I. INTRODUCCIÓN
Este informe es monográfico. Lo dedicamos a un fenómeno que consideramos uno de los más graves de la última década en Europa: los efectos tóxicos, disolventes y desestabilizadores de la extrema izquierda y de la izquierda radicalizada en la política del continente. El detonante es inmediato. El sábado 17 de octubre de 2026, grupos de ultraizquierda incendiaron el ayuntamiento histórico de Limoges, invadieron el de Marsella, asaltaron la residencia de la prefecta de Gironda y saquearon cerca de 1.500 comercios en una decena de ciudades francesas. Jean-Luc Mélenchon culpó en exclusiva al Gobierno y la derecha republicana ya plantea la disolución de La France insoumise.
El fenómeno, sin embargo, es continental. Un mes antes, el 20 de septiembre, Die Linke, heredera jurídica del partido único de la República Democrática Alemana, ganó las elecciones de Berlín. Italia concentra la práctica totalidad del terrorismo anarquista de la Unión. En España la anomalía es otra y más profunda: la extrema izquierda se desvanece en las urnas porque el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) ha ocupado su espacio ideológico, a seis semanas de unas elecciones generales anticipadas.
El análisis monográfico de la sección II se articula en seis bloques:
- Francia y la neocomuna
- Alemania e Italia
- La anomalía española
- Los aliados exteriores y la convergencia entre el wokismo y el islamismo radical
- Los métodos y la orquestación de la insurrección
- La crisis de unas clases políticas sin sentido de Estado
Como en el informe monográfico del 11 de septiembre, las noticias más relevantes de las últimas 24 horas se recogen en el Rack de Medios y en el Semáforo de Riesgos.
Dejamos sentada desde el principio nuestra posición. Rechazamos los extremismos de derecha y de izquierda con la misma firmeza: los neonazis son tan repugnantes, tan violentos y tan monstruosos como los insurrectos de la ultraizquierda. La diferencia que este informe documenta es otra. Las derechas democráticas europeas han roto con sus extremos; buena parte de la izquierda europea, con la excepción de la socialdemocracia moderada que sobrevive en el norte del continente, no ha roto con los suyos.
II. ANÁLISIS MONOGRÁFICO: LA IZQUIERDA RADICAL CONTRA LA DEMOCRACIA EUROPEA
1. Francia: la neocomuna del 17 de octubre y la deriva de La France insoumise
Hechos
La convocatoria nació de la carestía de la vida y de la subida de los carburantes, con un llamamiento en las redes sociales a resucitar a los chalecos amarillos y semanas de bloqueos de institutos. El Ministerio del Interior contó 550.000 manifestantes; los organizadores, 800.000. Varios miles de radicales de la ultraizquierda y de los autónomos, la militancia insurreccional sin partido, convirtieron la jornada en un asalto a los símbolos del Estado. El balance, todavía provisional, oscila según las fuentes entre las 1.800 detenciones que da el Gobierno y las 2.400 que cifra Reuters, con más de 500 policías, gendarmes y bomberos heridos, casi un millar según la agencia británica, y un manifestante muerto por una parada cardiaca. En Limoges, según The Wall Street Journal, el ayuntamiento ardió con funcionarios todavía en su interior.
En Limoges, hacia las 17:00, un grupo rompió las cristaleras del Hôtel de Ville, monumento histórico inaugurado el 14 de julio de 1883, e incendió la planta baja; el campanario de 43 metros se derrumbó a las 21:19. En Marsella fue invadido el ayuntamiento y derribado el busto de Marianne. En Lyon, el alcalde ecologista Grégory Doucet reconoció que pasó miedo y temió por la vida de sus agentes y de los lioneses. En Lyon ardió además el pabellón de turismo de la plaza Bellecour, de 1852, y la ciudad sufrió saqueos hasta el domingo. En Burdeos fue saqueada la boutique de Louis Vuitton y asaltada la residencia de la prefecta, con intervención del RAID (Recherche, Assistance, Intervention, Dissuasion, Búsqueda, Asistencia, Intervención, Disuasión), la unidad de élite de la Policía Nacional.
En Angers, la prefectura sufrió un conato de incendio, y la web de LR (Les Républicains, Los Republicanos) fue pirateada con la amenaza de publicar los datos de sus afiliados. Los métodos revelan organización: bloques negros (black bloc, unidades de choque encapuchadas y vestidas de negro), mensajería cifrada, alrededor de mil puntos de acción en Telegram y una aplicación bautizada Waze del 17 de octubre para geolocalizar a la policía. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, atribuyó la violencia a varios miles de individuos de ultraizquierda y el domingo presentó su dimisión, que Emmanuel Macron rechazó por la continuidad del mando. El presidente sentenció: Nada lo justifica, nada lo explica, nada lo excusa. El primer ministro, Sébastien Lecornu, apuntó directamente al líder de LFI: No se puede llamar a cesar las violencias mientras se dan excusas a quienes las cometen.
Mélenchon reaccionó en tres tiempos. El sábado acusó a las televisiones de inundar las pantallas de imágenes de violencia mientras, según él, todo se desarrolla con calma. El domingo sentenció: La culpa es del Gobierno, solo él es responsable de todo esto. Admitió que incendiar el ayuntamiento de Limoges es un crimen, pero acusó al mando aberrante de haber abierto la puerta al caos y añadió en LCI: Nosotros no dirigimos el movimiento popular. Según Le Figaro, llegó a presentar la movilización juvenil como más potente que Mayo del 68, y sus lugartenientes, sometidos a una disciplina de combate, se erigieron en cascos blancos entre la policía y los manifestantes. El 1 de octubre, Bruno Retailleau, presidente de LR, había calificado a LFI (La France insoumise, La Francia Insumisa) de partido absolutamente sedicioso y planteado su prohibición. El domingo, el eurodiputado François-Xavier Bellamy fue más lejos: Hay que disolver La France insoumise. Jordan Bardella, presidente del RN (Rassemblement national, Agrupación Nacional), sostuvo hoy que LFI empuja a la guerra civil y llamó a los alborotadores su brazo armado, aunque prefiere combatirla en el terreno de las ideas y no pide su disolución.
