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29/09/26

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Informe de geopolítica. Perspectivas y escenarios – Gustavo de Arístegui (29/09/26)

 

I. Introducción

Las cinco noticias de hoy parecen pertenecer a mundos distintos: la guerra de Irán, la carrera espacial, los mercados de deuda, la voz moral de la Iglesia y la crisis del gasóleo en Estados Unidos. Comparten, sin embargo, una misma pregunta de fondo: cómo gobiernan las democracias aquello que no pueden medir.

Donald Trump ha rechazado la propuesta iraní para reabrir Ormuz y, según The Wall Street Journal, considera probable una nueva campaña de bombardeos después de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre. Teherán responde que solo la diplomacia puede sacar a Washington del atolladero, mientras advierte de que no mostrará flexibilidad alguna sobre su programa nuclear.

En Texas, la Starship de SpaceX alcanzó por primera vez la órbita y desplegó 26 satélites Starlink de nueva generación, pese a un fallo de motor. En los mercados, el bono estadounidense a diez años ha tocado su rentabilidad más alta en diecinueve años y el Brent supera los 107 dólares. El papa León XIV ha cerrado su viaje a Francia pidiendo a Europa que recuerde sus raíces cristianas, reclamando concesiones para acabar con la guerra en el continente y advirtiendo de que los riesgos de la inteligencia artificial no son «noticias falsas». En Estados Unidos, a cinco semanas de las elecciones, el gasóleo roza su máximo histórico y Trump ha llegado a plantear la prohibición de sus exportaciones.

El economista Frank Knight distinguió hace un siglo entre el riesgo, que puede medirse y asegurarse, y la incertidumbre, que no admite cálculo. La jornada muestra un mundo que se desliza del primero a la segunda: los mercados intentan poner precio a una guerra cuyo final nadie conoce, a una tecnología cuyos riesgos se niegan a regular quienes más poder tienen para hacerlo y a una transformación del espacio exterior concentrada en manos de una sola empresa. Ese deslizamiento es el hilo conductor de este informe.

II. Noticias de las últimas 24 horas

Noticia 1. Irán insiste en la vía diplomática tras el rechazo de Trump a su plan de paz

Hechos

El sábado, Donald Trump confirmó que había rechazado la propuesta iraní para reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a los combates, y atribuyó la prisa de Teherán a la desesperación de quien está perdiendo. The Wall Street Journal, que adelantó la noticia, añadió que Trump se muestra escéptico en privado y que ha comentado a sus colaboradores que ve probable una nueva campaña de bombardeos después de las elecciones de noviembre.

El domingo, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, respondió que las condiciones de Irán están claras, que la reapertura de Ormuz depende de que se cumplan y que solo una solución negociada puede sacar a Estados Unidos del punto muerto. Subrayó que los mediadores cataríes no han transmitido oficialmente ningún rechazo y recordó que el acuerdo activaría una cuenta atrás de siete días hasta la reapertura del estrecho, tras la cual podrían abrirse conversaciones más amplias.

Sobre la cuestión decisiva, las posiciones son irreconciliables. Trump sostiene que Irán no debe obtener nunca el arma nuclear; un alto responsable iraní declaró a Reuters que Teherán no mostrará flexibilidad sobre su programa nuclear, ni sobre el enriquecimiento ni sobre la salida del país de su uranio altamente enriquecido, aunque Washington acepte su plan. El presidente Masud Pezeshkian, en cambio, se declaró en la cadena CBS dispuesto a negociar y afirmó que Irán ya ha aceptado no desarrollar armas nucleares.

En paralelo, Trump volvió a difundir el sábado un mapa que presenta el estrecho de Ormuz como «nuevo territorio de Estados Unidos», la misma imagen que publicó el 18 de agosto.

La guerra, iniciada el 28 de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel, ha alternado pausas y ofensivas, ha causado miles de muertos, ha degradado las fuerzas convencionales iraníes y ha agravado la crisis de una economía asfixiada por el bloqueo. Horas antes de que se conociera el rechazo, un responsable estadounidense había calificado de positivas y constructivas las conversaciones mantenidas a través de los mediadores.

Implicaciones

El rechazo era previsible. Como se analizó en el informe del 25 de septiembre, la secuencia propuesta por Araqchi obligaba a Washington a pagarlo todo por adelantado, es decir, el levantamiento del bloqueo, la liberación de fondos y la suspensión de las sanciones petroleras, a cambio de una reapertura de Ormuz diferida al último día y de una negociación nuclear sin compromiso alguno. La declaración del alto responsable iraní sobre la inflexibilidad nuclear confirma lo que la propuesta ocultaba: Teherán pretendía cobrar la reapertura del estrecho para conservar intacto lo esencial, su capacidad de enriquecimiento y su reserva de uranio altamente enriquecido. Ningún Gobierno estadounidense responsable podía aceptar ese intercambio.

