorará posibilidades. Andersson pidió esperar al escrutinio final. Un catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Gotemburgo resumió la noche como una situación de infarto.

La campaña giró en torno a la sanidad, el coste de la vida, los precios de la energía y la política migratoria del Gobierno saliente. Ninguno de los dos bloques cuestiona el consenso nacional sobre la pertenencia a la OTAN ni sobre el apoyo a Ucrania.

Implicaciones

Conviene leer este resultado sin anteojeras. Llega apenas una semana después de la victoria de AfD (Alternative für Deutschland, Alternativa para Alemania) en unas elecciones regionales alemanas, y desmiente la tesis del avance mecánico e imparable de la derecha radical en Europa. El caso sueco sugiere algo distinto y mucho más interesante: que cuatro años de influencia efectiva sobre la política migratoria mediante el acuerdo de Tidö, sin asumir carteras ministeriales ni responsabilidad de gestión, han desgastado al SD sin proporcionarle el rédito de un triunfo propio. La fórmula del apoyo externo permanente es un callejón sin salida para quien la ejerce y una fuente de inestabilidad para quien la recibe.

La segunda implicación es de gobernabilidad pura. Una mayoría de un escaño no es una mayoría: es una legislatura en precario, sujeta a cualquier baja, cualquier disidencia y cualquier votación de urgencia. Suecia es un Estado de la OTAN desde hace dos años, con frontera marítima báltica, con un plan de rearme en marcha y con Saab en el centro de todas las conversaciones sobre el futuro caza europeo. No es el momento ideal para un Parlamento dividido por un voto.

Perspectivas y escenarios

—  Escenario más probable (55%): se confirma el 175-174 y Andersson forma un gobierno de coalición o de minoría con apoyo parlamentario, tras varias semanas de negociación. Continuidad estricta en política exterior y de defensa; giro fiscal y sanitario en el orden interno.

—  Escenario de vuelco (30%): el voto exterior y el anticipado alteran el reparto final el miércoles y Kristersson conserva la mayoría por uno o dos escaños, esta vez con los Demócratas de Suecia reclamando carteras. Sería una prueba de fuego para el centroderecha sueco.

—  Escenario de bloqueo (15%): ningún bloque logra investir y se abre una crisis institucional prolongada, con elecciones anticipadas en el horizonte.

6.Del FCAS al GCAP: Europa paga la factura de su vanidad industrial

Hechos

El consejero delegado de Airbus Defence and Space, Michael Schoellhorn, ha vuelto a declarar esta semana que su compañía estaría interesada en incorporarse a un programa en el que pudiera obtener una porción significativa del trabajo y el liderazgo, y que esa posibilidad se está explorando. Es la señal más clara hasta la fecha sobre el destino de Alemania tras el hundimiento del programa FCAS (Future Combat Air System, Sistema de Combate Aéreo del Futuro).

Recordemos la secuencia. El FCAS fue lanzado en 2017 por Francia y Alemania, con España incorporada como socio de pleno derecho en 2019, y debía alumbrar hacia 2040 un caza tripulado de sexta generación, drones acompañantes y una nube de combate, con un coste estimado en torno a los cien mil millones de euros. El 9 de junio de 2026, tras el fracaso definitivo de la mediación, París y Berlín dieron por terminada la cooperación sobre el avión tripulado. Nueve años, ni un solo prototipo. La causa no fue el dinero: fue el reparto industrial de cargas de trabajo —el workshare (reparto de tareas y propiedad industrial)— y la pretensión de Dassault de un liderazgo que Airbus no estaba dispuesta a aceptar, agravada por requisitos operativos divergentes, pues Francia necesitaba capacidad nuclear y operación desde portaaviones.

