Durante los últimos meses, SpaceX ha protagonizado una de las colocaciones privadas más exitosas de la historia reciente de los mercados. Bancos de inversión, plataformas de mercados privados, y gestores especializados desplegaron toda su maquinaria comercial para distribuir una pequeña participación de la compañía entre clientes institucionales y grandes patrimonios. La demanda superó ampliamente la oferta disponible y muchos inversores quedaron sin asignación, reforzando la percepción de que acceder al capital de la empresa de Elon Musk era un privilegio reservado a unos pocos.