Implicaciones
Lo ocurrido es, en sentido estricto, una neocomuna. Entre marzo y mayo de 1871, los insurrectos de la Comuna de París proclamaron un poder revolucionario frente al Gobierno legítimo e incendiaron el Ayuntamiento de París y el palacio de las Tullerías. Siglo y medio después, el incendio de Limoges reproduce el mismo gesto: atacar la casa común para negar la legitimidad de la República. No es casual. Probablemente ningún país de Europa occidental acumula desde la Alta Edad Media una historia tan larga de guerras civiles y revoluciones: la cruzada contra los albigenses, armañacs contra borgoñones, la matanza de San Bartolomé, la Fronda, el Terror y la Vendée, 1830, 1848, la Comuna, febrero de 1934, la depuración de la Liberación, la OAS (Organisation de l’armée secrète, «Organización del Ejército Secreto») y Mayo del 68. La ultraizquierda se reconoce heredera de esa tradición.
Mélenchon no se ha limitado a no condenar la violencia: la ha legitimado. Quien declara que el único responsable es el Gobierno exculpa a quienes la cometen y la presenta como respuesta comprensible a la opresión. No es nuevo: en 2022 resumió su doctrina en «la policía mata», y en 2023 se negó a llamar a la calma durante los disturbios por la muerte de Nahel con tal obstinación que el secretario nacional del Partido Comunista Francés, Fabien Roussel, se desmarcó: «Me niego a legitimar esta violencia». El diputado de LFI Raphaël Arnault es cofundador de La Jeune Garde («La Joven Guardia»), grupo antifascista de choque disuelto por el Estado, y uno de sus asistentes figuraba entre los detenidos por la muerte a golpes del militante identitario Quentin Deranque en Lyon, en febrero. LFI ya no es una izquierda populista que se excede en las formas: se ha situado en el campo de la izquierda irredenta, revolucionaria y violenta.
Perspectivas y escenarios
El escenario más probable es la repetición, y el contagio ya ha empezado: Euronews informa de disturbios paralelos en Bélgica, Italia y Portugal. La jornada sindical del 5 de noviembre, el debate presupuestario que toda la izquierda promete censurar y unas presidenciales en abril de 2027, con Marine Le Pen en cabeza y Mélenchon como probable rival de segunda vuelta, ofrecen nuevas ocasiones a la ultraizquierda. La disolución de LFI es jurídicamente muy difícil: el artículo L. 212-1 del Código de la Seguridad Interior, aplicado ya a La Jeune Garde, exige probar que el grupo provoca manifestaciones armadas o atenta contra el orden público, y la Constitución protege especialmente a los partidos. Pero que el debate se plantee es un hecho político de primera magnitud: en una democracia consolidada solo se discute la disolución de un partido cuando este se ha colocado fuera del consenso constitucional. Si se acreditara que LFI o sus cargos promueven, financian o encubren la violencia, la disolución dejaría de ser un debate para convertirse en una obligación.
2. Alemania e Italia: los herederos del Muro y la tradición de los años de plomo
Hechos
El 20 de septiembre, Die Linke (La Izquierda) ganó las elecciones de Berlín con el 25,7 % de los votos, frente al 18,8 % de la CDU (Christlich Demokratische Union). El 17 de octubre cerró con los Verdes y el SPD (Sozialdemokratische Partei Deutschlands, Partido Socialdemócrata de Alemania) unas conversaciones exploratorias que prevén socializar las empresas con 10.000 viviendas o más. Su candidata, Elif Eralp, puede convertirse en la primera alcaldesa-gobernadora de la Linke. Su nuevo copresidente, Luigi Pantisano, declaró que no veía diferencia entre la CDU, la AfD (Alternative für Deutschland, Alternativa para Alemania) y los propios fascistas.
En la calle, el 3 de enero de 2026 la Vulkangruppe -células anarquistas berlinesas que desde 2011 incendian cables y torres eléctricas y firman con nombres de volcanes islandeses- dejó sin luz durante cuatro días, en pleno invierno, a unos 45.000 hogares y más de 2.000 empresas. Antifa Ost (Antifa del Este), la célula de Leipzig que atacaba a martillazos a quienes consideraba neonazis, ha visto condenada en firme en Budapest a la alemana Maja T. a siete años. El servicio de inteligencia interior alemán, la BfV (Bundesamt für Verfassungsschutz, Oficina Federal de Protección de la Constitución), contó en 2025 42.200 extremistas de izquierda, 11.600 de ellos orientados a la violencia. En Italia se registraron 11 de los 12 atentados de extrema izquierda y anarquistas que Europol, la agencia policial de la Unión, contabilizó en 2025, obra sobre todo de la FAI-FRI (Federazione Anarchica Informale – Fronte Rivoluzionario Internazionale, «Federación Anarquista Informal – Frente Revolucionario Internacional»), designada organización terrorista por Estados Unidos en noviembre de 2025.
Implicaciones
Die Linke es la heredera jurídica directa del SED (Sozialistische Einheitspartei Deutschlands, Partido Socialista Unificado de Alemania), el partido único que gobernó la RDA desde 1949 hasta 1989: el verdadero partido comunista prosoviético, instrumento de la ocupación soviética y ejecutor de la división de Alemania. Ese partido aplastó con los tanques soviéticos la sublevación obrera de 1953, levantó el Muro en agosto de 1961, partió la ciudad en dos durante veintiocho años y mantuvo a los berlineses del Este bajo la vigilancia de la Stasi. Al menos 140 personas murieron en el Muro de Berlín y otras 327 en el resto de la frontera interalemana. Que los berlineses —precisamente ellos— hayan convertido en primera fuerza a los herederos de quienes los encerraron y los asesinaron es un resultado incomprensible y, moralmente, casi repugnante. Ningún heredero del partido nazi podría soñar con gobernar una capital europea; los herederos del partido del Muro se disponen a gobernar Berlín con verdes y socialdemócratas, y casi nadie se escandaliza.