Desde entonces, la fragmentación se ha acelerado. Airbus y otras siete empresas —MBDA, Hensoldt, Diehl Defence, MTU Aero Engines, Liebherr y Autoflug entre ellas— constituyeron en la feria ILA de Berlín el consorcio Team Gen 6. Francia, en la visita de Estado de Emmanuel Macron a Suecia del 31 de agosto, dejó abierta la puerta a desarrollar con Saab un caza de nueva generación, sin que exista acuerdo formal alguno. Y el GCAP (Global Combat Air Programme, Programa Global de Combate Aéreo), que reúne al Reino Unido, Italia y Japón a través de la sociedad conjunta Edgewing —BAE Systems, Leonardo y Japan Aircraft Industrial Enhancement Co.—, avanza con un contrato de 4.600 millones de libras adjudicado en julio, un demostrador previsto para 2027 y entrada en servicio en torno a 2035. Su consejero delegado por parte italiana ha advertido de que quien quiera sumarse debe decidirlo antes de que termine 2026.

Implicaciones

Estamos ante el fracaso más elocuente de la llamada autonomía estratégica europea, ese concepto que Bruselas lleva una década proclamando en cada cumbre sin dotarlo jamás de contenido industrial ni presupuestario. Tres países con voluntad declarada, cien mil millones comprometidos y nueve años de trabajo no han producido un avión: han producido dos consorcios rivales, un socio francés en busca de novia nórdica y un socio español huérfano.

La paradoja alemana es cruel. Airbus rechazó en el FCAS la condición de socio menor frente a Dassault, y ahora aspira a entrar en el GCAP exigiendo precisamente lo mismo que negó a otros: una porción significativa del trabajo y el liderazgo. Alguno de los tres socios actuales tendría que ceder cuota en un reparto que llevan años ajustando. Es decir, se propone importar al GCAP el mismo virus que mató al FCAS.

Para España la situación es especialmente delicada. El Ejército del Aire y del Espacio había vinculado el relevo de sus Eurofighter al éxito del FCAS, e Indra había construido su posición sobre la arquitectura digital y la nube de combate. Nuestro país debe elegir ahora entre seguir a Alemania, explorar una vía propia dentro del GCAP o resignarse a una segunda oleada de F-35 norteamericanos, con la consiguiente dependencia tecnológica. Elegir mal, o no elegir, sale carísimo. Cada mes de indecisión europea se traduce en cuota de mercado para la industria norteamericana y en dependencia estratégica para las fuerzas aéreas del continente.

Sea dicho con claridad: no hay aquí una fatalidad geopolítica, hay una dirigencia política mediocre y miope. Ningún gobierno europeo se atrevió a imponer el interés general continental sobre el interés corporativo de dos compañías. Eso, y no la ausencia de tecnología o de dinero, es lo que ha dejado a Europa sin caza de sexta generación en el año en que Rusia bombardea trenes a dos kilómetros de la frontera de la Alianza.

Perspectivas y escenarios

—  Escenario más probable (45%): Alemania entra en el GCAP antes de que acabe el año con una cuota inferior a la que reclama, y el programa asume el riesgo de retraso a cambio del volumen alemán, estimado en hasta ciento cincuenta aparatos.

—  Escenario de fragmentación (35%): Berlín opta por la vía nacional con Team Gen 6, eventualmente con Suecia o España, mientras Francia avanza en solitario o con Saab. Tres programas europeos compitiendo por los mismos recursos y los mismos clientes de exportación.

—  Escenario de repliegue (20%): la urgencia operativa se impone, los gobiernos amplían pedidos de F-35 y la sexta generación europea queda pospuesta a la década de 2040. La autonomía estratégica pasaría de eslogan a epitafio.

 

III. RACK DE MEDIOS

Se recogen únicamente los medios cuya cobertura ha podido verificarse directamente en el momento del cierre de esta edición. Las cabeceras de la lista habitual de distribución que a esa hora no habían publicado todavía piezas propias sobre estos asuntos no figuran en el cuadro, conforme al criterio de rigor factual de este informe.