La doble voz iraní vuelve a ser elocuente. Pezeshkian habla ante la televisión estadounidense de disposición a negociar y de renuncia al arma nuclear; los responsables que controlan el expediente real advierten, en privado, de que no habrá flexibilidad. La distancia entre ambos discursos no es una contradicción accidental, sino la expresión de la dualidad de poder de un régimen oligárquico-yihadista en el que el presidente gestiona la imagen exterior y el aparato de seguridad decide.

El rechazo de fondo es correcto; la forma, en cambio, vuelve a debilitar la posición estadounidense. El mapa de Ormuz responde a la lógica del exabrupto, que conviene tomarse en serio pero no al pie de la letra, pero en este caso socava el principal argumento jurídico de Occidente: la exigencia frente a Irán se basa en el régimen de paso en tránsito que la CNUDM (United Nations Convention on the Law of the Sea, Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar) garantiza en los estrechos internacionales, y reivindicar la soberanía estadounidense sobre ese mismo estrecho regala a Teherán, Pekín y Moscú un argumento propagandístico y desconcierta a los aliados del Golfo.

El dato más relevante es el calendario. Si la información de The Wall Street Journal es exacta, Washington ha aplazado de facto la decisión militar hasta después del 3 de noviembre, y Teherán dispone de cinco semanas para explotar la necesidad electoral de Trump de abaratar la gasolina y reforzar la presión a través de los terroristas hutíes y de las organizaciones terroristas proiraníes de Irak. El anuncio implícito de una escalada futura reduce hoy el incentivo iraní para ceder. La precisión de Araqchi sobre los mediadores indica, con todo, que Teherán quiere mantener abierto el canal catarí: la diplomacia no ha muerto, sino que ha entrado en una fase de espera.

Para los aliados del Golfo, la situación es especialmente incómoda. Arabia Saudí, Emiratos y Catar rechazan cualquier control iraní sobre Ormuz y sufren en primera línea la presión de las organizaciones terroristas interpuestas por Teherán, pero necesitan también que la guerra termine cuanto antes. Un aplazamiento de la decisión estadounidense hasta después de las elecciones les deja expuestos durante cinco semanas a la escalada indirecta iraní, y explica el empeño de Doha en mantener vivo su canal de mediación aunque la Casa Blanca lo dé por agotado.

Perspectivas y escenarios

  • Escenario A. Congelación diplomática hasta las elecciones (probabilidad estimada: 50-55 %). El canal catarí se mantiene, sin avances sustantivos; el bloqueo y las sanciones secundarias siguen en vigor; Irán desplaza la presión hacia Bab el-Mandeb, Arabia Saudí e Irak. El Brent se mueve entre 100 y 110 dólares.
  • Escenario B. Reanudación de la campaña aérea después del 3 de noviembre (probabilidad estimada: 30-35 %). Una ofensiva centrada en las instalaciones nucleares residuales y en los mandos del CGRI (Sepah-e Pasdaran-e Enqelab-e Eslami, Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica), con alto riesgo de represalias sobre infraestructuras del Golfo y de la amenaza iraní sobre el océano Índico. Sería un nuevo éxito táctico sin estrategia para el día después si no va acompañada de un plan político.
  • Escenario C. Acuerdo interino antes de las elecciones (probabilidad estimada: 10-15 %). Solo sería posible si Teherán aceptara invertir la secuencia, reabriendo el estrecho de forma verificable antes de obtener el levantamiento completo del bloqueo. Nada en las declaraciones del fin de semana apunta en esa dirección.

Indicadores a vigilar: la comunicación formal de los mediadores cataríes, cualquier referencia de la Casa Blanca a un plazo concreto, el movimiento de medios aéreos estadounidenses hacia la región y los datos de tránsito efectivo de petroleros por Ormuz.

Noticia 2. La Starship alcanza la órbita: SpaceX despliega sus primeros satélites de nueva generación

Hechos

La Starship de SpaceX, el cohete más grande y potente jamás construido, alcanzó el lunes la órbita por primera vez en su decimocuarto vuelo desde 2023, lanzado desde Starbase, en Texas. Durante el ascenso se apagó uno de sus motores Raptor, hasta el punto de que la empresa llegó a anunciar brevemente que renunciaba a la inserción orbital; el control de vuelo cambió después de criterio, reencendió un único motor, alcanzó la órbita y desplegó los 26 satélites Starlink V3 que transportaba. Por precaución, la misión se acortó a unas tres horas, en lugar de las casi diez previstas.

Fue la primera misión de la Starship con carga útil operativa y la primera que genera ingresos. Los satélites V3 manejan diez veces más datos que la generación anterior, y SpaceX asegura que este vuelo equivalía en ancho de banda a unos veinte lanzamientos del Falcon 9. Starlink cuenta ya con unos 11.000 satélites en órbita y alrededor de 12 millones de clientes.