Que las víctimas de Antifa Ost fueran en parte neonazis no atenúa nada. Los neonazis que cada febrero exaltan en Budapest a las Waffen SS en el llamado Día del Honor son tan repugnantes, tan violentos y tan monstruosos como quienes los atacan a martillazos. Unos y otros son exactamente lo mismo: dos totalitarismos que se presentan como antagónicos y comparten el desprecio por la democracia liberal, el culto a la violencia y, con frecuencia, el antisemitismo y la fascinación por el Kremlin. El salto de la ultraizquierda alemana al sabotaje de infraestructuras críticas coincide, además, con el tipo de objetivo que buscan los servicios rusos en su guerra híbrida contra Europa.
Perspectivas y escenarios
Un gobierno de la Linke en Berlín será el laboratorio de las expropiaciones de vivienda y de la ruptura con la Bundeswehr en las escuelas. La BSW (Bündnis Sahra Wagenknecht, «Alianza Sahra Wagenknecht»), el populismo prorruso escindido de la Linke, se desintegra, mientras la Unión de Friedrich Merz cae al 19,6 %, más de ocho puntos por detrás de AfD: el centro alemán se vacía por los dos lados. En Italia, la izquierda radical parlamentaria es pequeña —AVS (Alleanza Verdi e Sinistra, «Alianza Verdes e Izquierda») ronda el 6,3 %—, pero convive con la tradición violenta más arraigada de Europa occidental, heredera de los «años de plomo». Su eurodiputada Ilaria Salis, procesada en Hungría por las agresiones de 2023, conservó la inmunidad por un solo voto, 306 contra 305.
3. La anomalía española: el PSOE ocupa el espacio de la extrema izquierda
Hechos
La extrema izquierda española nació del asamblearismo revolucionario del 15M: la acampada de la Puerta del Sol de mayo de 2011 fue la incubadora de Podemos, fundado por profesores de la Universidad Complutense que habían asesorado al régimen chavista a través de la fundación CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales). Desde entonces ha amparado la violencia callejera en cada episodio decisivo. En febrero de 2021, mientras ardían contenedores y se saqueaban tiendas en Barcelona por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél, el portavoz de Unidas Podemos, cuyo partido estaba en el Gobierno, apoyó a los jóvenes antifascistas de las calles. Dos meses después, el boicot violento a un mitin de Vox en Vallecas dejó 35 heridos, 21 de ellos policías, y Pablo Iglesias culpó a Vox. Sumar obtuvo 31 escaños en 2023; las encuestas le dan hoy entre 5 y 9. Su líder, la vicepresidenta Yolanda Díaz, renunció en febrero a ser candidata. Podemos, el PCE (Partido Comunista de España) y Sumar concurren divididos a las elecciones del 29 de noviembre. Sin embargo, la extrema izquierda sigue sentada en el Consejo de Ministros. Desde el 26 de septiembre, el Sindicato de Inquilinas mantiene una acampada en la Puerta del Sol, en el mismo lugar que en 2011; el ministro de Cultura y portavoz de Sumar,
Ernest Urtasun, agradeció a los acampados lo que hacían y les animó a seguir movilizados, y la vicepresidenta llamó a mantener la presión de la calle contra los decretos de su propio Gobierno.
El 22 de mayo de 2024, Yolanda Díaz cerró un vídeo con la consigna Palestina será libre desde el río hasta el mar, el lema de los documentos de Hamás que niega la existencia de Israel. El 7 de octubre de 2023, el mismo día de la matanza, el PCE proclamó que los pueblos ocupados «tienen el derecho y el deber de defenderse» y redujo el atentado a «los sucesos». En junio de 2024, en una jornada de Unidas Podemos en el Congreso a la que asistió Ione Belarra, la matanza fue calificada de «valiente iniciativa de la resistencia». Ernest Urtasun y Sira Rego, hoy ministros, votaron en 2023 contra la resolución del Parlamento Europeo que condenaba a Hamás. Sobre Rusia, Podemos e Izquierda Unida votaron en 2019 contra nuevas sanciones; en abril de 2022, el secretario general del PCE, Enrique Santiago, atribuyó la guerra a la expansión de la OTAN sin condenar a Moscú; Sumar rechazó en 2024 el paquete de 1.129 millones en armas para Ucrania, se sumó en 2025 a la manifestación contra el rearme y condiciona cualquier despliegue en Ucrania a un mandato de Naciones Unidas, es decir, al veto ruso.
La corrupción completa el cuadro. El Supremo condenó el 22 de junio a José Luis Ábalos, exministro y exsecretario de Organización del PSOE, a 24 años de prisión: sobornos mensuales de 10.000 euros, 13 millones de mascarillas adjudicadas en plena pandemia a una empresa del comisionista Víctor de Aldama y empleos públicos para mujeres de su entorno. Su sucesor, Santos Cerdán, pasó casi cinco meses en prisión provisional por presuntas comisiones de obra pública. El fiscal general del Estado fue condenado por el Supremo; la esposa del presidente, enviada a juicio; su hermano, condenado en primera instancia; el expresidente Zapatero, imputado en el rescate de Plus Ultra.