MedioEnfoque dominante
BLOQUE ANGLOSAJÓN
ReutersDespacho seco desde Doonbeg con la petición sobre el gasóleo y el contexto de la campaña ucraniana de largo alcance contra el refino ruso.
Associated PressDoble enfoque: la reunificación irlandesa como asunto de gran carga política y la mezcla de funciones oficiales e intereses personales del presidente.
NBC NewsPieza de referencia sobre la toma hutí de la costa yemení del Mar Rojo y el cierre del oleoducto Este-Oeste saudí por drones lanzados desde Irak.
NPRLa captura de la isla de Mayun en la boca de Bab el-Mandeb como amenaza directa a las exportaciones saudíes.
BloombergEl aplazamiento de Salalah y el corredor temporal de navegación en Ormuz, con el mercado del crudo como marco de lectura.
CNNSubraya el dato relevante: la reunión del Golfo iba a celebrarse sin los Estados Unidos, y Washington quiere reconducir la negociación al expediente nuclear.
CBS NewsFace the Nation: el almirante Brad Cooper afirma no estar preocupado por el nivel de las reservas norteamericanas de misiles y municiones de precisión.
CNBCSeguimiento del despliegue de misiles y drones hutíes en las inmediaciones de Bab el-Mandeb y de los avisos a la navegación.
NewsweekCifras de la AAA: media nacional del gasóleo en 6,20 dólares por galón, un 68% por encima del año anterior.
The HillDatos de Kpler sobre el desplome del tráfico de buques por Bab el-Mandeb tras los ataques a los depósitos saudíes.
The Globe and MailLa llamada a la reunificación y las protestas multitudinarias de Dublín, con voces críticas de la sociedad civil irlandesa.
CBCResultado sueco en el marco del auge —y ahora frenazo— de la derecha radical europea, con referencia al reciente resultado de AfD en Alemania.
PBS NewsHourLos datos de la AIE sobre el desplome de las exportaciones de destilados del Golfo y su agravamiento por los ataques ucranianos.
BLOQUE IRLANDÉS Y BRITÁNICO
RTÉCobertura minuciosa de las dos jornadas: la reivindicación de sus propias palabras por Trump, la desactivación de Martin y las protestas.
The Irish TimesApunta que las declaraciones no fueron improvisadas y que resultan particularmente inoportunas para el Gobierno británico.
Breaking DefensePanorama de los programas europeos de sexta generación tras la desaparición del FCAS: actualizaciones, F-35, Saab y producción doméstica.
BLOQUE FRANCÓFONO Y EUROPEO
France 24El empate técnico sueco, la disposición de Kristersson a respetar el intento de Andersson y el retroceso de la derecha radical.
Der Spiegel (vía agencias)Identifica al asesor del canciller alemán Günter Sautter en el convoy diplomático de Yahodyn.
BLOQUE DE EUROPA CENTRAL Y ORIENTAL
The Kyiv IndependentBalance nacional de la jornada —seis muertos y cuarenta y tres heridos— y testimonio directo de una pasajera evacuada en Yahodyn.
Ukrzaliznytsia (nota oficial)Sostiene que el convoy diplomático pudo ser el objetivo y detalla quiénes se hallaban en la estación.
BLOQUE DE ORIENTE MEDIO Y EL GOLFO
Arab NewsAplazamiento de Salalah, negativa expresa de Baréin a participar y crudo por encima de los cien dólares.
Al JazeeraDoble frente: la pregunta de si los hutíes pueden cerrar el Mar Rojo y la atribución por Trump de la escasez de combustible a los ataques ucranianos.
TRT WorldContextualiza el aplazamiento en el bloqueo y contrabloqueo del estrecho desde el 28 de febrero.
The Times of IsraelDirecto con el frente iraní, las protestas por el precio de los carburantes en Siria y el despliegue naval norteamericano.
Iran International / Israel HayomPerfil y trayectoria del general Ahmad Vahidi y de la nueva cúpula militar designada por Mojtaba Jamenei.
BLOQUE ASIÁTICO
South China Morning PostPresencia de altas personalidades occidentales en Yahodyn y reacción polaca; Sikorski y el gabinete de crisis de Tusk.
The Tribune (India) / ANILectura desde Asia meridional: el récord del gasóleo norteamericano y su traducción electoral de cara a noviembre.