El próximo paso podría ser la captura de la nave por los brazos mecánicos de la torre de lanzamiento, una maniobra a la que Musk atribuye algo más de un cincuenta por ciento de probabilidades de éxito; si funciona, SpaceX volvería a utilizar la misma nave a finales de año o principios del próximo. La reutilización completa del sistema es la clave de su promesa económica: reducir el coste por kilogramo en órbita a una fracción del actual.

Como subraya The Economist, la capacidad de transportar satélites más grandes y avanzados convierte a la Starship en el eje de los planes de expansión de SpaceX y en el sostén de su valoración, que ronda los dos billones de dólares. La Starship es también el vehículo elegido por la NASA (National Aeronautics and Space Administration, Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio) para el regreso a la Luna. Elon Musk, primera persona del mundo con un patrimonio superior al billón de dólares tras la salida a bolsa de SpaceX en junio, sostiene que la nave está a dos o tres años de poder volar cada hora. SpaceX es, además, propietaria de la empresa de inteligencia artificial xAI.

Implicaciones

El espacio ha dejado de ser un escenario de prestigio para convertirse en infraestructura crítica de poder: comunicaciones, observación, navegación y defensa. La Starship multiplica la capacidad estadounidense en una escala que ninguna otra potencia puede igualar a corto plazo, y Ucrania demostró desde 2022 que una constelación privada puede influir en el curso de una guerra. China desarrolla sus megaconstelaciones Guowang y Qianfan y aspira a llevar astronautas a la Luna antes de 2030; la ventaja estadounidense es clara, pero no está garantizada sin continuidad política y presupuestaria.

El reverso del éxito es la concentración. Una parte creciente de la capacidad espacial, de la conectividad global y, a través de xAI, de la inteligencia artificial de Estados Unidos depende de una sola empresa controlada por un solo hombre, y la experiencia ucraniana mostró los riesgos de que decisiones de alcance estratégico recaigan en una voluntad privada. Europa, mientras tanto, contempla desde la barrera: el programa IRIS² (Infrastructure for Resilience, Interconnectivity and Security by Satellite, Infraestructura de Resiliencia, Interconectividad y Seguridad por Satélite) avanza con lentitud, y sin acceso propio al espacio la autonomía estratégica que se proclama en Bruselas es imposible.

La brecha europea merece una reflexión aparte. Europa fue pionera con Ariane, pero ha perdido la carrera de la reutilización y depende hoy, para buena parte de sus lanzamientos, de un proveedor estadounidense privado. En un contexto de guerra en el continente, de sabotajes rusos contra infraestructuras críticas y de dudas sobre la fiabilidad de los aliados, la falta de acceso autónomo al espacio es una vulnerabilidad estratégica que ningún presupuesto de defensa serio puede seguir ignorando.

Perspectivas y escenarios

Si la investigación del fallo de motor no revela problemas estructurales, SpaceX acelerará los lanzamientos operativos antes de fin de año y ensayará la recuperación de la nave, ampliando la ventaja de Starlink con efectos directos sobre la conectividad militar de Estados Unidos y sus aliados. Cabe esperar un debate creciente sobre la congestión orbital, en el que China y Rusia presentarán la supremacía estadounidense como una amenaza para el uso pacífico del espacio.

Noticia 3. Los bonos cierran su peor mes en dos años y las bolsas se tambalean

Hechos

La rentabilidad del bono estadounidense a diez años superó el lunes el 5,27 %, su nivel más alto en diecinueve años, tras subir casi 50 puntos básicos en septiembre, la mayor venta mensual de deuda en dos años. El bono a dos años roza el 5 % porque los operadores descuentan tres subidas más de la Fed (Federal Reserve, Reserva Federal) de aquí a mediados del próximo año. Los mercados de deuda de Japón, Corea del Sur y Australia también sufrieron presiones.

 

Rentabilidad bono a 10 años USA. Chart semanal

 

Rentabilidad bono a 2 años USA. Chart mensual

 

En Wall Street, solo la ampliación en 150.000 millones de dólares del programa de recompra de acciones de Nvidia limitó al 0,9 % la caída del Nasdaq. En China, el índice CSI300 sigue en mínimos de un año tras los planes estadounidenses de prohibir componentes chinos en los centros de datos. El dólar se encamina a una ganancia mensual y la falta de avances en Oriente Próximo mantiene el Brent en 106,60 dólares, según Reuters; The Economist lo sitúa ya por encima de los 107 dólares.

En Europa, la presidenta del BCE (European Central Bank, Banco Central Europeo), Christine Lagarde, sugirió que la subida de las rentabilidades de los bonos podría reducir la necesidad de nuevas subidas de tipos, porque el propio mercado está endureciendo las condiciones financieras. El BCE ha elevado su tipo de referencia dos veces este año para combatir la inflación y, aunque mantenga los tipos en su próxima reunión, a finales de octubre, los inversores siguen esperando más subidas antes de que termine el año.