Implicaciones
España es el único gran país de la Unión en el que la extrema izquierda más dura de Europa occidental —hija del asamblearismo revolucionario del 15M, aliada objetiva del Kremlin y complaciente con Hamás— se sienta en el Gobierno. Su derrumbe electoral no significa que sus ideas hayan retrocedido, sino que el PSOE las ha hecho suyas: alianza con Bildu y el separatismo, ofensiva contra los jueces bajo la etiqueta importada del «lawfare» (supuesta persecución política por vía judicial), complacencia con el chavismo y un discurso sobre Gaza más próximo al de la izquierda radical que al de sus homólogos europeos. El 16 de octubre, la socialdemócrata danesa Mette Frederiksen pidió a Bruselas que examine la regularización de 600.000 inmigrantes decidida por Madrid.
No es una anomalía en la historia del socialismo español, sino un regreso a sus orígenes. El 7 de julio de 1910, Pablo Iglesias Posse advirtió a Antonio Maura en el Congreso de que su partido estaba dispuesto a llegar «hasta el atentado personal»; en 1917 promovió una huelga general revolucionaria; en octubre de 1934 se alzó en armas contra la legalidad republicana; y el 13 de julio de 1936 José Calvo Sotelo fue asesinado por un grupo dirigido por un capitán vinculado al PSOE, con un escolta del dirigente socialista Indalecio Prieto como autor de los disparos. Con sus defectos graves, el felipismo fue la excepción socialdemócrata, no la regla. El sanchismo ha cerrado ese paréntesis.
Perspectivas y escenarios
Las encuestas privadas otorgan a PP y Vox entre 196 y 208 escaños, muy por encima de la mayoría absoluta de 176; el ElectoPanel del 18 de octubre deja a Podemos con un solo escaño, al borde de quedar fuera del Congreso. Solo el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) da ventaja al PSOE. El escenario más probable es una mayoría de centroderecha, y con ella el riesgo de una movilización contra la legitimidad del resultado, con el marco del «antifascismo» ya fijado por el presidente del Gobierno al hablar de «coalición ultraderechista» y una huelga general de 24 horas convocada por CCOO (Comisiones Obreras) y UGT (Unión General de Trabajadores) para el 11 de noviembre, en plena campaña, la primera de ambos sindicatos desde 2012. Manuela Bergerot, de Más Madrid, ya ha advertido de que «no va a haber paz en las calles» si gobiernan el PP y Vox. Los precedentes existen: el cerco a las sedes del PP el 13 de marzo de 2004, «Rodea el Congreso» en 2012 y la «alerta antifascista» de Pablo Iglesias tras las elecciones andaluzas de 2018. El 17 de octubre francés es un ensayo general de lo que puede ocurrir en España. A ello se suma la polémica sobre el censo: el Defensor del Pueblo, el exministro socialista Ángel Gabilondo, ha recurrido ante el Constitucional la suspensión, acordada por el Supremo, del voto de 163.020 nacionalizados por la llamada «ley de nietos».
4. Los aliados exteriores y la convergencia entre el wokismo y el integrismo islamista
Hechos
En octubre de 2024, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo consideró veraz que Podemos se había financiado con dinero de las dictaduras iraní y venezolana, aunque sin declarar ilegal esa financiación. El 18 de junio de 2008, el Tesoro estadounidense sancionó al diplomático venezolano Ghazi Nasr al Din por facilitar viajes y fondos a la organización terrorista Hizbulá; la conexión de Hizbulá con Cuba, en cambio, carece de pruebas públicas. El 31 de julio de 2025, catorce Estados, España entre ellos, denunciaron que los servicios iraníes recurren a organizaciones criminales para atentar en suelo europeo. LFI votó en bloque en marzo de 2025 contra el refuerzo del apoyo francés a Ucrania. Responsable de Relaciones Internacionales del PCE, Manu Pineda declaró en Beirut, dos semanas después del 7 de octubre, en palabras difundidas por Al Manar, la televisión de Hizbulá, que Israel es una «entidad criminal, terrorista». Pineda vivió en Gaza entre 2011 y 2014, se reunió en 2012 con el jefe de Hamás, Ismail Haniye, y fue fotografiado con miembros armados del FPLP (Frente Popular para la Liberación de Palestina), que la Unión Europea considera organización terrorista.
Implicaciones
El islamismo radical es, en sentido estricto, la extrema derecha del mundo musulmán: integrista, patriarcal, homófobo, misógino y antisemita. El wokismo de la extrema izquierda occidental se presenta como lo contrario: feminista, defensor de los homosexuales y de las minorías. Dos ideologías en choque frontal se han aliado solo por la coincidencia de enemigos: Occidente, Estados Unidos, Israel y la democracia liberal. Hamás ejecutó en 2016 a uno de sus comandantes acusado de homosexualidad; el régimen oligárquico-yihadista de Teherán ahorca a homosexuales y su policía de la moral causó en 2022 la muerte de Mahsa Amini. Pese a ello, colectivos como «Queers for Palestine» («Homosexuales por Palestina») desfilan junto a símbolos de Hamás. En 2006, la filósofa Judith Butler llegó a describir a Hamás y Hizbulá como movimientos sociales progresistas de la izquierda global, según recogieron sus críticos; ella matizó después que no los respaldaba.
El problema no es el islam, sino la tolerancia occidental hacia sus versiones más radicales. Egipto, Arabia Saudí y Emiratos han declarado terrorista a los Hermanos Musulmanes; Jordania los prohibió en 2025 y obligó en 2026 a su brazo político a borrar toda referencia religiosa de su nombre; Marruecos persigue implacablemente el yihadismo y admite al islamismo que acepta la Constitución. No todo islamista radical es yihadista, pero todo yihadista, sin excepción, es islamista radical, del mismo modo que no todo nacionalista radical era terrorista, pero todo terrorista de ETA era nacionalista radical. La izquierda que blanquea el islamismo político blanquea la incubadora ideológica del yihadismo.