IV.SEMÁFORO DE RIESGOS

 

EscenarioNivelJustificación
Bab el-Mandeb y Mar RojoCRÍTICOControl hutí de toda la costa yemení y de la isla de Perim. Embargo marítimo contra puertos saudíes y ataques mortales a buques mercantes.
Estrecho de Ormuz e IránCRÍTICOAplazamiento sine die de Salalah, bloqueo y contrabloqueo activos, crudo por encima de cien dólares y el CGRI de Vahidi al mando efectivo del expediente.
Infraestructura energética saudíCRÍTICOCierre del oleoducto Este-Oeste por drones lanzados desde Irak. Yanbu concentraba en junio el 92% de las exportaciones marítimas de crudo del Reino.
Mercados energéticos y gasóleoCRÍTICORécord histórico por encima de seis dólares por galón en los Estados Unidos; exportaciones de destilados del Golfo en la cuarta parte de su nivel de febrero.
Frontera OTAN / corredor polaco‑ucranianoMUY ALTOImpacto de dron a dos kilómetros de Polonia sobre un tren internacional, con convoy diplomático en la misma estación. Se rompe una tregua tácita esencial.
Guerra de Ucrania (frente y retaguardia)MUY ALTOCuatrocientos cincuenta y tres drones en veinticuatro horas y campaña sistemática contra la red eléctrica en vísperas del invierno.
Defensa europea y sexta generaciónALTOFragmentación consumada tras el FCAS, plazo del GCAP a final de año y España sin decisión adoptada sobre el relevo del Eurofighter.
Irak como plataforma de lanzamientoALTOEl ataque al Petroline partió de suelo iraquí. Riad aplaza la represalia a petición de Bagdad, pero se reserva el derecho de actuar.
Venezuela y CaribeALTOTransición tutelada bajo Delcy Rodríguez desde la captura de Maduro en enero, con negociación abierta con la oposición y estructuras del narcorrégimen intactas.
Irlanda del NorteMODERADO‑ALTODeclaraciones presidenciales sobre la reunificación que tensionan al unionismo sin alterar, de momento, el mecanismo de consentimiento del Acuerdo de 1998.
Levante y SiriaMODERADO‑ALTOProtestas por la subida de carburantes en varias provincias sirias tras un encarecimiento del 30% en gasolina y del 40% en gasóleo.
Gobernabilidad nórdica (Suecia)MODERADOResultado separado por un escaño, recuento abierto hasta el miércoles y semanas de negociación por delante. Consenso intacto sobre OTAN y Ucrania.
Indo-Pacífico y Mar de la China MeridionalESTABLESin novedad relevante en el ciclo de las últimas veinticuatro horas. Tensión estructural que exige seguimiento permanente.

VI.COMENTARIO EDITORIAL

Hay jornadas que no aportan un hecho decisivo y sin embargo lo explican todo. Ésta ha sido una de ellas. El hombre más poderoso de la tierra ha hecho política exterior desde el balcón de un torneo de golf de su propiedad, y lo ha hecho dos veces en dos direcciones distintas, ambas equivocadas. Ha tocado la herida más delicada de las islas británicas sin necesidad alguna, y ha pedido a un país agredido que renuncie al único instrumento que ha logrado hacer daño real a su agresor. No hay doctrina detrás de ninguna de las dos cosas. Hay intuición, hay exabrupto y hay, sobre todo, el precio del gasóleo a ocho semanas de unas elecciones legislativas.

Seamos justos y precisos, que es lo que este informe pretende cada mañana. La política exterior de esta Administración ha cosechado éxitos diplomáticos apreciables, desde el conflicto entre Camboya y Tailandia hasta el acercamiento entre Azerbaiyán y Armenia, y su determinación frente al narcotráfico y frente al régimen narcodictatorial que todavía se aferra a Miraflores merece respaldo sin reservas. Cuando escucha a su secretario de Estado, Marco Rubio, y deja trabajar al servicio exterior, los resultados están ahí. El problema aparece cuando decide solo, en voz alta y ante un micrófono improvisado. Entonces la superpotencia se comporta como un actor errático, y los aliados aprenden —ésta es la parte grave— a no contar con ella.