En los mercados de divisas, el yen cotiza en torno a 157 por dólar después de que Tokio y Washington expresaran la semana pasada su preocupación conjunta por su debilidad, y el principal responsable de divisas japonés advirtió a los operadores de que deben tomarse en serio esa señal. El euro se mantiene en torno a 1,14 dólares y los mercados dan por segura una subida de tipos del RBA (Reserve Bank of Australia, Banco de la Reserva de Australia), seguida de otra antes de febrero.

Angus Hui, responsable de renta fija de Fullerton Fund Management en Singapur, advierte de que el mercado entra en un nuevo entorno: el coste de los intereses pesa cada vez más en los presupuestos de muchas economías desarrolladas, lo que tensiona las finanzas públicas y limitaría la recuperación de los bonos incluso en caso de desaceleración. A su juicio, las rentabilidades no volverán a los niveles muy bajos de años anteriores.

Implicaciones

La guerra de Irán ha cambiado el ciclo monetario mundial. Antes del 28 de febrero, la economía estadounidense avanzaba hacia una inflación más baja y la Fed recortaba tipos; hoy los mercados descuentan subidas. El encarecimiento de la energía se ha trasladado a la inflación y de ahí a los tipos, y la guerra, que se presentó como una operación breve, se ha convertido en un factor macroeconómico estructural. Es la dimensión económica de la tesis que este informe sostiene: al éxito táctico se contrapone un coste geopolítico y económico que nadie previó.

La coordinación entre bancos centrales se complica. La Fed se prepara para seguir subiendo tipos, el BCE busca una pausa apoyándose en el endurecimiento del mercado y el Banco de Japón afronta la debilidad del yen. Esa divergencia alimenta la volatilidad cambiaria y favorece al dólar como refugio, lo que encarece la energía y la deuda en dólares para el resto del mundo. La guerra ha convertido la política monetaria en una variable más del conflicto.

El riesgo más serio es fiscal. Con el bono a diez años por encima del 5 %, el servicio de la deuda de Estados Unidos, que ya supera el billón de dólares anuales, se convierte en una restricción estratégica que resta recursos a la defensa y a la competencia tecnológica con China. En Europa, Italia, Francia o España son especialmente vulnerables a un contagio de rentabilidades cuando deberían aumentar su gasto en defensa. La insinuación de Lagarde es reveladora: el BCE confía en que el mercado haga parte del endurecimiento, pero ese endurecimiento castiga más a quienes menos han saneado sus cuentas, y la situación política española, con una coalición más atenta a su propia supervivencia que a la consolidación fiscal, no es la mejor carta de presentación ante esa prueba.

La crónica revela, además, dos fracturas. La primera es tecnológica: la prohibición prevista de componentes chinos en los centros de datos profundiza el desacoplamiento pocos días después de una cumbre entre Trump y Xi que prometía distensión. La segunda es la concentración: que la recompra de un solo fabricante de chips baste para sostener un índice ilustra la dependencia de los mercados de la inversión en inteligencia artificial. Los países emergentes e importadores de energía, por su parte, sufren la tríada de dólar fuerte, petróleo caro y tipos altos que suele preceder a las crisis de deuda; Pakistán ya ha comunicado al FMI (International Monetary Fund, Fondo Monetario Internacional) que la guerra del Golfo frena su economía.

Perspectivas y escenarios

Mientras Ormuz siga cerrado y el Brent se mantenga por encima de los 100 dólares, la presión inflacionista impedirá cualquier relajación monetaria. El escenario central es una prolongación de los tipos altos hasta bien entrado 2027, con episodios de volatilidad en los mercados de deuda. Un acuerdo verificable sobre Ormuz provocaría un rápido descenso del crudo y un alivio de las rentabilidades; una reanudación de los bombardeos tras las elecciones tendría el efecto contrario. Los indicadores clave son los datos de inflación estadounidenses de las próximas semanas, las subastas del Tesoro, la reunión del BCE de finales de octubre y la evolución del diferencial de la deuda periférica europea.

Noticia 4. León XIV cierra su viaje a Francia: raíces cristianas de Europa, concesiones por la paz y advertencia sobre la inteligencia artificial

Hechos

El papa León XIV concluyó el lunes en Metz un viaje de cuatro días a Francia que le llevó a París, donde visitó la UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), y a Lourdes. El primer papa estadounidense recibió en el país más secularizado de Europa una acogida multitudinaria: unos 800.000 fieles en la misa de París y 80.000 jóvenes en el Stade de France. Antes de regresar a Roma se reunió en privado con Emmanuel Macron.

En Metz, ciudad de Robert Schuman, cuyo funeral se celebró en la misma catedral donde el Papa ofició la misa de clausura, León XIV pidió a Europa que recuerde sus raíces cristianas y que se abra a las personas de otras culturas que viven ya en ella, y condenó el uso del nombre de Dios para justificar la violencia. Ante dirigentes europeos denunció la «matanza inútil» que se produce a diario y pidió valentía en la negociación y disposición a renunciar a algunas posiciones en aras de la paz, en una alusión a Ucrania que muchos interpretaron como una invitación a que Kiev ceda territorio.