Perspectivas y escenarios
La convergencia se intensificará con cada fase de la guerra en Oriente Próximo y con cada cita electoral en la que el voto comunitario-confesional pueda decidir escaños, como ya ocurrió en el Reino Unido en 2024 con los independientes «de Gaza». Rusia y el régimen de Teherán seguirán amplificando, financiando y protegiendo a quienes debiliten a Occidente desde dentro. Las primeras víctimas serán, de nuevo, los musulmanes moderados, que ven cómo la izquierda occidental legitima a los extremistas que sus propios países persiguen. El contagio ha cruzado el Atlántico: la organización DSA (Democratic Socialists of America, «Socialistas Democráticos de América») casi duplicó su afiliación entre 2024 y 2025, su militante Zohran Mamdani gobierna Nueva York desde enero, y congresistas como Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar y Rashida Tlaib son el caballo de Troya de la izquierda radical dentro del Partido Demócrata.
5. Métodos, orquestación y asimetría moral
Hechos
El repertorio de la ultraizquierda es conocido: captura de protestas legítimas por bloques negros, logística digital cifrada, ataque a los símbolos del Estado, sabotaje de infraestructuras críticas, violencia física contra adversarios y ocupación del espacio público. Europol contabilizó en 2025 12 atentados de extrema izquierda y anarquistas, frente a 5 de extrema derecha y 24 yihadistas, que siguen siendo los más letales. El 13 de noviembre de 2025, Estados Unidos designó como terroristas globales a Antifa Ost, a la FAI-FRI y a dos grupos griegos. El 19 de septiembre de 2019, el Parlamento Europeo aprobó por 535 votos contra 66 una resolución que equiparaba los crímenes del nazismo y del comunismo: el grupo de la Izquierda no aportó un solo voto favorable.
Implicaciones
La oleada insurreccional responde a un manual escrito hace más de un siglo: la vanguardia de revolucionarios profesionales de Lenin en «¿Qué hacer?» (1902), la conquista de la hegemonía cultural de Gramsci y la coordinación de la III Internacional. Hoy no existe una Comintern formal, pero sí sus equivalentes: el Foro de São Paulo, el Grupo de Puebla, del que forma parte Zapatero, la Internacional Progresista y las redes antifascistas y anarquistas que comparten manuales, canales cifrados y militantes. Que no haya un cuartel general único no significa que no haya orquestación: funciona por doctrina compartida, redes transnacionales y patrocinadores comunes. La izquierda parlamentaria aporta el relato, la cobertura institucional y, a veces, el empleo; la ultraizquierda aporta la presión de la calle.
La asimetría moral es la clave del problema. Gianfranco Fini calificó en 2003 el fascismo de «mal absoluto»; Giorgia Meloni afirmó en su investidura de 2022 que nunca sintió simpatía por ningún régimen antidemocrático, «fascismo incluido», y llamó a las leyes raciales de 1938 «el punto más bajo de la historia italiana»; el RN rompió con AfD en 2024 por su deriva pronazi. Vox no es franquista, o al menos no lo es la inmensa mayoría de sus dirigentes y votantes: acepta la Constitución y el marco democrático. La izquierda radical no ha hecho ningún trabajo equivalente con el comunismo, y la izquierda europea, con la excepción de la socialdemocracia moderada del norte, incluido el PSOE, se ha echado al monte.
| País | Principal fuerza radical | Peso electoral | Violencia reciente | Riesgo |
|---|---|---|---|---|
| España | Podemos, Sumar y el PCE; espacio absorbido por el PSOE | Sumar 3,6-6,1 %; Podemos 2,6-3,4 % | Contenedores quemados en Barcelona; acampada de Sol alentada por ministros | Muy alto |
Perspectivas y escenarios
Una victoria de la derecha nacional en Francia en 2027 y del centroderecha en España el 29 de noviembre podría desencadenar una oleada insurreccional coordinada en ambos países. Europa necesita respuestas concretas: tipificar el sabotaje de infraestructuras críticas como terrorismo, con entrega automática mediante la orden europea de detención; crear en Europol una célula especializada en movimientos radicales y subversivos, conectada con la DGSI (Direction générale de la sécurité intérieure, «Dirección General de Seguridad Interior»), el SCRT (Service central du renseignement territorial, «Servicio Central de Inteligencia Territorial») y sus homólogos; perseguir la financiación opaca de Rusia, Irán y Venezuela; ilegalizar la ideología yihadista, no la fe; aplicar el principio de «quien rompe, paga», con responsabilidad civil solidaria de los padres de los menores, como hizo España con la kale borroka; y exigir a la izquierda radical el mismo estándar democrático que se exige a la derecha.
6. Clases políticas sin sentido de Estado
Hechos
Francia ha tenido cinco primeros ministros desde mayo de 2022; el primer gobierno de Sébastien Lecornu duró unas catorce horas. El Reino Unido ha tenido cuatro desde el verano de 2022. Suecia no logra investir un primer ministro un mes después de sus elecciones; Bruselas necesitó 613 días para formar gobierno regional; Rumanía anuló en diciembre de 2024, de forma polémica y escandalosa, la primera vuelta de sus presidenciales. Cuando Ormuz se cerró en 2026, la OTAN no envió un solo buque al Golfo para proteger las rutas energéticas de las que depende Europa.