Dicho lo cual, la noticia del día no está en Doonbeg, sino en la boca del Mar Rojo. Que los dos grandes estrangulamientos marítimos del planeta estén simultáneamente bajo amenaza del mismo actor por primera vez desde 1945 no es un titular más: es un cambio de era en la seguridad energética mundial. Y conviene decir con franqueza dónde está el origen del desastre. La campaña contra el régimen de Teherán se planificó militarmente bien —los mandos hicieron su trabajo con solvencia táctica y operativa—, pero se planificó geopolíticamente de manera francamente desastrosa. No hubo plan para el día después: ni para el supuesto de que el régimen cediera, ni para el de que implosionara, ni para el escenario más previsible de todos, que era el que se ha producido, esto es, que el régimen sobreviviera herido y trasladara la presión a los estrechos a través de sus delegados. Apoyamos la acción contra un régimen oligárquico-yihadista que exporta terrorismo e inestabilidad desde hace casi medio siglo. Criticamos, con la misma firmeza, la ausencia absoluta de previsión sobre el después.

Hay además un reproche europeo que es preciso formular sin eufemismos. Cuando Washington pidió hace meses el envío de unidades navales para mantener abierto el tránsito, el entonces primer ministro británico, Keir Starmer, se negó, y con él declinaron también Francia, Alemania y Corea del Sur. No se pedía participar en actos de agresión ni en ataques contra objetivos iraníes: se pedía desplegar capacidades defensivas —sistemas antiaéreos y antimisiles, escolta, contraminado— para proteger a Estados que fueron colonias o protectorados británicos y que hoy son aliados occidentales de primerísimo nivel: Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Baréin. Londres se limitó a medidas defensivas de alcance menor. Es una dejación grave de obligaciones internacionales, y no solamente británica.

De ahí se desprende una reflexión incómoda que este informe sostiene desde hace tiempo. Sentarse como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y disponer del derecho de veto no es únicamente un honor ni un residuo de prestigio histórico: comporta obligaciones concretas en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Si las dos potencias nucleares europeas con asiento permanente no están dispuestas a ejercer ese liderazgo cuando el comercio mundial se estrangula, habrá que plantearse en serio la reforma y la ampliación del Consejo, y habrá que preguntarse abiertamente si tiene sentido mantener ese estatuto para quien renuncia a las responsabilidades que lo justifican. No es una boutade: es la consecuencia lógica de dos décadas de abdicación.

Sobre los hutíes, un apunte final que merece repetirse cuantas veces haga falta. Durante años, medios occidentales y partidos políticos miopes, anestesiados por su propio bienestar y desconectados de la realidad, criticaron los ataques contra la milicia. Aquellas operaciones fueron insuficientes y no destruyeron sus capacidades; la conclusión correcta era exigir mayor eficacia, no menor firmeza. Hoy los hutíes controlan la orilla oriental de Bab el-Mandeb. Y si además se les permite a sus patronos de Teherán institucionalizar el peaje de Ormuz, con la complicidad de agencias marítimas, despachos y intermediarios occidentales, estaremos financiando con nuestro propio dinero el rearme de Hizbulá, de Hamás y de las milicias iraquíes, y la próxima guerra, que será mayor que ésta.

Queda Europa, que es donde el diagnóstico duele más. Nueve años y cien mil millones de euros comprometidos no han producido un caza de sexta generación: han producido dos consorcios enfrentados y un socio español sin hoja de ruta. Ninguna capital tuvo el coraje de imponer el interés continental sobre el interés corporativo de dos compañías. Mientras Moscú bombardea trenes a dos kilómetros de la frontera de la Alianza y Teherán cierra dos estrechos por persona interpuesta, nuestros gobiernos discuten reparto de cargas de trabajo. La autonomía estratégica no fracasa por falta de tecnología ni de dinero: fracasa por falta de estatura política.

Un último apunte, y no menor, desde Estocolmo. El retroceso de los Demócratas de Suecia, el primero de su historia, invita a revisar el relato del avance imparable de la derecha radical en Europa. Quien ejerce influencia sin asumir responsabilidad acaba pagándolo; quien gobierna dependiendo de ese apoyo acaba pagándolo también. El centro liberal y sensato, atlantista y europeísta, no está condenado a perder: está condenado a merecerlo. Es una lección que conviene leer con atención en Madrid, en Berlín y en París, donde el año que viene se juega mucho más que una presidencia.

 

Gustavo de Arístegui

Diplomático / Exembajador de España / Escritor / Analista geopolítico

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