En la rueda de prensa del avión de regreso, el Papa expresó su preocupación por la acumulación de armas nucleares, afirmó que el gasto militar enriquece a unos pocos a través de una industria que promueve la guerra y se ofreció a invitar a Rusia y Ucrania a dialogar. Sobre la inteligencia artificial, dijo que no está «en modo pánico», pero que no se puede permanecer de brazos cruzados; insistió en que las advertencias de los expertos no son «noticias falsas» y criticó, sin nombrarlo, al presidente de Nvidia, Jensen Huang, por proponer salvaguardias técnicas mientras rechaza cualquier regulación. Su posición contrasta con la de Trump, que ha calificado de «engaño» esas preocupaciones y rechazó ante la ONU cualquier «esquema globalista» de control de la superinteligencia.

León XIV dedicó su primera encíclica, «Magnifica Humanitas», de mayo, a la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial; el inversor Peter Thiel le acusó la semana pasada de actuar como «tonto útil» del Partido Comunista de China. En el avión, el Papa sugirió también estudiar la relación entre el auge de la extrema derecha alemana y una religiosidad que las Iglesias de ese país no consideran auténticamente cristiana, calificó de «sistémica» la crisis de la vivienda a propósito del desahucio de una mujer española de 87 años y reconoció que algunas organizaciones de la Iglesia han sido abusivas «como sistema».

Implicaciones

La primera lectura es de poder blando. El primer papa estadounidense se ha convertido en la voz moral de mayor alcance en tres debates en los que su país ocupa hoy una posición distinta: la gobernanza de la inteligencia artificial, la libertad de prensa y el trato a los migrantes. Es una novedad geopolítica de primer orden, que explica la virulencia de ataques como el de Thiel.

En Metz, el mensaje sobre Europa merece una valoración positiva. Reivindicar las raíces cristianas del continente en la ciudad de Schuman, cuya visión de la integración europea era inseparable de su fe, recuerda que Europa no nació como un mercado, sino como un proyecto de reconciliación entre enemigos seculares. La invitación a abrirse a quienes proceden de otras culturas es compatible con la exigencia de legalidad, integración y respeto a los valores constitucionales: una Europa segura de su identidad es precisamente la que mejor puede acoger sin disolverse.

El viaje ha puesto también de relieve un fenómeno cultural de alcance político: el renacimiento católico entre los jóvenes de un país que había hecho de la laicidad un rasgo de identidad nacional. El Papa abordó sin rodeos cuestiones como el aborto o la reciente legalización de la eutanasia en Francia y, preguntado por si había cruzado la línea de la separación entre Iglesia y política, respondió que defender la vida y aplicar la doctrina social no es hacer política, sino aplicar el Evangelio. En una Europa que debate su identidad, esa demanda de sentido entre los jóvenes es un dato que ningún analista debería ignorar.

La cuestión ucraniana exige, con todo el respeto debido al Santo Padre, una discrepancia argumentada. La Santa Sede tiene una larga tradición de neutralidad y de mediación, y la expresión «matanza inútil» evoca la nota de paz de Benedicto XV de agosto de 1917. Sin embargo, una paz que obligue a la víctima a ceder territorio al agresor no sería justa ni duradera: premiaría la conquista por la fuerza y alentaría nuevas agresiones, como enseña la experiencia de Múnich en 1938. Del mismo modo, el rearme europeo no es la expresión de una industria que promueve la guerra, sino la respuesta tardía y necesaria a una amenaza real; como enseñaba Vegecio, quien desea la paz debe prepararse para la guerra, porque la disuasión es la forma más eficaz de evitarla. La preocupación papal por la proliferación nuclear, en cambio, es plenamente compartible.

En inteligencia artificial, la posición del Papa coincide con la que defiende este informe: ni pánico ni pasividad, sino responsabilidad y reglas. La paradoja es que su discurso sobre el control humano converge en las palabras con el de Pekín, que defendió en la ONU un marco de gobernanza global. La Santa Sede debe evitar que esa coincidencia sea instrumentalizada por un régimen que usa la inteligencia artificial para la vigilancia masiva y que mantiene bajo control político a la Iglesia china, en virtud de un acuerdo sobre el nombramiento de obispos que sigue siendo controvertido.

Las palabras sobre la extrema derecha alemana son, por último, pertinentes. La instrumentalización de una religiosidad identitaria por movimientos extremistas es un fenómeno real en varios países europeos, y la condena de todo extremismo, de derecha y de izquierda, debe hacerse con la misma firmeza.