Implicaciones
James Freeman Clarke dejó escrita en 1870 la distinción que resume nuestra época: «Un político piensa en la próxima elección; un estadista, en la próxima generación». La Europa de hoy está gobernada, con contadas excepciones, por políticos de la próxima elección, seleccionados por su docilidad y su habilidad para la maniobra interna, no por su visión ni por su coraje. Francia, cuya élite se reclutaba en las grandes écoles, tiene un primer ministro de 40 años sin máster terminado y sin más oficio que la política desde los 16. Alemania cerró sus centrales nucleares en plena crisis energética; la Unión prohibió el motor de combustión en 2035 y entregó a China las baterías y los motores eléctricos. Emmanuel Macron, brillante pero egocéntrico y arrogante, disolvió la Asamblea en junio de 2024 tras perder las europeas y dejó a Francia sin mayoría. Friedrich Merz, en quien se depositaron grandes esperanzas, no ha estado a la altura, y Europa está huérfana de dirección. Max Weber exigía en 1919 al político una ética de la responsabilidad que responda de las consecuencias de sus actos, no solo de la pureza de sus intenciones; buena parte de los dirigentes europeos no responde ni de lo uno ni de lo otro. La crisis más profunda es moral: la mentira como método, la corrupción sin dimisiones, los ataques contra los jueces que la investigan y el relativismo que impide distinguir entre una democracia y una dictadura, entre un aliado y un adversario, entre la víctima y el terrorista. El sentido de Estado consiste exactamente en lo contrario: anteponer el interés general al del partido y la próxima generación a la próxima elección.
Perspectivas y escenarios
Italia, con el gobierno estable de Giorgia Meloni, es la excepción que confirma la regla. Mientras el centro siga vacío de liderazgo, los extremos seguirán creciendo. España es el caso extremo: excluida del directorio europeo de defensa, con mínimos históricos en el informe PISA de 2025, un fiscal general condenado y los dos últimos secretarios de Organización del partido gobernante procesados o condenados. Ninguna superioridad moral sobrevive indefinidamente a la incompetencia estratégica.
III. RACK DE MEDIOS
La prensa internacional de las últimas 48 horas está dominada por las secuelas del 17 de octubre en Francia, que la mayoría de los medios califica ya de los peores disturbios en años. Las cifras de detenidos varían según la fuente y el momento del recuento: 1.800 según el primer ministro Sébastien Lecornu y la agencia AP (Associated Press), unos 2.000 según Euronews, The Wall Street Journal y The Economist, y 2.400 según Reuters. Junto a Francia, la agenda la marcan la campaña de minas iraní en Ormuz y la fractura entre Washington y Kiev.
Prensa de referencia obligada
• Le Figaro. Dedica tres piezas al asunto. En «Le jeu trouble de Jean-Luc Mélenchon dans l’engrenage de la violence» («El turbio juego de Mélenchon en el engranaje de la violencia»), del 18 de octubre, describe al líder de LFI como un «bombero pirómano» que culpa al Gobierno sin condenar con claridad los excesos, recuerda que llegó a decir que la movilización juvenil es «más potente» que Mayo del 68 y revela que sus lugartenientes, sometidos a una «disciplina de combate», actuaron como autoproclamados «cascos blancos» entre la policía y los manifestantes. El mismo día recoge la alarma del ex primer ministro Édouard Philippe ante un «nivel de violencia alucinante» y su acusación a LFI. Hoy informa de que el ministro del Interior, Laurent Nuñez, presentó el domingo su dimisión y Emmanuel Macron la rechazó, por la «continuidad del mando», exigiéndole transparencia sobre los fallos de anticipación e inteligencia. Línea conservadora y de orden público: atribuye a LFI la responsabilidad política. Conviene recordar que el 1 de octubre publicó en exclusiva una nota de la Prefectura de Policía de París que atribuía a LFI «un papel clave» en los bloqueos de los institutos.
• Euronews. «France grapples with the aftermath of a weekend of violence» («Francia afronta las secuelas de un fin de semana de violencia»), 19 de octubre. Daños por cientos de millones de euros, unos 2.000 detenidos, más de 500 agentes heridos y, dato relevante, disturbios paralelos en Bélgica, Italia y Portugal. Encuadra los hechos como prueba política ante las presidenciales de 2027 y recoge que el primer ministro húngaro, Péter Magyar, los vincula a la inmigración. Un equipo de la propia cadena fue agredido por encapuchados en París.
• Arab News. «Macron urges calm as France counts the cost of worst unrest in years» («Macron pide calma mientras Francia hace balance de sus peores disturbios en años»), 19 de octubre, con despachos de Reuters: 2.400 detenidos, casi un millar de agentes heridos y un manifestante muerto por parada cardiaca. Recoge la frase de Macron, «Nada lo justifica, nada lo explica, nada lo excusa», y su decisión de no declarar el estado de emergencia, aunque autoriza a los prefectos a prohibir manifestaciones. El diario saudí publica además las declaraciones del vicepresidente estadounidense JD Vance, que atribuye la violencia a la inmigración y a los problemas de «asimilación» y las convierte en argumento para las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre. Ángulo: descontento profundo con un presidente saliente.
Prensa francesa
• Le Monde. «La crise politique et l’image d’une France quasi insurrectionnelle risquent de contaminer les tensions budgétaires» («La imagen de una Francia casi insurreccional
amenaza con contaminar las tensiones presupuestarias»), 19 de octubre. Ángulo económico: el saqueo y el desorden alejan la consolidación fiscal a la víspera de la votación del presupuesto.
• Libération. Editorial «Face aux violences du 17 octobre, la désolation» («Ante las violencias del 17 de octubre, la desolación»). Desde el centroizquierda, lamenta que los alborotadores y las dudas sobre la estrategia policial hayan sepultado las reivindicaciones juveniles.
• Mediapart. «Acculé après le fiasco du 17 octobre, le pouvoir se défausse sur LFI» («Acorralado tras el fiasco, el poder descarga la culpa en LFI»). La izquierda mediática cierra filas: el Gobierno usaría a LFI como chivo expiatorio. Es la mejor prueba de que el relato exculpatorio funciona.
• Europe 1 y Le JDD (Le Journal du dimanche). El eurodiputado François-Xavier Bellamy (LR) pide disolver La France insoumise, haciendo suya la propuesta de Bruno Retailleau. Jordan Bardella (RN) afirma que «LFI empuja a la guerra civil» y llama a los alborotadores su «brazo armado», pero prefiere combatirla «en el terreno de las ideas» y no pide su disolución. Marine Le Pen denuncia la «estrategia incendiaria» de LFI. El 17 de octubre, un centenar de encapuchados atacó la sede que comparten CNews, Europe 1 y Le JDD, con 21 detenidos.
• El Debate y EFE. El primer ministro Lecornu señala directamente a Mélenchon: «No se puede llamar a cesar las violencias mientras se dan excusas a quienes las cometen». Mélenchon replica que «el mando aberrante ha abierto la puerta al caos»; Lecornu califica esa respuesta de inversión «peligrosa y cínica» de la responsabilidad.
• Public Sénat. Analiza la viabilidad jurídica de disolver LFI: decreto del Consejo de Ministros, recurso urgente ante el Consejo de Estado y, según el jurista Nicolas Hervieu, la necesidad de probar un nexo causal directo entre los discursos y la violencia, frente a la protección constitucional de los partidos.
Prensa anglosajona e internacional
• The Economist. «Expect violent protests to erupt in France again» («Cabe esperar nuevos estallidos violentos en Francia»). Diagnostica el fracaso del centro: el debate sobre el orden público desplaza el de la financiación de un Estado del bienestar con un déficit del 5,4 % del PIB. Le Pen aparece como favorita y LFI niega cualquier responsabilidad.
• The Wall Street Journal. «French Leaders Trade Blame After Rioting Sweeps the Nation» («Los líderes franceses se culpan mutuamente tras los disturbios»). Revela que el ayuntamiento de Limoges fue incendiado con funcionarios en su interior y que los mercados ya encarecen la deuda francesa ante la polarización.
• Bloomberg. «French Violence Raises Alert as Protests Flare Across Europe» («La violencia francesa enciende las alarmas mientras las protestas se extienden por Europa»). El titular confirma el riesgo de contagio continental que señala este informe.
• Fortune. «France, truly, is on the brink» («Francia está realmente al borde»). La Asamblea vota el martes 20 el presupuesto de 2027, con una deuda del 119 % del PIB; el analista Mujtaba Rahman advierte del riesgo de un rescate del FMI (Fondo Monetario Internacional) si fracasa.
• Al Jazeera. «Why have France’s school protests become a wider political crisis?» («¿Por qué las protestas escolares se han convertido en una crisis política?»). Pone el acento en la fragmentación política y en una respuesta exclusivamente securitaria.
Prensa española
• ESdiario. «España va camino de Francia: la izquierda ya amenaza con tomar las calles si gobiernan el PP y Vox». Recoge la advertencia de Manuela Bergerot, de Más Madrid, de que «no va a haber paz en las calles», y el «itinerario de movilización» anunciado por Unai Sordo, secretario general de CCOO (Comisiones Obreras).
• El Plural. «Un otoño caliente agita las calles del sur de Europa». Informa de la huelga general de 24 horas convocada para el 11 de noviembre, la primera de los dos grandes sindicatos desde 2012, en plena campaña electoral, y de la huelga de la CGIL (Confederazione Generale Italiana del Lavoro, «Confederación General Italiana del Trabajo») del 20 de noviembre.
• Electomanía. El ElectoPanel del 18 de octubre da al PP el 31,8 % y 134 escaños, al PSOE el 27,1 % y 111, a Vox el 18,9 % y 62, al Frente Amplio el 4,9 % y 7, y a Podemos el 2 % y un solo escaño, al borde de quedar fuera del Congreso. PP y Vox sumarían 196 escaños, veinte por encima de la mayoría absoluta.
Otros asuntos del día
• Reuters, Al Arabiya y CBS. La Guardia Revolucionaria iraní informa de otro petrolero en llamas tras chocar con una mina en Ormuz, después de dos el día anterior; la agencia británica UKMTO (United Kingdom Maritime Trade Operations, «Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido») contabiliza 23 ataques en octubre. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ofrece reabrir el estrecho si Estados Unidos levanta el bloqueo de los puertos iraníes.
• ABC News y Al Jazeera. Ucrania lanzó el 18 de octubre más de un millar de drones contra un terminal petrolero de San Petersburgo. Trump calificó el ataque de «vergüenza» y escribió que Zelenski «no quiere acabar la guerra», dos días después de suspender las sanciones energéticas previstas en la llamada ley Graham.
• Al Jazeera. Trump dio su «apoyo completo y total» a Netanyahu ante las elecciones israelíes del 27 de octubre; Taiwán expulsó a 16 buques chinos y denunció una «guerra híbrida»; la oposición venezolana ratificó como líder a María Corina Machado, en el exilio, mientras Delcy Rodríguez gobierna como presidenta interina sin fecha electoral.