Perspectivas y escenarios

Es probable que la Santa Sede intente concretar su ofrecimiento de mediación entre Rusia y Ucrania, con escasas posibilidades de éxito mientras el Kremlin mantenga sus objetivos maximalistas; la reacción de Kiev a las palabras de Metz será un indicador relevante. La comisión vaticana sobre inteligencia artificial ganará protagonismo en el debate internacional, y cabe esperar nuevas fricciones entre el Papa y la Administración Trump en materia de inteligencia artificial y migración. Un eventual viaje a Alemania, que el Pontífice no descartó, tendría una fuerte carga política por el contexto del auge de la AfD.

Noticia 5. La crisis del gasóleo en Estados Unidos y la tentación de prohibir su exportación

Hechos

A pocas semanas de las elecciones, el gasóleo ronda en Estados Unidos el máximo histórico de 6,50 dólares por galón, con fuerte impacto sobre agricultores y transportistas. El 22 de septiembre, Trump dijo que quería prohibir su exportación; la Casa Blanca ha negado después que la medida sea inminente, pero los operadores apuestan por alguna restricción, y el gasóleo mayorista estadounidense cotiza con un descuento creciente respecto al europeo.

Según The Economist, el Brent por encima de los 107 dólares volverá a encarecer el combustible, y la prohibición podría resultar contraproducente: como las refinerías obtienen gasóleo, gasolina y queroseno del mismo barril, un veto a la exportación de gasóleo llenaría los depósitos y obligaría a reducir la producción de los tres.

Implicaciones

La propuesta ilustra el choque entre la lógica electoral y la económica. Agricultores y transportistas son parte esencial de la base republicana, pero la experiencia enseña que los controles sobre la energía agravan los problemas que pretenden resolver: los controles de precios de la era Nixon provocaron escasez, y la prohibición de exportar crudo de 1975 no se levantó hasta 2015, tras demostrarse que distorsionaba el mercado sin proteger al consumidor. Como advierte The Economist, el remedio podría encarecer precisamente lo que el presidente quiere abaratar.

El gasóleo es, además, el combustible de la economía real: mueve los camiones, la maquinaria agrícola y buena parte del transporte de mercancías. Su encarecimiento se traslada con rapidez a los precios de los alimentos y de los bienes de consumo, y alimenta la inflación que obliga a la Fed a subir tipos. La crisis del gasóleo y la de los bonos son, en realidad, dos caras de la misma crisis energética provocada por el cierre de Ormuz, y ambas llegan en el peor momento político para la Casa Blanca.

La dimensión internacional es igualmente relevante. Desde el embargo europeo a los productos refinados rusos, en vigor desde febrero de 2023, y con las refinerías del Golfo afectadas por el cierre de Ormuz, Europa depende más del gasóleo estadounidense, igual que México, Brasil y buena parte de Iberoamérica. Una prohibición trasladaría la crisis a los aliados y ofrecería a Rusia y a China un argumento sobre la escasa fiabilidad de Estados Unidos como proveedor. En el fondo, es otra consecuencia imprevista de la guerra de Irán: mientras Ormuz siga cerrado, ninguna medida administrativa aliviará los precios de forma sostenible.

Perspectivas y escenarios

Lo más probable es que la Casa Blanca evite una prohibición total y recurra a medidas limitadas, como licencias de exportación o liberación de reservas, manteniendo la amenaza como instrumento político hasta las elecciones. Los indicadores a vigilar son el diferencial del gasóleo entre Estados Unidos y Europa, las existencias de destilados y cualquier orden ejecutiva sobre exportaciones.

III. Rack de Medios

Reuters. Marca la agenda con tres piezas de peso: la crónica de Trevor Hunnicutt, Yomna Ehab y Menna Alaa El-Din sobre la insistencia iraní en la vía diplomática, que incorpora la declaración de un alto responsable sobre la inflexibilidad nuclear; la crónica de Joey Roulette y Steve Nesius desde Starbase, y el análisis de mercados de Tom Westbrook desde Singapur, que conecta el petróleo, los bonos y la dependencia de las bolsas de la inversión en inteligencia artificial.

The Wall Street Journal. Adelantó el rechazo de Trump a la propuesta iraní y aportó el dato más relevante de la semana: el presidente ve probable una nueva campaña de bombardeos después de las elecciones de noviembre.

CBS. La entrevista de «Face the Nation» a Pezeshkian ofrece la versión amable del régimen, desmentida por las declaraciones de otros responsables iraníes sobre el programa nuclear.

Asharq Al-Awsat y Al Arabiya. Los dos grandes medios de capital saudí reproducen con amplio despliegue la crónica de Reuters sobre Irán, incluida la precisión de Araqchi de que los mediadores no han transmitido ningún rechazo oficial.

CNN, NBC News y ABC News. Cubren el vuelo de la Starship con tono de celebración y destacan el despliegue de los satélites y la comparación con veinte lanzamientos del Falcon 9, sin eludir el fallo de motor ni la decisión de acortar la misión.

America, Axios y France 24. Ofrecen la cobertura más completa de la rueda de prensa papal: la revista jesuita estadounidense America detalla las respuestas sobre inteligencia artificial, Ucrania, el rearme y la extrema derecha alemana; Axios subraya el contraste con Trump, y France 24 destaca el mensaje europeo de Metz y la despedida con honores militares.

Vatican News y CNN. La cobertura vaticana insiste en el legado de Schuman y en la acogida multitudinaria; CNN destaca el recibimiento de «superestrella» en un país secularizado y el perfil más personal del primer papa estadounidense.

The Economist. Su resumen diario aporta tres elementos que enriquecen el análisis: la insinuación de Lagarde sobre el efecto de las rentabilidades en la política del BCE, el papel de la Starship como sostén de la valoración de SpaceX y un análisis especialmente lúcido sobre por qué una prohibición de exportar gasóleo podría volverse contra Trump.

Truth Social. La red del presidente estadounidense vuelve a ser fuente primaria: el mapa de Ormuz como «nuevo territorio de Estados Unidos» es, por sí solo, una noticia diplomática.

iv. Semáforo de Riesgos

RiesgoNivelTendenciaComentario
Reanudación de los bombardeos contra Irán tras el 3 de noviembre🔴🔴 CRÍTICOAl alzaTrump la ve probable, según The Wall Street Journal; represalias sobre el Golfo e Índico.
Bloqueo de la negociación sobre Ormuz🔴🔴 CRÍTICOEstableRechazo estadounidense; Irán sin flexibilidad nuclear ni en la secuencia.
Precio del crudo por encima de 100 dólares🔴🔴 CRÍTICOAl alzaBrent por encima de 107 dólares sin avances diplomáticos.
Restricciones a la exportación de gasóleo estadounidense🔴 ALTOAl alzaGasóleo cerca de 6,50 dólares/galón; riesgo para Europa e Iberoamérica.
Endurecimiento monetario y tensión en la deuda soberana🔴 ALTOAl alzaBono a diez años por encima del 5,27 %; tres subidas de la Fed descontadas.
Contagio a la deuda periférica europea y a emergentes🔴 ALTOAl alzaItalia, Francia y España expuestas; Pakistán ya acusa el golpe.
Riesgos de la inteligencia artificial sin marco regulador🔴 ALTOAl alzaWashington lo califica de «engaño»; el Papa pide no quedarse de brazos cruzados.
Presión para concesiones territoriales en Ucrania🔴 ALTOAl alzaLectura dominante del llamamiento papal en Metz; riesgo de premiar la agresión.
Desacoplamiento tecnológico EEUU-China🟡 MODERADOAl alzaProhibición prevista de componentes chinos en centros de datos.
Concentración del poder espacial en una empresa privada🟡 MODERADOAl alzaSpaceX domina lanzamientos, conectividad y, vía xAI, parte de la IA.
Descrédito jurídico por el mapa de Ormuz🟡 MODERADOEstableDebilita el argumento occidental de la libertad de navegación.
Ventaja espacial y lunar de Estados Unidos🟢 OPORTUNIDADMejoraPrimera órbita de la Starship y despliegue de satélites V3.
Liderazgo moral de la Santa Sede en la gobernanza de la IA🟢 OPORTUNIDADMejora«Magnifica Humanitas» y la comisión vaticana como referencia internacional.

🔴🔴 Doble Rojo: crítico 🔴 Rojo: alto 🟡 Amarillo: moderado  🟢 Verde: oportunidad

V. Comentario Editorial

Riesgo, incertidumbre y responsabilidad

En 1921, el economista de Chicago Frank Knight publicó «Risk, Uncertainty and Profit», un libro que sigue siendo lectura obligada en las facultades de economía. Su distinción central es sencilla y profunda: el riesgo es aquello cuya probabilidad puede calcularse y, por tanto, asegurarse y ponerse en precio; la incertidumbre es aquello que escapa a todo cálculo, porque no existen precedentes ni distribuciones de probabilidad fiables. Los mercados, las aseguradoras y los Estados saben gestionar el riesgo. La incertidumbre, en cambio, exige algo más difícil: juicio, instituciones y responsabilidad.

La jornada de ayer ofrece un catálogo de incertidumbres disfrazadas de riesgos. Los mercados de deuda intentan poner precio a una guerra cuyo desenlace depende del calendario electoral de un solo país y de las luchas internas de un régimen opaco. El bono a diez años en su máximo de diecinueve años no refleja solo la inflación, sino la incapacidad de calcular cuánto durará el cierre de Ormuz. La amenaza de prohibir la exportación de gasóleo, que podría reducir la oferta de todos los combustibles, es otra forma de responder a la incertidumbre con improvisación. La amenaza implícita de reanudar los bombardeos después de noviembre, filtrada a la prensa, no reduce la incertidumbre: la aplaza y la agrava, porque da a Teherán cinco semanas para prepararse y a los mercados cinco semanas para especular.