IV. SEMÁFORO DE RIESGOS
| Riesgo | Asunto | Valoración |
|---|---|---|
| 🔴 Rojo | Francia: insurrección de la ultraizquierda | Entre 1.800 y 2.400 detenidos, un ayuntamiento histórico incendiado y riesgo alto de repetición el 5 de noviembre y en la campaña presidencial. LFI legitima la violencia al culpar en exclusiva al Gobierno. |
| 🔴 Rojo | Ormuz: campaña de minas | Tres petroleros en llamas en dos días y 23 ataques en octubre, según UKMTO, sobre la ruta de una quinta parte del crudo mundial. Los incendios los afirma Irán y no están verificados de forma independiente. |
| 🔴 Rojo | España: 29 de noviembre | Huelga general el 11 de noviembre, en plena campaña, advertencias de que «no va a haber paz en las calles» si gobierna el centroderecha y un precedente francés que funciona como ensayo general. |
| 🟠 Naranja | Ucrania y Washington | Más de mil drones ucranianos contra San Petersburgo y ruptura pública de Trump con Zelenski en plena negociación. |
| 🟠 Naranja | Francia: deuda y presupuesto | Votación del presupuesto el 20 de octubre, deuda del 119 % del PIB y bono en máximos de 24 años: el desorden callejero contamina la estabilidad financiera de la eurozona. |
| 🟠 Naranja | Contagio europeo | Disturbios paralelos en Bélgica, Italia y Portugal, huelga i de la CGIL el 20 de noviembre y redes de ultraizquierda que comparten métodos y militantes. |
| 🟠 Naranja | Alemania: Berlín | La heredera del partido del Muro negocia gobernar la capital con un programa de socialización de viviendas. |
| 🟠 Naranja | Yemen y Arabia Saudí | Ataques hutíes en Najrán y drones interceptados sobre e Riad: un segundo frente contra las infraestructuras del Golfo. |
| 🟠 Naranja | Israel: elecciones del 27 de octubre | Apoyo explícito de Trump a Netanyahu en unas elecciones reñidas que condicionan la guerra con Irán. |
| 🟡 Amarillo | Italia: anarquismo insurreccional | Concentra 11 de los 12 atentados de extrema izquierda de r la Unión en 2025; la FAI-FRI mantiene su capacidad operativa. |
| 🟡 Amarillo | Taiwán | Presión de zona gris con 16 buques chinos expulsados, sin componente militar directo. |
| 🟡 Amarillo | Venezuela | Transición congelada bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez, sin calendario electoral. |
| ● Verde | Países nórdicos | La extrema izquierda ha aceptado el rearme y la ayuda militar a Ucrania; sin episodios violentos relevantes. |
El nivel de riesgo es una valoración analítica propia. Rojo: amenaza inmediata y grave. Naranja: riesgo alto en evolución. Amarillo: riesgo moderado que exige vigilancia. Verde: situación controlada.
V. COMENTARIO EDITORIAL
Karl Popper dejó escrita en 1945, en «La sociedad abierta y sus enemigos», la paradoja que hoy padece Europa: la tolerancia ilimitada conduce a la desaparición de la tolerancia. Si una sociedad abierta no está dispuesta a defenderse de quienes quieren destruirla, acaba destruida, y con ella la propia tolerancia. Los acontecimientos del fin de semana en Francia son la ilustración más reciente y más elocuente de esa advertencia. Un ayuntamiento centenario reducido a cenizas, una prefecta obligada a abandonar su residencia, quinientos agentes heridos y el principal partido de la izquierda francesa explicando que la culpa es del Gobierno. No es una protesta que se ha desbordado: es una insurrección que se ha ensayado.
La pregunta incómoda no es por qué existe una ultraizquierda violenta en Europa. Siempre ha existido. La pregunta es por qué se le tolera tanto. La respuesta está en la asimetría que este informe documenta. Las derechas democráticas europeas han hecho, con mayor o menor convicción, el trabajo de romper con sus fantasmas: Fini llamó al fascismo «mal absoluto», Meloni rompió con él «fascismo incluido», Le Pen expulsó a su propio padre y el RN rompió con AfD cuando esta se deslizó hacia posiciones pronazis. Ningún partido de la derecha democrática europea sienta en un Gobierno a quienes justifican la violencia neonazi, y hace bien. La izquierda radical, en cambio, no ha hecho ningún trabajo equivalente con el comunismo. Die Linke gobernará probablemente Berlín sin haber roto nunca su continuidad jurídica con el partido que levantó el Muro. LFI culpa al Gobierno del incendio de Limoges. En España, una vicepresidenta del Gobierno hizo suya la consigna de Hamás.
George Orwell lo explicó en 1945, en sus «Notas sobre el nacionalismo»: todos los fanáticos tienen el poder de no ver las semejanzas entre hechos similares. Esa ceguera selectiva explica que se denuncie con razón al neonazi que desfila en Budapest y se excuse al antifascista que lo ataca a martillazos, que se condene con razón la violencia de Southport y se comprenda la de Limoges. Los dos totalitarismos del siglo XX se presentaban como antagónicos y compartían el fondo. Sus herederos del siglo XXI también. Unos y otros son igual de repugnantes, y una democracia digna de ese nombre debe ser igual de implacable con ambos.
La anomalía española merece una reflexión aparte. En ningún otro gran país de Europa occidental la extrema izquierda ha estado sentada en el Consejo de Ministros mientras ministros suyos alentaban una acampada contra su propio Gobierno. En ningún otro, el partido socialdemócrata de referencia ha absorbido hasta tal punto el programa de la izquierda revolucionaria que esta se desvanece en las urnas sin que sus ideas retrocedan. El PSOE de Felipe González fue una excepción socialdemócrata en una historia marcada por la huelga revolucionaria de 1917, la insurrección de 1934 y el asesinato de Calvo Sotelo. El sanchismo ha cerrado ese paréntesis y ha añadido una corrupción que ha llevado a la cárcel a sus dos últimos secretarios de Organización. Lo que ocurrió en Francia el 17 de octubre es un ensayo general de lo que la izquierda radical española puede intentar si las urnas del 29 de noviembre no le dan la razón.
Europa no está condenada. Tiene los instrumentos jurídicos para defenderse: tipificar el sabotaje como terrorismo, dotar a Europol de capacidad real para seguir a los movimientos subversivos, perseguir el dinero de Moscú, Teherán y Caracas, aplicar el principio de «quien rompe, paga» y exigir a todos los partidos la condena sin matices de la violencia, del terrorismo y de las dictaduras. Lo que le falta es voluntad política, y la voluntad política depende de la calidad de quienes gobiernan. James Freeman Clarke lo resumió hace siglo y medio: el político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación. Europa necesita estadistas. Por ahora, sigue gobernada por políticos.
Rabat, 19 de octubre de 2026
Gustavo Manuel de Arístegui y San Román
Diplomático Exembajador de España
Escritor Analista geopolítico