El debate sobre la inteligencia artificial lleva la distinción de Knight a su extremo. Quienes conocen mejor la tecnología advierten de que sus sistemas pueden desarrollar capacidades no previstas y de que sus consecuencias podrían ser graves; el presidente de la primera potencia mundial califica esas advertencias de engaño, y parte de la industria sostiene que la seguridad es un problema de ingeniería y no de ley. Frente a ambos extremos, León XIV ha encontrado ayer, en el avión que le devolvía de Francia, la fórmula justa: ni pánico ni pasividad. Es el reconocimiento de que la inteligencia artificial avanzada pertenece al terreno de la incertidumbre y no al del riesgo, y de que la incertidumbre no se gestiona negándola.

El filósofo alemán Hans Jonas, que huyó del nazismo y combatió en la Brigada Judía del ejército británico, dedicó su obra más influyente, «El principio de responsabilidad», publicada en 1979, precisamente a este dilema. Jonas sostuvo que la técnica moderna había multiplicado el alcance de la acción humana hasta el punto de que la ética tradicional, pensada para consecuencias próximas y previsibles, resultaba insuficiente, y formuló un nuevo imperativo: «Obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la Tierra». Propuso también lo que llamó una «heurística del temor»: cuando las consecuencias posibles de una tecnología son irreversibles y de alcance planetario, la prudencia exige dar más peso al pronóstico desfavorable que al favorable.

La prudencia de Jonas tiene, sin embargo, un límite que conviene precisar, y la jornada de ayer lo ilustra. En Metz, León XIV pidió valentía para negociar y disposición a renunciar a algunas posiciones en aras de la paz. La heurística del temor aconseja evitar lo irreversible, pero pocas cosas son tan irreversibles como la recompensa a la agresión: una paz que consagre la conquista por la fuerza no reduce la incertidumbre, la multiplica, porque enseña a todos los revisionistas del planeta que la fuerza paga. Chamberlain creyó en 1938 que evitaba el peor pronóstico y lo hizo inevitable. La responsabilidad, en el sentido de Jonas, no consiste en ceder ante quien amenaza, sino en construir la disuasión que hace innecesaria la guerra. En eso, y con todo el respeto debido al Santo Padre, la vieja máxima de Vegecio sigue siendo más eficaz que cualquier llamamiento a la renuncia.

La crisis del gasóleo ofrece la versión doméstica del mismo dilema. Ante un problema cuyo origen es una incertidumbre geopolítica, el cierre de Ormuz, la tentación es responder con una medida administrativa que prometa certeza inmediata. The Economist ha explicado por qué fracasaría: el refino no permite separar un combustible de los demás, y retener el gasóleo reduciría también la gasolina y el queroseno. Knight lo habría reconocido de inmediato: las decisiones tomadas para aparentar control sobre lo incontrolable suelen crear riesgos nuevos. La insinuación de Lagarde, que confía en que el mercado haga parte del trabajo del banco central, revela la otra cara de la moneda: también las instituciones más sólidas administran hoy la incertidumbre con más esperanza que certeza.

La heurística de Jonas no es una invitación al miedo paralizante ni al rechazo del progreso. La Starship que alcanzó ayer la órbita es un logro extraordinario de la ingeniería y de la iniciativa privada, y la inteligencia artificial encierra un potencial inmenso para la medicina, la ciencia y la prosperidad. La cuestión no es si avanzar, sino cómo convertir la incertidumbre en riesgo gobernable. Esa conversión tiene nombre: instituciones. En Irán, significa verificación antes que confianza, secuencias que no premien al que extorsiona y respeto escrupuloso del derecho del mar, incluido por parte de quien reivindica su defensa. En la economía, significa disciplina fiscal que devuelva a los Estados margen de maniobra. En el espacio, significa que Europa deje de proclamar su autonomía estratégica y empiece a construirla. En la inteligencia artificial, significa que los Parlamentos democráticos legislen los límites que hoy se dejan a la buena voluntad de las propias empresas, antes de que lo haga el azar.

Las democracias liberales tienen una ventaja decisiva sobre sus rivales autoritarios: la capacidad de corregir sus errores mediante el debate público, la independencia judicial y la alternancia. Esa ventaja solo existe si se ejerce. Cuando la política exterior se decide según el calendario electoral, la gobernanza tecnológica se delega en las propias empresas y la política fiscal ignora el precio del dinero, las democracias renuncian precisamente a lo que las hace superiores. El mundo que describe la jornada de ayer no es más peligroso por la existencia de riesgos, sino por la tentación de tratar la incertidumbre como si fuera un simple riesgo más. Knight nos enseñó a distinguirlos. Jonas nos enseñó qué hacer cuando lo que está en juego es irreversible. La responsabilidad de aplicarlo es nuestra.

Gustavo de Arístegui y San Román

Diplomático

Exembajador de España

Escritor

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